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01/07/2024

China vuelve a seducir a los viajeros españoles

La región de Jiangsu destaca por sus muchos atractivos y está de moda

China vuelve a seducir a los viajeros españoles

Texto: Enrique Sancho

Fotos: Carmen Cespedosa

 

China vuelve a estar de moda para los viajeros españoles. Tras los malos años de la pandemia, que en Asia han durado un poco más que en Europa, las cosas parecen haberse normalizado y viajar allí es muy seguro, la estricta política durante tres años de “cero Covid” que implicaba un cierre casi total de fronteras, ha dado buenos resultados. Desde comienzos de 2023 China se ha abierto de nuevo a todos los viajeros y de forma muy particular a los españoles. Recientemente se ha aumentado el número de países europeos que no necesitan visado –Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España, Suiza, Irlanda, Hungría, Austria y Luxemburgo–, han aumentado considerablemente los vuelos, con más de 60 frecuencias en ambos sentidos a la semana, han bajado los precios de los vuelos y los hoteles y el interés de los viajeros españoles hacia la antigua y misteriosa Catay, como Marco Polo llamó a este gigantesco país, ha crecido.

Por su parte, los chinos siempre han tenido interés por España, que es el segundo país más visitado en Europa. En 2019, viajaron a nuestro país más de 700.000 turistas chinos, con un gasto medio por persona de 2.400 euros, el más alto de todos los mercados turísticos hasta la fecha, y una estancia media de 7,8 días, también la estancia media más larga entre todos los turistas, según datos de Turespaña. Aunque en 2023 fueron menos de 400.000, se espera que este año se igualen o superen las cifras de 2019.

China se esfuerza por conseguir más visitantes españoles. Ese interés se ha demostrado en los últimos meses en varias presentaciones y muestras de las regiones de Jiangsu y Zhejiang, al norte y al sur de Shanghái, y las provincias de Guangdong y Yunnan, en el sur del país. También la región de Shanxi, cerca de Xiam y poco conocida hasta ahora, y hasta la remota Jilin, en la frontera con Rusia, Corea del Norte y Mongolia Interior.

Pero sin duda la más activa es la región de Jiangsu que presentó en Barcelona una bella muestra de grabados antiguos y en Madrid la belleza de sus nueve jardines Patrimonio de la Humanidad y desde 2018 tiene un centro de promoción turística en España. Y la verdad es que razones para conocer esta bella región, una de las más pujantes de China, no faltan. Aquí mostramos ocho de ellas (aprovechando que el 8 es el número de la buena suerte para los chinos), pero podría haber muchas más.

Donde el agua es la gran protagonista

Cuentan que el nombre de la región, Jiangsu, significa agua. Es probable, porque a su paisaje idílico contribuye la presencia constante del agua en todas sus formas. Además del impresionante río Yangtsé que arroja su enorme caudal al Mar de la China Oriental (parte del Pacífico) muy cerca de Nanjing, capital de la región y también capital de China durante varios períodos históricos, tras recorrer 6.300 kilómetros lo que le convierte en el más largo de Asia y el tercero del mundo, la provincia está surcada por el Gran Canal Beijing-Hangzhou, que cruza buena parte del país, y es el canal artificial más grande del mundo con casi 1.800 kilómetros de recorrido. Es uno de los 56 sitios chinos declarado Patrimonio de la Humanidad. Los ríos Yangtsé, Huaihe, los lagos Taihu y Honghu (dos de los cincos mayores de agua dulce del país), junto con el Gran Canal constituyen un atractivo especial en el que solo por contemplar la majestuosidad de sus paisajes, ya merece la pena visitar Jiangsu. Todo un entramado de ríos entrecruzados y redes acuáticas que hacen que el agua sea la corriente de vida de esta región que ha sabido desde los tiempos antiguos aprovechar su riqueza y convertirla en su fuente de vida. Aquí, hay más de 2.900 canales fluviales y 300 lagos.

Ver el palacio subterráneo del millón de Budas

Si China es el país de las sorpresas permanentes y la región de Jiangsu causa admiración a cada paso, sin duda uno de los lugares más chocantes es el Palacio Usnisa, en Nanjing, la capital de esta provincia. Ahí se encuentra el Parque Cultural Nanjing Niushoushan con bellas colinas, lagos tranquilos y bosques interminables. Aunque es un parque creado artificialmente, el intento moderno de Nanjing de acercarse a la religión milenaria de Buda ha logrado un efecto cautivador. Acompañado de delicados arcos y cúpulas, zonas de agua, murales y hasta una moderna pagoda, está el palacio en sí, que sorprende por sus dimensiones: 220 metros de longitud, 160 metros de anchura y 90 metros de altura. Pero lo más destacado no está a la vista, sino en seis niveles subterráneos a los que se accede por escaleras mecánicas. Aunque ahí está la llamada “Sala de los Mil Budas” o el “Pasillo de los Diez Mil Budas”, en realidad resulta imposible saber la cantidad de imágenes del Siddharta Gautama –pueden ser 100.000... o un millón, nadie las ha contado–, la mayoría en brillantes dorados y rojos (el color de la felicidad en China), lo que choca con la idea del maestro que renunció a la vida lujosa y durante varios años vivió de mendicidad, meditación y ascetismo. La justificación de tanto Buda es que aquí se encuentra un fragmento de cráneo que los creyentes veneran como reliquia de Buda Shakyamuni. De hecho, se bautizó el palacio con la palabra en sánscrito “Usnisa”, que designa la característica protuberancia en la parte posterior del cráneo de los Budas y representa la sabiduría. La zona principal es el Palacio de las Reliquias, que irradia una atmósfera solemne y misteriosa con su combinación de colores oscuros, sirve como un espacio sagrado y un lugar para el culto y la meditación budista. En el centro se encuentra la Pagoda del Tesoro de las Reliquias, de siete metros de altura, adornada con una exquisita decoración dorada. Dentro de la pagoda hay una estupa de loto hexagonal e intrincada que alberga la caja de vidrio sellada que contiene la reliquia del cráneo. La pagoda está equipada con elementos a prueba de fuego y explosión, junto con un sistema de temperatura y humedad constantes para garantizar el ambiente óptimo para la reliquia. Alrededor de la pagoda reliquia hay ocho mosaicos de mármol incomparables que representan la vida de Buda.

