11/11/2014
Durante la infancia, se cometen errores alimentarios que se agravan en la adolescencia
El 51% de los niños por los que se consultó no come verduras ni hortalizas a diario y el 29% tampoco frutas
Los expertos aseguran que la población infantil española presenta una dieta que, en muchos casos, se aleja de las recomendaciones dietéticas, puesto que es hiperproteica, hipergrasa y pobre en hidratos de carbono. EROSKI CONSUMER ha querido conocer cómo son los hábitos alimentarios de los más pequeños de nuestros hogares. Para ello, entre finales de septiembre y primeros de octubre preguntó al respecto a un total de 1.050 progenitores y otros familiares que cuidasen de niños en la familia. Residían en 9 comunidades autónomas: Andalucía, Islas Baleares, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Comunidad de Madrid, Navarra y País Vasco.
De los 1.050 encuestados, tres de cada cuatro adultos entrevistados eran mujeres. El 35% tenía estudios universitarios o posgrados y el 23%, formación profesional. El resto, un 18% tenía educación secundaria voluntaria, el 19% obligatoria y el 5% no tenía estudios. Además, un 84% eran padres o madres y el 16% correspondía a otro tipo de cuidadores en la familia (la mayoría, abuelos).
Para analizar los hábitos de los niños, se preguntó a cada entrevistado por los hábitos nutricionales específicos de uno de los menores o adolescentes que hubiera en casa. Así, el 57% de ellos eran del sexo masculino y, por edad, el 31% tenía de 2 a 6 años, otro 36% contaba con entre 7 y 12 años y el 33%, entre 13 y 18 años.
En la mesa
Aunque nueve de cada diez personas consultadas consideran que sus hijos tienen unos hábitos nutricionales equilibrados, la realidad es diferente. En la encuesta, se constató que se cometen errores que, en ocasiones, se van agravan cuando el niño es adolescente.
El 41% de los niños y jóvenes por los que se consultó no incluyen fruta en el desayuno y el 57% toman cereales azucarados o chocolateados. Por regla general, el 51% no come verduras ni hortalizas a diario y otro 29% tampoco fruta. Sin embargo, el 14% de ellos toman cada día embutidos, el 12% dulces y 9% bollería industrial y refrescos. Además, cuando comen, un 39% de los niños por los que se preguntó siempre ve la televisión.
En la adolescencia, algunos de estos hábitos nutricionales empeoran. Por un lado, mientras casi todos los niños de entre 2 y 12 años del estudio desayunan a diario, el 9% de los jóvenes de entre 13 y 18 años ha perdido esta costumbre. Además, el 38% de los adolescentes de entre 13 y 18 años por los que se consultó no comen fruta a diario, una proporción que no pasa del 29% cuando tienen entre 7 y 12 años.
Por regla general, el 58% de los adolescentes no consume verduras ni hortalizas cada día, cuando es del 52% entre los niños de 7 a 12 años. Sin embargo, cada día, un 17% de los adolescentes de entre 13 y 18 años por los que se preguntó toman dulces (no pasa del 11% cuando son más pequeños) y el 15% bebe refrescos (no pasa del 7% cuando son más pequeños). Por último, el 48% siempre ve la televisión cuando come, 10 puntos porcentuales por encima de los niños más pequeños.
Planificar para regular
Por otro lado, los cuidadores (progenitores, abuelos o con otro parentesco familiar) tampoco siguen algunas rutinas diarias de especial importancia para conseguir que el niño interiorice unos hábitos alimentarios correctos que le permitan desarrollarse y tener una salud fuerte.
En primer lugar, un 30% de las personas consultadas no planifican los menús de los niños y el 8% tampoco establece un horario regular para las comidas. En segundo lugar, el 16% no come a diario con los niños y, cuando comen juntos, un 32% utiliza la comida como incentivo (premio o castigo). Por último, el 68% suele tener en casa bollería industrial, gominolas, snacks y alimentos similares que pueden tentar a los niños.
Obesidad y sobrepeso
Al 87% de los adultos encuestados por EROSKI CONSUMER les preocupa mucho o bastante la obesidad y el sobrepeso infantil. De hecho, consideran que los factores que más influyen a la hora de que un niño sufra un exceso de peso son los hábitos familiares y también la herencia genética. Es más, nueve de cada diez encuestados considera que tener sobrepeso durante la etapa infantil influye después en la salud cuando el niño se convierte en adulto.