29/04/2013
"Se ha pretendido ignorar mi condición de heredera única de Jorge Oteiza"
Deia
IRUÑEA. En mayo se cumplirá el décimo aniversario de la inauguración del Museo Oteiza de Altzuza, ¿cuál es su balance, cree que ha cumplido con su función?
El museo, sin duda, cumple su función: la colección está expuesta. Es verdad que podría hacerse una exposición más dinámica y atractiva que realmente estimulase el interés de las personas en particular y de la sociedad en general, que profundizase más en la propuesta artística y vital de Jorge Oteiza. Quizá porque yo sí creo en el poder de convocatoria que la obra y personalidad de Jorge aún tiene, echo en falta un programa de actividades que atraiga a una participación activa… No me parece, y lo siento, que la Fundación esté teniendo el efecto dinamizador que Jorge tenía y quería. También es cierto que ignoro las dificultades materiales que ha podido tener el Patronato para llevar adelante sus proyectos.
¿Qué asuntos tiene pendientes este museo?
Entre otros, el museo específicamente debería preparar la colección itinerante prevista en los estatutos, que debería estar en un show-road permanente. Jorge lo marcó como uno de los cinco objetivos prioritarios de la Fundación, e incluso siete años después de crearla, ante la inactividad de la Fundación, preparó para la Galería Marlborough una colección que debería exhibirse en Estados Unidos, su muerte lo impidió. Sin embargo, si hoy Estados Unidos es muy complicado de gestionar… ¿no hay en el País Vasco, en el norte o en el sur, ninguna ciudad que desee acoger una exposición itinerante de Jorge Oteiza? Es de vital importancia para el proyecto que Jorge tenía, que su obra se exponga, se mueva, se contraste, se oxigene…
¿Cree que su tío estaría satisfecho con lo que se ha realizado hasta ahora?
No, pero déjeme explicarme. No significa que es inimaginable un Jorge Oteiza inmóvilmente satisfecho, rezumando complacencia. Es más justo imaginarle insatisfecho, exigiendo compromiso, presionando y empujando a la acción.
Él quiso dejar su legado a Nafarroa, ¿cree que el pueblo navarro conoce lo suficientemente este tesoro que el artista vasco nos dejó?
¿De qué tesoro podemos hablar: del valor material de las obras que cedió, del valor de su vivienda o sus objetos personales? ¿Alguien cree que esto le preocuparía? Jorge estaría hoy pidiéndonos cuentas sobre lo que hacemos para salir del letargo vital en el que estamos; donde el paradigma es el dinero. Y estaría preguntándonos a todos los depositarios de su legado por qué no aportamos una posibilidad a nuestra sociedad, una forma particular, un método, una vía de ser y hacerse hombre: la vía del arte. No sé si el pueblo navarro conoce el tesoro material que Jorge le dejó, pero estoy tristemente segura de que no conoce el ofrecimiento de ayuda y estímulo que su obra y existencia ofrece.
Hace unos días se ha cumplido el décimo aniversario de la muerte de la persona, del pensador, del artista total que fue Jorge Oteiza, ¿cómo le recuerda en el plano personal?
Recordar a Jorge en el plano personal es imposible… está siempre presente. Y creo que no es sólo para mí. Si repara, verá que todas las personas que han estado vinculadas a Jorge no le recuerdan… Le tienen continuamente presente. En general positivamente, pero incluso los que reniegan y tienen pesar de haberle dedicado su tiempo y su interés le tienen presente, ha dejado una impronta intelectual y vivencial.
¿Y cómo le recuerda como artista, cree que siempre será recordado, por qué?
Jorge era artista a tiempo completo y dedicación exclusiva; no tenía otro ser. Si tengo que poner algún adjetivo genérico al ser artista, se me ocurre que dos de sus características más acusadas se podrían expresar como: diáfano y riguroso. Diáfano porque trasmitía y explicaba la emoción que es y produce el arte de una forma sencilla, densa y transparente; tanto con la palabra como con su obra. Y riguroso; metodológicamente riguroso, en un proceso continuo y permanente de estudio y experimentación que le hizo artista. Es sorprendente el grado de erudición que, en campos tan aparentemente dispares como la filosofía o la técnica, alcanzó. Jorge no pensó jamás que la Fundación fuese un homenaje a su memoria. Lo que realmente pretendió es seguir participando en el futuro común de la gente, de su gente: Nafarroa y el País Vasco. Y es, de nuevo diáfano, cuando al fundar fija cinco objetivos principales que me temo están enterrados, y bien ocultos al conocimiento del pueblo al que cedió su obra.