Pasear por nueve jardines Patrimonio de la Humanidad

El arte de la jardinería tiene, para los chinos, la misma consideración sagrada que la escritura o la poesía. El jardín es, a la vez, parte de su hogar y lugar de recreo, un lugar mágico, un cosmos en miniatura en el que se procura recrear la imagen de una naturaleza ideal. Los jardines son joyas resplandecientes del patrimonio cultural de la humanidad y ahí están los del Palacio de Versalles en Francia, el Jardín de las Colinas en Inglaterra, el Palacio Real de Aranjuez o La Granja en España y, por supuesto, también los jardines chinos que son conocidos en todo el mundo por su cuidado diseño que se basa en principios de jardinería establecidos hace más de 2000 años. Buen ejemplo es el Jardín del Administrador Humilde en Suzhou, a orillas del lago Taihu y en el delta del río Yangtsé que, tras su “modesto nombre”, esconde uno de los jardines más fabulosos que existen no solo en China, sino en el mundo. Se empezó a construir durante la dinastía Ming (1509) y tiene una superficie de 52.000 metros cuadrados. Todo el jardín está centrado en el agua, con colinas verdes, pabellones y delicadas flores y árboles frondosos, llenos de esplendor poético y pictórico. Durante el recorrido, que debe hacerse al anochecer, salen al paso cantantes de ópera china, músicos y juegos de luces que lo convierten en un verdadero espectáculo. Pero no es el único, los jardines clásicos de Suzhou, son muy apreciados por su diversidad y su diseño meticuloso, estilo delicado y un enfoque profundo en la expresión artística que combina la belleza natural, la arquitectura, la pintura y las artes literarias en una unidad orgánica. Llegó a haber más de 200 jardines y hoy en día existen unos 60. Estos jardines son un ejemplo sobresaliente del arte de los jardines en China y nueve de ellos han sido incluidos en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Recorrer una parte del mayor canal del mundo

Con sus 1.794 kilómetros de longitud, el Gran Canal de China es el cauce artificial más largo y antiguo del mundo. La parte del canal que pasa por la provincia de Jiangsu tiene 690 kilómetros de largo. Empezó a construirse en el siglo V antes de Cristo por orden del emperador Fuchai y, como une las ciudades de Pekín (Beijing) y Hangzhou, los chinos lo conocen como el canal Jing-Hang. En un principio su utilidad era exclusivamente la de abastecer de agua a las ciudades de secano del norte, pero con el tiempo se convirtió en una vía de comunicación de primer orden por la que han circulado mercancías y tributos. Después de más de 2000 años de desarrollo y cambios continuos, el Gran Canal todavía juega un papel importante en la actualidad. A ambos lados se ha formado un corredor de experiencias culturales y de ocio y una línea dorada de turismo acuático con el paisaje ecológico natural como eje central salpicado de calles históricas, parques culturales, museos, templos, y sitios patrimoniales. Desde varios lugares de la región pueden hacerse pequeños cruceros por el Gran Canal y apreciar su enormidad. Otra forma de descubrirlo es visitando el Museo del Gran Canal en Yangzhou, inaugurado hace tres años y es el primer museo moderno y completo del canal en China que integra la protección de reliquias culturales, exposiciones de investigación científica y educación social. Las nueve exhibiciones temáticas y más de 10.000 piezas muestran la "Sabiduría China" como una enciclopedia, contando al mundo las historias del Canal Chino.

Probar la medicina tradicional china

Aunque la medicina tradicional china se puede encontrar en todo el país, en la ciudad de Taizhou, está uno de los centros más afamados, Tai Hetang, en una bella casa con un precioso jardín. Se trata de un antiguo sistema de medicina que utiliza varios tratamientos como la acupuntura, la acupresión, el tai chi, el qi gong y las hierbas. En el momento en que se desarrolló la medicina tradicional china hace más de 4.000 años, no existía un concepto científico de enfermedad o medicamentos en términos que puedan relacionarse con nuestra idea moderna de la medicina. Por lo tanto, sus principios se formaron más basados en la filosofía que en la ciencia. La medicina tradicional china todavía juega un papel importante en el sistema de salud en China hoy en día y se ha vuelto popular en muchos países occidentales. Aunque este tipo de medicina natural usa muchas hierbas y combinaciones de hierbas, una de las terapias más usadas es el masaje Tui Na que se basa en los principios generales de la medicina china: tonificar el Xu y dispersar el Shi, estimular lo antipatógeno y eliminar el patógeno, reajustar el equilibrio entre el Yin y el Yang y recuperar la armonía circulatoria del Qi y Xué. Casi nada... La terapia consiste en realizar movimientos con las manos sobre la superficie corporal, en zonas muy específicas como puede ser el recorrido de los canales de energía o en puntos muy precisos como los puntos de acupuntura o puntos de dolor. Según explican los expertos los resultados ayudan a corregir la postura corporal irregular o anormal, promover la recuperación del tejido blando, regular las funciones de los órganos internos, reforzar el sistema inmunológico aumentando las defensas, estimular la circulación del QI (energía) y la sangre y calmar el dolor. Lo dicho, casi nada...

Navegar por la “Venecia” que sorprendió a Marco Polo

Suzhou es posiblemente la ciudad más auténtica y bella de la región, y uno de los varios pueblos acuáticos antiguos que salpican el delta del río Yangtze. Más de una docena de ríos y vías fluviales dividen esta ciudad de la dinastía Song en múltiples islotes, conectados por 49 puentes de piedra. Conocida como la Venecia china, Suzhou se remonta al siglo VI a.C. y sus canales, puentes, pagodas e impresionantes jardines hacen que cada uno de sus rincones estén llenos de magia y encanto. Para disfrutarla y descubrir sus bellos encantos, es imprescindible el paseo en bote de remos o en una especia de góndola, diferente de las venecianas, por alguno de sus pueblos acuáticos, que hay muchos. Tongli es, tal vez, el más popular, no tan comercializado como otros, y conserva el encanto de un pueblo antiguo. Es una villa pequeña y en gran parte peatonal, su atmósfera pintoresca y auténtica no se ha visto comprometida por la invasión turística. Tiene tranquilos jardines clásicos, canales bucólicos llenos de barquitos tradicionales de colores, puentes antiguos y algunos edificios históricos. En las orillas hay pequeños cafés y restaurantes, algunas tiendas de productos o de recuerdos. Al atardecer los canales se iluminan con los tradicionales farolillos rojos y guirnaldas de colores, que se reflejan en las aguas creando un ambiente mágico.

Descubrir el delicado bordado de Suzhou

Marco Polo –del que ahora se cumplen 700 años de su muerte– que visitó Suzhou hacia 1276 y se mostró sorprendido por sus canales que le recordaron a su Venecia natal (aunque en Croacia aseguran que nació en Korcula, incluso muestran su casa natal), también descubrió allí, como lo habían hecho su padre y su tío, que éste era uno de los centros mundiales de la industria de la seda que dio lugar a la ahora célebre Ruta de la Seda. Desde hace más de 2000 años, se viene utilizando la seda para elaborar bordados inspirados en la rica naturaleza de la provincia, con hermosos matices de color gracias a la refinada técnica de tratamiento de la seda. El bordado de Suzhou, conocido como suxiu es una técnica artística con una temática de lo más variopinta y abarca representaciones de paisajes, flores, aves, peces e insectos y de las vestimentas de la gente corriente. El suxiu tiene 40 tipos de puntada, aunque apenas se usan una decena en los bordados. Algunos lo definen como “pintura” hecha con seda. Usando hilos de un espesor microscópico, crean dibujos con toda la profundidad y el detalle de los mejores pintores realistas. El arte del bordado con seda tiene una rica tradición en China. Los hilos, fabricados con seda natural, se tiñen de diferentes colores cuando quedan expuestos a distintos minerales. Tanto el tiempo y la temperatura, como la calidad del agua, son factores que intervienen en el resultado final de la coloración, algo que los chinos conocían a la perfección en la antigüedad, pues necesitaban valerse de la modificación de dichas variables para conseguir la gran cantidad de tonalidades que llenaban de colorido los bordados. En el muy recomendable Museo del Bordado de Suzhou se muestran auténticas obras de arte y la ancestral técnica con que se elaboran.

