21/08/2016
El Gobierno elaborará un plan de gestión para la pesca de la gamba y buscará dar apoyo económico al sector a través del FOGAIBA
La Consejería de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca se muestra preocupada por la desaparición repentina de la gamba en los caladeros del oeste de Mallorca
Según el director general de Pesca y Medio Marino, Joan Mercant, que también ha estado presente en la reunión, las informaciones indican que día 8 de julio se recogieron 100 kilogramos de gamba por embarcación, pero día 11 ya no había gamba. Al principio de agosto las cofradías de Andratx y Palma se pusieron en contacto con la Consejería para buscar soluciones a esta situación.
Una solución que se proponía era cambiar de base y poder pescar más días, dos opciones que no son viables ya que no hay ningún puerto que esté en disposición de acoger 14 barcas de buey, aparte que se reduce el recurso disponible en invierno y que la sobreoferta en los mercados perjudica a los pescadores porque el precio del producto baja. Por eso se ha llegado al acuerdo de hacer un plan de gestión para la pesca de la gamba roja de Mallorca, tal como propuso hace años la Federación Balear de Cofradías de Pescadores, mientras se trabaja para poder abrir una línea de ayuda para paliar las pérdidas de los pescadores, como la de crédito circulante que se ha puesto en marcha por la sequía agraria, también a través del Fondo de Garantía Agraria y Pesquera de las Illes Balears (FOGAIBA).
Mientras que en el 2014 y en el 2015 se pescaron más de 30 toneladas de gamba anuales entre junio y septiembre, este año, según datos de la Federación de Cofradías de Pescadores, se han capturado 17,2 toneladas hasta día 18 de agosto. Por lo tanto, se han dejado de pescar entre 8 y 9 toneladas de un tipo de producto que sólo aparece en verano, ya que en invierno la situación devolverá a la normalidad, previsiblemente, con la entrada de la gamba de invierno el mes de noviembre.
Con respecto a las causas de la desaparición de la gamba en esta zona de Mallorca, se ha descartado que sea por un motivo de sobreexplotación del recurso, ya que la merma habría sido progresiva y no de un día para el otro. Por lo tanto, se apunta a una causa ambiental que todavía no ha sido identificada, motivo por el cual el Instituto Español de Oceanografía investigará las causas. No es la primera vez que se da un caso como este: ya habido otros precedentes en Mallorca diez años atrás y también en Palamós.
Podría tratarse de un cambio de corrientes, que habría dejado en suspensión los sedimentos marinos y podría haber hecho bajar la gamba a más profundidad —normalmente se encuentra situada a 500 metros, y legalmente sólo se puede pescar hasta 1.000 metros— o la podría haber dejado en suspensión. Sin embargo, no se ha detectado ninguno. En cambio, se ha registrado una entrada de agua del Atlántico hasta los primero 100 metros del fondo marino, pero se cree que no ha podido afectar al hábitat de la gamba. Lo que sí que podría haberlo hecho es un pequeño terremoto que afectó a Valencia el 10 de julio.