Durante las entrevistas que hemos realizado con motivo de este aniversario, hay mucha gente que ha coincidido en que era pura energía, un agitador de mentes ¿lo comparte? ¿Cree que en eso fue un líder espiritual y artístico?
Era un líder. Creo que quería serlo y que muchas personas le han tenido por tal. También creo que le faltaba una de las cualidades objetivas en un líder: la medida y oportunidad de lo posible en referencia al fin propuesto… Exagerando, le diría que jamás aceptaba que algo deseable no fuese posible. Exigía actuar ya y ahora y jamás aceptaba justificaciones coyunturales.
También se ha dicho que hubo gente que se acercó a él por intereses particulares y un poco oscuros, ¿sabe algo de esto, qué opina?
El solo hecho de tratarle era un bien y un bien muy apreciable, ¡claro que todo el que se acercaba a él era por su interés particular! Y siendo como era excesivo en todo, también lo era en su generosidad: nadie, absolutamente nadie, podrá decir que no obtuvo de Jorge más de lo que a Jorge dio. Lo que es claro, nada oscuro, es la bajeza, mediocridad y mezquindad de los que habiendo recibido su generosidad ahora le perdonan la vida explicando todo lo que ellos hicieron y Jorge les debe a ellos.
Asimismo, Oteiza fue muy polémico y controvertido, ¿cree que hubo ocasiones en las que no se le entendió o es que se le rechazó directamente desde posiciones más políticas que de pensamiento?
Sin duda Jorge era polémico y controvertido, pero él no sufría por serlo. Comentábamos antes que a Jorge le faltaba, solo es mi opinión, el sentido de lo posible y la política es exactamente eso: la virtud de lo posible, no de lo necesario, no de lo conveniente, no de lo estimulante: de lo posible. Aunque creo que fue guía e inspirador de las actuaciones de algunos políticos, amigos en lo personal, se me ocurre que debe de ser muy, muy complicado conciliar a Jorge con un programa político.
Para Oteiza, la cultura vasca era una constante, ¿la cultura vasca le ha hecho justicia a él?
Es opinable. Oteiza propuso un relato y modelo de lo que era y debía ser la cultura vasca y por encima de todo creía que podía dar continuidad, junto a otros, a esa historia interviniendo en el presente, haciendo que arte, cultura y sociedad firmemente comprometidos continuaran forjando un carácter y una personalidad de ser: ser vasco. No tuvo éxito… quizás en el futuro.
Usted fue nombrada por él heredera fiduciaria, ¿qué le dijo en ese momento y que propósitos depositó en usted Jorge Oteiza?
Su pregunta expresa perfectamente el malentendido que se han empeñado en difundir quienes en su beneficio no quieren respetar la voluntad de Jorge Oteiza. Se dice, siguiendo su pregunta: 'Jorge Oteiza trasladó un mandato a Pilar Oteiza en un momento determinado con un propósito concreto' ¡Y nada más! Es absolutamente falsa esa proposición. Jorge no me dio ningún encargo verbal ni me nombró heredera fiduciaria… Me instituyó heredera universal con carga o modal que, más precisamente en sentencia de un pleito que concluyó en el Tribunal Supremo, se determina como heredera universal submodo. A efectos prácticos soy su heredera única y mi condición de heredera no es compartida por ninguna otra persona ni institución.
En concreto, ¿qué significa ser la heredera de Jorge Oteiza?
Al aceptar su herencia me he hecho cargo de los deberes, obligaciones y derechos de Jorge Oteiza; soy la sucesora de Jorge Oteiza a todo efecto legal; y, entre otras, incluye la obligación tanto de hacer cumplir la voluntad que expresó al constituir su Fundación y darle unos fines, como la de hacer respetar los derechos de la propiedad intelectual sobre la obra de Jorge Oteiza y lo que es más importante: que se respeten los derechos morales de Jorge.
Pasando a la Fundación, su relación con esta entidad fue buena al principio, o esa es la percepción que se trasladó a la opinión pública. ¿Cuándo comenzaron los desacuerdos?
Mi relación con la Fundación, por poner una fecha, comenzó el mismo día 21 de octubre de 1996 en que acompañé a mi tío a la firma del Acta Fundacional. En vida de Jorge mantuve un contacto continuo con la Fundación, buscaron mi ayuda y apoyo entre otras cuestiones, no menores, para convencer a Jorge de la cesión de su caserío o para inaugurar el museo cuando su apertura era polémica. En ambos casos actué en conciencia y no en conveniencia. En concreto, apoyé la cesión del caserío porque creí que ayudaría a anclar la implantación del museo, muy abstracto, a la arquitectura, a la raíz del paisaje local y daría, además, presencia continua de Jorge junto a su obra. Además, ya como heredera, decidí apoyar y participar en la inauguración del museo en el convencimiento de que su puesta en funcionamiento haría que se aunasen esfuerzos y cediesen disputas… Quizá me equivoqué.