Probar 50 delicias gastronómica en un día

Cualquier comida que se precie en China, y muy especialmente en Jiangsu, debe constar de no menos de una veintena de platos que, como es habitual, se sirven en mesa redondas con una zona central giratoria para que cada uno pueda servirse cómodamente. En un viaje por esta región, teniendo en cuenta la comida y la cena, pero también el desayuno en el hotel, donde hay más propuestas chinas que occidentales, se tiene la oportunidad de saborear cada día medio centenar de platos de lo más diverso. Y nada de lo habitual en occidente: cerdo agridulce, pollo con almendras, rollitos de primavera... ni siquiera arroz tres delicias; aunque en Yangzhou tiene fama el arroz diez delicias que se prepara a la vista de los comensales.

La cocina de Jiangsu es una de las ocho tradiciones culinarias de la cocina china con más de 2.000 años de historia. Tiene fama de cocina gourmet por sus técnicas refinadas y buena presentación de los platos. Es conocida por su aspecto hermoso y delicado y el sabor fresco, natural, suave y ligeramente dulce, pocos platos son picantes. Aunque Jiangsu se define como “tierra del pescado y del arroz” sus propuestas culinarias van mucho más allá. Desde platos fríos artísticos, platos calientes decorativos, esculturas de verduras y frutas, hasta deshuesar el animal sin dañar la forma general, la habilidad con el cuchillo de los chefs es exquisita y se le da gran importancia entre los entendidos, teniendo en cuenta que todo se presenta en porciones pequeñas que puedan ser tomadas con palillos. En los lugares más elegantes cada comensal tiene dos pares de palillos de distinto color, uno para servirse de la bandeja al plato y otro para comerlo. Aunque lo más habitual y menos higiénico es servirse de la bandeja común directamente a la boca. No pueden faltar, como en otros lugares de China, los célebres dimsum rellenos de distintos ingredientes, el pescado Mandarín con forma de Ardilla, la Cabeza de León, una bola de cerdo estofada en salsa marrón, costillas de cerdo Wuxi estofadas y el tofu en diversos formatos y acompañamientos, aunque no el llamado el tofu apestoso, muy popular en Taiwán, al parecer muy sabroso si se consigue superar su olor, un cruce entre basura quemada y olor corporal. Finalmente, conviene advertir que se come con té o agua... caliente y no hay dulces de postre, solo fruta, a veces.

Y algunos detalles más

El recorrido por la región de Jiangsu permite conocer pequeños detalles que hacen más interesante el viaje. Por ejemplo, apenas hay bicicletas, cuando hace unos años se contaban por millones; eso sí, hay muchas motos, con carril exclusivo en las ciudades, y que suelen llevar una especie de edredón que les cubre casi todo el cuerpo, desde las manos a los pies para protegerse del frío y la lluvia.

Algunos conductores de camiones llevan en el volante o encima de él un pequeño visor, como un teléfono móvil, pero no para conocer la ruta, sino para ver películas o algunas de las infinitas series chinas, sin perder de vista la carretera.

Por todas partes hay gran cantidad de flores. Como casi todo en China hay mucho simbolismo también en ellas. Por ejemplo, lo ideal para un intelectual es una combinación que incluya orquídea, bambú, crisantemo y ciruelo.

Como en todas las grandes ciudades chinas y, por supuesto, en Jiangsu, hay multitud de rascacielos, algunos de más de 600 metros, y pese al comunismo oficialmente imperante, sobre sus fachadas se proyectan gigantescos anuncios luminosos de marcas internacionales de consumo.

Los hoteles en casi todas las ciudades de esta región son muy buenos y con precios muy razonables, la mitad que en Europa o menos. Algunas recomendaciones: Wyndham Garden (Suzhou); Shimao Yuluxe Hotel (Taizhou); Hotel Yangzhou Jinling (Yangzhou); Hotel Ziqing Lake Hot Spring Holiday Hotel (Nanjing); Hotel Jinling Hotel (Nanjing).

Una experiencia un poco dura pero interesante es asistir a una ópera china. El mejor lugar es el Centro de Artes Escénicas de Jiangsu en Nanjing, se le define como una combinación de actuación, acrobacia, artes marciales, bellas artes, música y poesía.? La de ópera de Beijing está considerada como Patrimonio de la Humanidad. Puede durar unas cuatro horas (en realidad muchas de Verdi, Puccini o Wagner también se acercan a esa duración), pero es posible escuchar fragmentos cuando se visita uno de los bellos jardines o se navega por sus muchos canales. Incluso en parques o plazas se suele encontrar fanáticos del género llamados piàoyou que se reúnen para cantar al aire libre o tocar algún instrumento. Saber cantar ópera está considerado como uno de los criterios más importantes para decidir si una persona es o no culta.

Jiangsu es la provincia china con más ciudades culturales y más universidades, más de 100, que acogen a 700.000 estudiantes.

Cerca de Wuxi, se encuentra la montaña sagrada de Ling Shan (literalmente Montaña Espiritual). Allí se encuentra una gigantesca estatua de Buda de pie de 88 metros de altura, el doble que la Estatua de la Libertad de Nueva York. Para llegar a ella hay que subir 216 escalones desde el enorme templo de Brahma, una especie de Vaticano del budismo.

En China hay jamón serrano en varios lugares. En Rugao (Jiangsu), en el Delta del río Yangtsé, se consiguen perniles curados de cerdos negros con poca producción, pero muy sabrosos. En el “Compendio de Medicinas” de la dinastía Tang, fechado entre los años 713 y 742 (¡hace más de 1.300 años!), ya se cita el jamón y hoy se puede encontrar en muchos mercados.

 

Más información:

 

https://www.jiangsutravel.us/

 

Ver vídeo de promoción de Jiangsu

 

China vuelve a seducir a los viajeros españoles
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Más noticias

Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

29/07/2026

Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

Enrique Sancho Hay lugares en el mundo que no solo deben visitarse; se sienten, se respiran y se quedan grabados en la memoria para siempre. Corea del Sur es uno de esos destinos raros y fascinantes donde los contrastes no chocan, sino que se abrazan: rascacielos ultramodernos de neón que rozan el cielo se alzan a pocos pasos de palacios imperiales del siglo XIV; templos budistas milenarios esconden paz absoluta en medio del bullicio metropolitano, y una de las culturas pop más vibrantes del planeta convive con tradiciones artesanales ancestrales. Si buscas un viaje que despierte todos tus sentidos, te saque una sonrisa en cada esquina y te demuestre que el mañana ya ha llegado, prepárate, Corea te espera. En el corazón de Seúl y en muchos otros rincones de Corea del Sur, conviven los rascacielos de última generación que nunca duermen y los templos centenarios envueltos en silencio. El país asiático se ha convertido en un imán global, con paisajes espectaculares, demostrando que es posible liderar el futuro tecnológico del planeta sin renunciar jamás a las raíces de su pasado. Ya no es solo la música que arrasa en estadios de todo el mundo o las series que baten récords en las plataformas de streaming. Corea del Sur ha conquistado el planeta exportando una cultura vibrante que marca el ritmo de toda una generación, convirtiéndose en la gran superpotencia del entretenimiento actual. De las cenizas de la devastación a la vanguardia mundial en apenas unas décadas. La historia de Corea del Sur es un vertiginoso viaje de resiliencia, innovación y ambición que ha transformado a una nación entera en un gigante tecnológico e industrial indispensable para entender el siglo XXI. Si estás buscando un lugar que combine rascacielos futuristas, templos budistas milenarios, una gastronomía callejera adictiva y una cultura pop imparable, Corea del Sur es la elección perfecta y uno de los destinos que más va a crecer en los próximos meses y años. Hay que ir cuanto antes. Más allá de los típicos circuitos turísticos, este país es un auténtico cofre de sorpresas. Aquí tienes algunas de ellas en un recorrido muy ameno por algunas de sus curiosidades y lugares más fascinantes que te atraparán antes de hacer la maleta y emprender el recorrido. Estas son algunas preguntas (y respuestas) básicas para que el viaje sea un éxito. ¿Cuándo es el mejor momento para ir? Primavera (abril a junio): Es la época estrella. Los cerezos en flor tiñen todo el país de rosa y el clima es templado y agradable. Otoño (septiembre a noviembre): Una opción igual o mejor para muchos. Las montañas se llenan de colores rojizos y dorados (danphung), y las temperaturas son frescas y secas. Hay que evitar si se puede los meses de verano (julio y agosto), ya que coinciden con el monzón (lluvias intensas) y un calor húmedo muy pesado. ¿Cómo manejarse?: imprescindibles tecnológicos En Corea no funcionan Google Maps ni Apple Maps para navegar a pie o en coche con precisión debido a restricciones de seguridad nacional. Para sobrevivir como un local, descarga estas aplicaciones antes de volar: Naver Map o KakaoMap: Son los navegadores locales. Te dirán exactamente qué metro tomar, el andén, el tiempo de trayecto e incluso la ruta a pie más rápida. Papago: El traductor definitivo creado por Naver. Funciona mucho mejor que Google Translate para el coreano, permitiéndote traducir texto, voz y carteles en tiempo real con la cámara. KakaoT: La aplicación para pedir taxis oficiales (equivalente a Uber), muy útil si te cansas del transporte público a altas horas de la noche. ¿Cómo moverse?: Conectividad y Transporte Tarjeta T-Money: Nada más llegar al aeropuerto o en cualquier tienda de conveniencia (como CU o GS25), compra una tarjeta T-Money física o digital. Es una tarjeta recargable que sirve para pagar el metro, los autobuses e incluso en algunas tiendas. Internet: Lo más cómodo es llevar una eSIM contratada desde casa o alquilar un Pocket WiFi en el aeropuerto al aterrizar. La conexión en Corea es de las más rápidas del planeta, así que volarás digitalmente. ¿Dónde comer y qué pedir? Comer en Corea es una experiencia social increíble. En algunos restaurantes elegantes con suelo de tatami, es obligatorio quitarse el calzado en la entrada. Olvídate de los modales occidentales: aquí se comparte todo al centro de la mesa. Platos que debes probar sí o sí: Kimchi: Es un icono de la cocina coreana. Parece una sencilla combinación fermentada de verduras en salmuera sazonadas pero se le suele añadir mariscos frescos o col china y otras cosas, hasta conseguir 200 tipos de kimchis. Los coreanos suelen preparar distintos tipos para consumir a lo largo del año, incluso se han diseñado frigoríficos especiales para conservarlo. Samgyeopsal: Panceta de cerdo a la brasa que tú mismo cocinas en la mesa. Bibimbap: Es muy popular, colorido y nutritivo ya que combina diferentes ingredientes como arroz, diversas verduras, carne de res, gochujang (salsa picante a base de chiles rojos) y aceite de sésamo. Korean Fried Chicken: El pollo frito crujiente coreano (suele acompañarse con cerveza helada, una combinación clásica llamada Chimaek). Tteokbokki: Pasteles de arroz glutinoso en una salsa roja picante (perfectos para un puesto callejero). Comienza el viaje: Seúl imprescindible Si tienes pocos días para descubrir Seúl, donde suele comenzar el viaje por Corea, la clave es combinar los contrastes que hacen única a esta megalópolis: palacios imperiales milenarios, mercados tradicionales caóticos y barrios ultra modernos. Este es el itinerario definitivo para exprimir al máximo lo mejor de la capital coreana: El contraste de palacios e historia viva Es casi imprescindible comenzar el recorrido por el Palacio Gyeongbokgung, es el más grande y espectacular de los cinco grandes palacios de la dinastía Joseon. No te pierdas el Cambio de Guardia Real (suele ser a las 10:00 y a las 14:00). Un consejo: Si vas vestido con un hanbok (el traje tradicional coreano), la entrada al palacio es totalmente gratis. Justo al lado del palacio se encuentra la Aldea Bukchon Hanok, un barrio de callejuelas empinadas flanqueadas por cientos de casas tradicionales de madera y tejados curvados (hanok). Las vistas de los tejados tradicionales con los rascacielos modernos al fondo son icónicas. Se puede terminar el día en el Mercado de Gwangjang, uno de los más antiguos y animados de Seúl. Es el paraíso de la comida callejera. Hay que probar los mayak gimbap (rollitos de arroz), los fideos cortados a mano (kalguksu), y las tortitas de judías mungo o soja verde (bindaetteok). Si hubiera que elegir lo mejor de Seúl, sin duda es su capacidad única para fundir pasado y presente. La magia reside en caminar por una avenida futurista rodeada de pantallas gigantes y tiendas de alta tecnología, doblar una esquina y encontrarte de repente con un palacio real del siglo XIV o con un arroyo restaurado (como Cheonggyecheon) donde la gente descansa descalza al atardecer. Es una ciudad que te atrapa porque respeta profundamente sus raíces mientras acelera hacia el futuro. Juventud, tecnología