¿Qué le parece la composición del patronato?
En lo que conozco creo que no se corresponde con el Acta Fundacional: ni en su composición ni en la intención que, al fundar, tenía Jorge. Me consta que los equilibrios entre los miembros que Jorge quiso que tuviera, y que dejó escritos, han sido luego alterados.
¿Nunca le ofrecieron ingresar en este órgano; cree que debería estar en él?
Nunca me ha ofrecido el Patronato pertenecer a él. Hasta la fecha, lamentablemente, ha venido actuando pretendiendo ignorar mi condición e impidiéndome sumar mi aportación al proyecto fundacional; proyecto del que Jorge me constituyó en garante de que la donación que hacía se ajustaría a su designio.
¿Pero cree que se han cumplido los deseos de Oteiza y los estatutos de la Fundación a medida que se han ido nombrando nuevos patronos?
Aunque desconozco el número actual de patronos creo que son más de ocho y, si es así, es una clara violación del Acta Fundacional. El aumento injustificado de patronos de la Fundación no puede tener la finalidad de cumplir con los objetivos plasmados en los estatutos y que constituyen no solo los deseos de Jorge Oteiza sino su expreso mandato fundacional.
En estos momentos hay dos contenciosos principales que la enfrentan a la Fundación. Uno de ellos se refiere a la demanda que Vegap interpuso en su nombre contra la entidad por la reproducción de obras de Oteiza en distintos soportes; sin embargo, una de esas demandas, la referida a la divulgación de la obra a través de Internet, fue desestimada recientemente, ¿en qué punto están el resto de demandas y qué le gustaría decir al respecto de esta cuestión?
Durante todos estos años no he comentado públicamente ningún aspecto que se refiera a las demandas que he tenido que interponer y tampoco creo que sea conveniente hacerlo hoy. Sí puedo insistir en los hechos ciertos: soy la heredera de Jorge Oteiza y me parece mal, muy mal, atentatorio contra la intimidad y los derechos morales de su fundador que se hayan publicado en la página web de la Fundación cartas y documentos íntimos y personales de Jorge que él nunca quiso que fueran publicados.
Precisamente, en parte es por este litigio por lo que el Catálogo Razonado de Jorge Oteiza aún no se ha publicado, lo que llama mucho la atención.
De nuevo tengo que decir que no tengo información sobre el alcance real ni de cómo se está realizando actualmente el catálogo razonado, de hecho no existe ningún litigio por este tema. Y de nuevo insisto en que no es un favor para su recuerdo, ni un regalo, es un fin fundacional prioritario, es una de las obligaciones prioritarias de la Fundación, un mandato fundacional de momento incumplido y por cuyo cumplimiento debo velar. Verá, la catalogación de la obra comenzó en vida de Jorge, quizás por los años 90 con Carlos Martínez y, hasta que falleció, Jorge -y yo con él- tuvo puntual conocimiento de estos trabajos. Pero desde su fallecimiento solo he tenido noticias puntuales; estoy esperando que, como titular del derecho moral de paternidad de la obra de mi tío, más antes que después me sea enviado para validarlo y poder poner a disposición del público algo que Jorge quería que se conociera en esta forma completa desde hace ya demasiado tiempo.
¿Suele visitar el museo de Altzuza o no se siente cómoda en él?
Suelo visitar el museo y me sigue impresionando la obra expuesta. No importa lo cómoda que yo me sienta, la obra que Jorge cedió y está expuesta es maravillosa. Tan cómoda como con las exposiciones de Oteiza que, en Madrid y Biarritz, he organizado y comisariado o colaborado.
Por último, cuando una habla de Oteiza siempre tiene la sensación de que hay demasiadas controversias, discusiones y enfrentamientos en torno a su figura, ¿a qué cree que se debe y cómo podría solucionarse, calmarse, esta situación?
Sí y no. Jorge era polémico en sus opiniones y no me parece necesario evitar la polémica en cuanto a sus opiniones. Pero Jorge era conceptualmente coherente y riguroso en cuanto a la formación y exposición tanto de su criterio artístico y cultural como del proceso que experimentó en su formación; y solo los impostores hacen polémica de esto… Los criterios de los maestros, faltaría más, pueden refutarse, adaptarse, superarse…