y las mejores vistas Para otro día hay que dejar la visita a Myeongdong, el distrito de las compras por excelencia y el paraíso absoluto de la cosmética coreana (K-Beauty). Aunque no vayas a comprar, pasear por sus calles llenas de puestos de comida callejera es toda una experiencia sensorial. Más tarde vale la pena subir hasta el monte Namsan (puedes ir en teleférico o dando un paseo agradable) para llegar a la icónica torre de telecomunicaciones N Seoul Tower. Es el mejor lugar para ver el atardecer y contemplar cómo el mar de rascacielos de Seúl se ilumina por completo. La zona está llena de los famosos "candados del amor" que se popularizaron hace años. Hay que terminar el día, –y comenzar la noche– en Hongdae, el barrio universitario y el epicentro de la cultura urbana y nocturna. Aquí encontrarás música en directo en plena calle, bailarines improvisados, tiendas de diseño independiente y un ambiente joven e imparable hasta altas horas de la madrugada. Seúl y otras ciudades de Corea vibran de noche. Si te cansas de caminar, puedes vivir la experiencia de un Noraebang (un karaoke privado donde cantar a pleno pulmón con amigos) o relajarte en un Jjimjilbang (un spa tradicional coreano abierto las 24 horas que cuenta con saunas de sal, zonas de descanso y los famosos cascos de toalla enrollada en la cabeza estilo "huevo duro"). Lo mejor en el resto de Corea del Sur Si ya te enamoraste de la capital, prepárate porque el resto del país guarda auténticos tesoros que van desde la historia imperial hasta paraísos naturales volcánicos. Aquí tienes las paradas obligatorias para completar tu viaje: Gyeongju: El museo sin paredes. Si te interesa la historia, esta ciudad es una visita obligada. Gyeongju fue la capital del antiguo Reino de Silla durante casi mil años. Hay que visitar el Templo Bulguksa (una obra maestra de la arquitectura budista) y la Gruta de Seokguram en la montaña, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el centro de la ciudad, pasea por el parque de los grandes túmulos funerarios reales (Daereungwon). Busan: Playas y templos junto al mar. Es la segunda ciudad más grande de Corea y ofrece un ambiente completamente diferente al de Seúl, mucho más relajado y marinero. Hay que ver el Templo Haedong Yonggungsa, A diferencia de la mayoría de los templos coreanos (que están en las montañas), este está encaramado directamente sobre los acantilados frente al mar. Gamcheon Culture Village: Un colorido pueblo de casas escalonadas en la colina, lleno de arte urbano, callejones laberínticos y miradores alucinantes. Mercado de pescado de Jagalchi: El mercado de marisco más grande del país, donde puedes probar pescado ultra fresco. La Isla de Jeju: El "Hawái" coreano. Situada al sur del país, esta isla volcánica es el destino de vacaciones favorito de los propios coreanos y un paraíso natural, considerada una de las maravillas naturales. Allí podrás conocer a las Haenyeo, mujeres, muchas de ellas octogenarias, que practican el buceo libre a pulmón hasta a 10 metros de profundidad sin bombona de oxígeno para pescar marisco fresco. Su valentía y tradición forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. También hay que subir a la cima volcánica Seongsan Ilchubong (perfecta para ver amanecer), las cascadas de Cheonjiyeon y recorrer alguna de sus rutas costeras flanqueadas por campos de mandarinas y estatuas de piedra volcánica (Dolhareubang). Jeonju: Tradición y el origen del plato nacional. Si buscas el verdadero sabor de la cultura tradicional y de la gastronomía, este es tu sitio. Su Aldea Tradicional (Jeonju Hanok Village) cuenta con más de 800 casas de estilo clásico. Además, Jeonju es mundialmente famosa por ser la cuna oficial del Bibimbap (el plato de arroz con verduras, carne y salsa picante servido en cuenco caliente), así que comer aquí es obligatorio. De compras por Corea Corea del Sur es un auténtico paraíso para las compras, y lo mejor es que puedes encontrar desde auténticas joyas culturales hasta productos de tecnología y cosmética a precios imbatibles que en Europa o América costarían el doble. Aquí tienes la guía definitiva de qué comprar y qué resulta especialmente económico: Cosmética Coreana: La gran ganga. Si hay algo que vale la pena comprar en cantidades industriales en Corea, es cosmética. Las marcas locales como Innisfree, Etude House, Missha o Laneige son famosas en todo el mundo por su calidad innovadora. Mascarillas faciales de un solo uso (pueden costar desde menos de 1 euro la unidad en tiendas como Olive Young), cremas hidratantes, protectores solares de textura ultraligera y tintes labiales. En Seúl encontrarás tiendas en cada esquina (especialmente en el barrio de Myeongdong) con ofertas constantes de "compra 10 y llévate 10 gratis" o packs promocionales muy económicos. Papelería creativa y diseño cuqui. A los coreanos les encanta el diseño bonito y minimalista. Las tiendas de papelería son un peligro porque querrás llevártelo todo: Agendas, libretas ilustradas, washi tapes (cintas decorativas), pegatinas y estuches con diseños adorables de personajes locales como los de Kakao Friends o Line Friends. Son económicos (suelen costar pocos wones), ocupan muy poco espacio en la maleta y son el regalo perfecto y original para amigos y familiares. Té verde de Jeju e infusiones tradicionales. La isla volcánica de Jeju y la zona de Boseong son famosas por sus plantaciones de té. Entre los mejores está el té verde orgánico de alta calidad o tés tradicionales coreanos a base de raíces y frutas (como el omija, el té de cinco sabores, o el yuja-cha, una mermelada dulce de cítricos que se mezcla con agua caliente). Son ligeros, fáciles de transportar y una forma deliciosa de revivir el viaje al volver a casa. Calcetines originales y divertidos. Puede sonar a tópico, pero los calcetines en Corea son toda una institución cultural. Calcetines con estampados hipercoloridos, caras de dibujos animados, animales, obras de arte famosas o motivos típicos coreanos. Se venden en puestos callejeros (como en los mercados de Myeongdong o Hongdae) por precios ridículos (a veces a 1 o 2 euros el par). Tienen una calidad excelente, son súper suaves y duraderos. Palillos y juegos de cubiertos de acero inoxidable. A diferencia de Japón o China, donde se usan palillos de madera o bambú, en Corea tradicionalmente se utilizan palillos planos de acero inoxidable, acompañados de una cuchara alargada. Son también un original recuerdo para practicar al volver a casa. También vale la pena comprar un juego de cubiertos tradicionales coreanos (sujeo), a menudo decorados con grabados de nácar o estuches elegantes. Es un recuerdo con mucha identidad cultural, barato y que durará toda la vida en tu cocina. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo) Cuando el avión despegue de vuelta a casa y dejes atrás el mar de luces de Seúl, el aroma a brochetas picantes de los mercados callejeros y el murmullo de las olas en las costas de Jeju, comprenderás que Corea del Sur deja una huella imborrable. No te llevarás solo una maleta llena de cosmética, calcetines coloridos y recuerdos únicos; te llevarás la calidez de su gente, el compás de una cultura que honra su pasado mientras acelera hacia el futuro y la certeza de que este viaje no fue solo un destino marcado en el mapa, sino un capítulo inolvidable de tu propia historia. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo).

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

13/07/2026

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

China no se visita, se experimenta. China es un país que no te deja indiferente; es un choque de escalas, de tiempos, de historias y de tecnología. El itinerario que comienza en los mostradores de Air China en Madrid, no es solo un vuelo directo de larga distancia; es un puente temporal que nos traslada a un universo donde el tiempo se mide en dinastías y la seda aún se hila a mano. Al llegar a un aeropuerto como el de Pekín-Daxing, lo primero que golpea al viajero no es el caos (como muchos esperan), sino un orden tecnológico casi abrumador y una primera visión de la capacidad china en cualquier modalidad. Cualquiera de los más de 100 millones de pasajeros que recibe al año no tarda más de 8 minutos en llegar a su puerta de embarque desde el centro, está equipado con reconocimiento facial para el check-in y sistemas robóticos de estacionamiento. Además, cuenta con un centro de transporte intermodal subterráneo que conecta directamente con trenes de alta velocidad que te llevan al centro de Pekín en menos de 20 minutos. Esta es solo la primera impresión de este país, a lo largo del viaje que propone Chinavisión Travel, especialistas en dar a conocer China a los turistas españoles. Un viaje en el que uno puede sentir el olor a comida callejera en un viejo callejón hutong cercano que, como las grandes avenidas presumen de una limpieza impecable y la sensación de seguridad absoluta. Donde el efectivo es casi una reliquia. Todo se mueve con códigos QR (Alipay o WeChat), o cámaras de reconocimiento facial que también permiten el pago, sin otro requisito, conviviendo con templos milenarios y maravillosos paisajes. Es como haber aterrizado en el año 2050 pero con los pies en la dinastía Ming. Explorar China es como hojear un libro de historia que cobra vida. El itinerario que propone Chinavisión Travel nos lleva por el "Triángulo de Oro" (Pekín, Suzhou, Hangzhou y Shanghái), donde cada parada revela una faceta distinta de la identidad asiática. Lo esencial de Pekín Hay que comenzar, naturalmente, por Pekín, una ciudad de escala titánica. La llegada es el impacto de lo colosal. Lo primero que nos golpea son las grandiosas medidas: avenidas de seis carriles, nudos de autopistas que parecen imposibles y una arquitectura que busca, ante todo, imponer respeto, y que también sirve de gigantescas pantallas donde mostrar todo tipo de productos de lujo... en un país que se dice comunista. De lo que más sorprende nada más pisar la calle es que, a pesar del tráfico denso, los miles de scooters eléctricos que inundan las calles no hacen ruido; se deslizan a nuestro lado como fantasmas, algo con lo que hay que tener precaución, ya siguen sus propias normas de circulación y entre ellas no siempre está el respetar los pasos de cebra. También sorprende la cantidad de coches eléctricos que ya hay en la ciudad, se calcula que más de la mitad ya lo son. Tras la breve estancia en algunos de los grandes hoteles (hay 190 de cinco estrellas en la ciudad), toca ir a lo esencial porque Pekín es gigantesco – 16.410 km² de superficie (el doble que toda la Comunidad de Madrid) y 22 millones de habitantes–. Y la primera visita es a la mítica Plaza de Tiananmén. Es el punto de partida obligado. No es solo una plaza, es mucho más que un espacio público; es el centro simbólico y político de China. Con una extensión de 44 hectáreas, es una de las plazas más grandes del mundo, y ha sido el escenario de los eventos más definitorios de la historia moderna del país. Su nombre significa "Plaza de la Puerta de la Paz Celestial", en referencia a la entrada principal a la Ciudad Prohibida que se encuentra en su extremo norte. Fue aquí donde Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular China en 1949. La plaza alberga edificios de gran importancia, como el Gran Salón del Pueblo (sede del Parlamento) y el Mausoleo de Mao Zedong, donde su cuerpo está embalsamado, como el de Lenin en la Plaza Roja de Moscú. A nivel internacional, es recordada principalmente por las protestas pro-democracia de 1989, que terminaron con una intervención militar. Hoy en día, es un lugar de altísima seguridad lleno de vallas que hace complicado el acceso al centro de la plaza, por lo que mejor ir con tiempo, y un destino imprescindible para entender la compleja identidad de la China contemporánea. Un palacio con 9.999 habitaciones El siguiente paso es la Ciudad Prohibida (se llama "Prohibida" porque, durante siglos, nadie podía entrar o salir del recinto sin el permiso explícito del emperador), se trata del complejo palaciego más grande del mundo; cruzando el Puente de las Aguas Doradas se entra en un complejo de 980 edificios y hay que prepararse para recordar los bellos nombres que aquí, y en toda China, tienen los palacios, jardines y monumentos: Salón de la Armonía Suprema, Puerta de la Pureza Celestial, Palacio de la Longevidad Tranquila, Pabellón de los Mil Otoños, Pabellón de la Fragancia de Buda, Salón de las Olas Generosas, Jardín del Humilde, Pabellón de la Luna que se encuentra con la Brisa, Altar de la Oración por las Buenas Cosechas... y así por miles en todo el país. Se dice que el palacio tiene 9.999 habitaciones, porque solo el Cielo podía tener 10.000. Es una obra maestra del Feng Shui. Todo el complejo está alineado de norte a sur y los colores predominantes son el amarillo (color exclusivo del emperador) y el rojo (buena fortuna). En las esquinas de los tejados, hay filas de pequeñas figuras de cerámica. Representan animales mitológicos y su función era proteger el edificio de los incendios y los malos espíritus. Cuanto más importante era el edificio, más figuras tenía; el Salón de la Armonía Suprema es el único que tiene el máximo permitido. En el sistema de construcción de las dinastías Ming y Qing, el número de figuritas siempre debía ser impar (3, 5, 7 o 9) según la importancia del edificio. El Salón de la Armonía Suprema es el único edificio en toda China que tiene permiso para romper esta regla y llevar 10, lo que reafirma que es el lugar de mayor rango de todo el imperio. Una muralla de 21.000 kilómetros El siguiente paso en el viaje es la Gran Muralla China, aunque, en realidad, habría que hablar de murallas, porque no es una sola línea continua, sino una red de murallas, fosos y torres de vigilancia construidas por diferentes dinastías a lo largo de más de 2.000 años. Su objetivo principal no era solo frenar invasiones (principalmente de los nómadas mongoles), sino funcionar como un sistema de fronteras, controlar el comercio de la Ruta de la Seda y servir como una "autopista" elevada para transportar tropas rápidamente. La sección más famosa y mejor conservada (la que construyó la dinastía Ming) mide unos 8.800 km. Aunque se ha dicho lo contrario, no se ve desde el espacio. Para su construcción se utilizaron diversos materiales, en las zonas desérticas usaron arena, grava y ramas de tamarisco. En las montañas, piedra caliza tallada. Pero el gran secreto de la dinastía Ming (la sección más famosa) fue el mortero de arroz pegajoso. Mezclaron cal con caldo de arroz flotante, lo que creó una especie de cemento súper flexible y resistente que evitó que creciera maleza y soportó terremotos. La construcción de la primera gran fase de la muralla (bajo el emperador Qin Shi Huang) fue sumamente costosa. Para financiarla, además de exprimir a la población con impuestos, el emperador creó una de las primeras loterías registradas de la historia. La excursión permite disfrutar de esta maravilla del mundo durante unas horas. Para aprovechar el día, vale la pena una parada para hacerse una foto frente al estadio Nacional de Pekín, construido para ser sede de los Juegos Olímpicos de Verano de 2008 y que se conoce popularmente como nido de pájaro. Después, una visita a una fábrica de perlas y recorrer uno de sus hutongs en Rickshaws, su nombre proviene del término japonés jinrikisha, que significa "vehículo impulsado por fuerza humana” y es que es el conductor quien pedalea para avanzar. Al caer la noche, hay que pasear por la calle peatonal Wangfujing, que es un festín sensorial, y cenar un buen pato a la pekinesa. Antes de abandonar Beijing hay que hacer una visita al Templo del Cielo, ubicado en un parque donde los jubilados practican Tai Chi y juegan al Jianzi o bádminton con los pies, este templo es una joya de la arquitectura Ming. Allí está el llamado Muro del Eco que tiene una curiosidad acústica increíble. Si dos personas se colocan en extremos opuestos del muro circular y susurran, pueden escucharse perfectamente gracias a la curvatura y densidad del material. También está el Ciprés de los Nueve Dragones: Un árbol de más de 500 años cuyas ramas retorcidas parecen dragones trepando hacia el cielo. Los locales creen que su forma retorcida es producto de la energía espiritual del Templo del Cielo. Es el símbolo de la longevidad y un lugar sagrado para la fotografía. Paraíso en la Tierra La siguiente etapa del viaje supone pasar de la monumentalidad de la Gran Muralla y los grandes palacios al romanticismo de las "ciudades del agua". En China hay un proverbio clásico que dice: "En el cielo está el paraíso, y en la tierra están Suzhou y Hangzhou". Suzhou, la "Venecia de Oriente", es un oasis de elegancia clásica donde el agua y el arte se fusionan. Famosa por sus canales serpenteantes cruzados por puentes de piedra milenarios y sus exquisitos jardines tradicionales —diseñados meticulosamente para recrear paisajes naturales a escala microscópica—. El Jardín Liuyuan (también conocido como el Jardín de la Demora) es uno de los tesoros más grandes de la arquitectura paisajística china. No es un jardín cualquiera; está considerado uno de los cuatro jardines clásicos más famosos de toda China. Al avanzar hacia el sur se llega a Hangzhou, la capital del té y la naturaleza, cuyo corazón late a orillas del legendario Lago del Oeste (Xi Hu). Este paisaje, que parece sacado de una pintura tradicional con sus pagodas recortadas entre la niebla y sus sauces llorones, ha inspirado a poetas y emperadores durante siglos. Hangzhou ofrece una desconexión total a través de sus colinas verdes, donde se cultiva el famoso té verde Longjing (Pozo del Dragón). Es un destino donde la espiritualidad de los templos budistas, como el de Lingyin, se mezcla de forma única con la serenidad de sus aguas, cerrando con broche de oro una de las rutas más bellas de toda China. Rumbo al futuro Si Suzhou y Hangzhou son el alma de la China antigua, Shanghái, última etapa del viaje, es el sistema nervioso de la China del futuro. Es el lugar donde el té Longjing se cambia por un espresso y las barcas de madera por trenes Maglev que flotan a 431 km/h. Llegar a Shanghái es como aterrizar en el set de rodaje de una película de ciencia ficción. La ciudad es un duelo visual constante: de un lado del río Huangpu está Puxi, más conocida como el Bund, un desfile de edificios coloniales que parecen sacados del Londres de los años 20; del otro, Pudong, un bosque de rascacielos que parecen diseñados por un arquitecto que viajó en el tiempo. Como casi siempre en toda China, salen al paso los contrastes. En una misma mañana uno puede perderse en las callejuelas de la Antigua Concesión Francesa y diez minutos después estar rodeado de pantallas LED gigantes y robots que te sirven el café en Nanjing Road. O visitar el Museo de Shanghái, dedicado al arte chino antiguo y que contiene más de 120.000 piezas y después subir a la Torre de Shanghái, que no solo es un gigante de cristal; es un recordatorio de que en esta ciudad el único límite es el cielo, y a veces ni eso, cuando la niebla abraza su cima a 632 metros de altura. Shanghái no se visita, se experimenta a través de sus luces de neón reflejadas en el río al anochecer. Un paseo en barco al anochecer es, seguramente, la experiencia visual más potente de todo el viaje y el broche de oro perfecto para un recorrido que empezó en la piedra milenaria de la Gran Muralla y termina en el brillo cromado de la metrópolis más eléctrica del mundo. No hay que olvidar la gastronomía china Un aspecto importante e imprescindible en cualquier viaje a China es el gastronómico. En el viaje que proponemos se incluyen todas las comidas. A diferencia de Occidente, donde cada uno pide su plato, en China la comida es comunitaria. Una gran variedad de platos se colocan en el centro para que todos prueben de todo. La mesa redonda elimina las jerarquías físicas: todos están a la misma distancia de la comida y de los demás, fomentando la conversación y la cercanía. En el centro de la mesa suele haber un gran disco de vidrio giratorio que suelen llamar "Lazy Susan" donde se ponen los distintos platos y permite que cada comensal se sirva del que quiera girándolo. Es importante girarlo despacio y con cortesía cuando nadie esté sirviéndose. No hay que sorprenderse si el arroz blanco llega al final. Se considera un "saciador" por si te quedaste con hambre. La sopa también suele servirse a mitad o al final de la comida para ayudar a la digestión. Un detalle de cortesía: Servir primero el té o los mejores trozos de comida a los demás (especialmente a los mayores o invitados) antes que a uno mismo es el mayor gesto de respeto en una mesa china. La cocina de Pekín está influenciada por la cercanía a Mongolia, el clima frío del norte y los banquetes de la corte imperial. Los sabores son más intensos, salados y con un uso generoso del ajo, el jengibre y la pasta de soja dulce. Imprescindible probar el Pato laqueado a la Pekinesa (Beijing Kaoya), es el rey indiscutible. La piel crujiente y la carne jugosa se cortan en finas lonchas frente al comensal. La tradición indica que el chef lo debe cortar en exactamente 108 lonchas, pero pocas veces se cumple... y nadie las cuenta. Se come enrollado en una fina tortita con tiras de pepino, cebolleta y salsa dulce de judía. Otros platos habituales en Pekin es la Olla caliente de Pekín (Beijing Huoguo) una especie de fondue con agua o caldo suave (no con aceite o queso) de herencia mongola. En ella se cocinan al momento finísimas láminas de carne de cordero, verduras, setas... que luego se mojan en una rica salsa de sésamo. Más información: https://www.chinavisiontravel.com Sobre Chinavisión Travel Chinavisión es una marca registrada de Wenjing Global S.L. Somos una agencia de viajes Mayorista/ minorista con sede en Madrid. Nuestro propósito es dar a conocer al mercado de habla hispana, el impresionante legado cultural de China , así como su actual pujanza. Nuestro personal esta formado por empleados chinos y españoles, con años de experiencia en el turismo emisor a China y en el turismo receptivo hacia España. Para la elaboración de nuestra programación de viajes a China contamos con la inestimable colaboración de importantes empresas del sector turístico, relacionadas con China, como son Air China, China Eastern Airlines, Capital Airlines, la Oficina Nacional de Turismo de China en España, que nos ayudan a dar a conocer a nuestros clientes lo mejor que el gigante chino puede ofrecer.

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

12/07/2026

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

Enrique Sancho   Tras el éxito de los Juegos Olímpicos del año pasado, la capital francesa afronta una nueva prueba internacional, de carácter muy distinto. La élite de los videojuegos competitivos ha encontrado un nuevo hogar este verano. Por primera vez en su historia, la Esports World Cup (EWC) sale de Arabia Saudita para celebrar su tercera edición en Europa. Desde el 6 de julio hasta el 23 de agosto de 2026, la vibrante ciudad de París acoge el evento de deportes electrónicos más grande del planeta. El centro de operaciones principal se ha instalado en el prestigioso recinto Paris Expo Porte de Versailles, transformando la capital francesa en un festival masivo que combina competición extrema, cultura geek y entretenimiento para todos los públicos.   Las cifras récord del evento   Para entender la magnitud de lo que está ocurriendo en París, basta con mirar los números que maneja la organización este año: Duración: 7 semanas de competición ininterrumpida. Participación: Más de 2,000 jugadores de élite y 200 clubes internacionales provenientes de más de 100 países. Bolsa de premios: Un récord histórico de 75 millones de dólares a repartir entre todas las disciplinas. Variedad: 25 torneos en total que cubren 24 de los videojuegos más populares del mundo.   ¿Qué juegos están en el menú?   La EWC 2026 destaca por su diversidad, ofreciendo competiciones de primer nivel divididas en grandes categorías para satisfacer a cualquier fanático del gaming: Tácticos y Shooters: Counter-Strike 2, VALORANT, Call of Duty: Black Ops 7, Rainbow Six Siege. Estrategia y MOBA: League of Legends, Dota 2 y torneos digitales de Ajedrez. Lucha y Deportes: Street Fighter 6, Tekken 8, Rocket League y Trackmania. Battle. Royale y Móviles: Fortnite (en su modo Reload), PUBG Mobile y Honor of Kings.   El Campeonato de Clubes: La joya de la corona   A diferencia de los torneos tradicionales donde solo importa el campeón de un juego individual, la EWC premia la consistencia global. El Club Championship cuenta con una bolsa reservada de 30 millones de dólares. Aquí, organizaciones multidisciplinarias gigantes como Team Vitality (los héroes locales franceses), G2 Esports, T1 o los vigentes defensores del título, Team Falcons, compiten entre sí sumando puntos con los resultados de sus divisiones en cada juego. El club que demuestre ser el más dominante y versátil en múltiples videojuegos se llevará el gran trofeo a casa.   ¿En qué consisten las "Pruebas"?   En total se celebran 25 eventos en 24 disciplinas de esports. En el mundo de los videojuegos competitivos, las pruebas varían drásticamente según la disciplina. En las siete semanas de competición se abarcan todos los grandes géneros del gaming competitivo: FPS, juegos de estrategia, títulos deportivos, MOBA, battle royale, juegos de lucha, juegos de carreras, ajedrez...   1. Pruebas por Objetivos y Rondas (Shooters Tácticos)   Juegos como Counter-Strike 2 o VALORANT se juegan en equipos de 5 contra 5. La prueba consiste en que un equipo debe plantar un artefacto explosivo en una zona designada y el otro debe evitarlo o desactivarlo. Se juegan a mapas completos; el primer equipo en ganar 13 rondas se lleva el punto del mapa.   2. Destrucción de la Base Rival (MOBA)   En League of Legends y Dota 2, la estrategia es total. También juegan 5 contra 5, y cada jugador controla a un "campeón" con habilidades únicas. La prueba consiste en avanzar de forma coordinada a través de un mapa custodiado por torretas automáticas para destruir el núcleo o base del enemigo (llamado Nexo o Ancestro). Estas partidas pueden durar entre 25 y 50 minutos llenos de tensión táctica.   3. Modos de Supervivencia Masiva (Battle Royale)   Para títulos como Fortnite o PUBG Mobile, la prueba cambia por completo: no es un cara a cara directo, sino un "todos contra todos". Docenas de equipos caen simultáneamente en una isla gigante con el objetivo de recolectar armas y recursos. A medida que una tormenta eléctrica reduce el espacio de juego, los equipos se eliminan entre sí. La prueba premia la supervivencia absoluta: el último equipo en pie gana.   4. Duelos 1 contra 1 (Lucha y Deportes Digitales)   Juegos como Tekken 8, Street Fighter 6 o los torneos de ajedrez virtual son el equivalente al tenis o al boxeo tradicional. Es un enfrentamiento directo e individual a base de reflejos puros o estrategia mental, donde el jugador que comete el más mínimo error queda fuera del torneo.   El Orgullo Hispano en París   La comunidad hispanohablante tiene varios de sus proyectos más potentes compitiendo codo con codo contra los gigantes asiáticos y norteamericanos en la EWC 2026:   Team Heretics (España): El club fundado por el creador de contenido TheGrefg es una de las organizaciones con más peso en la escena de shooters de Europa. Llegaron a la cita parisina pisando fuerte en el torneo de VALORANT y buscan arañar puntos vitales para el Campeonato de Clubes.   Movistar KOI (España): La alianza entre el streamer Ibai Llanos y el exfutbolista Gerard Piqué se mide a nivel internacional, especialmente en competiciones de estrategia y arenas de batalla como League of Legends.   9z Team (Argentina): La "Violeta" es el estandarte absoluto de América Latina en los juegos tácticos, destacando su presencia en las fases finales del torneo de Counter-Strike 2.   Leviatán (Argentina): El club del dragón se ha ganado a pulso su plaza internacional, aportando plantillas multiculturales muy potentes a la competición general.   Estrellas más allá de la pantalla   El evento no solo ha atraído a leyendas del teclado y el mando. La EWC 2026 ha vuelto a fichar a grandes figuras del deporte y la cultura tradicional como embajadores globales, destacando la presencia del astro del fútbol Cristiano Ronaldo y el genio del ajedrez Magnus Carlsen. Además de la acción competitiva, los asistentes en París disfrutan del Fan Fest, zonas de juego libre para probar lanzamientos recientes y un despliegue de retransmisión masivo que planea superar las 7,000 horas de contenido en directo en más de 40 idiomas. En paralelo a las pruebas se celebra el Festival EWC, una celebración mundial de la cultura gamer que acompaña a los torneos. Reúne competiciones de esports, conciertos de música en directo, salas de arcade retro, cafés temáticos, concursos de cosplay, estudios creativos y mucho más, ofreciendo a millones de fans una experiencia total. En París, esta dimensión festiva se desplegará dentro y alrededor de Paris Expo Porte de Versailles. París no solo celebra el verano físico, sino que ya se ha coronado como el epicentro digital del año.   Más información: Valerie.Watine@atout-france.fr https://www.atout-france.fr/es/pro/ES