11/11/2015
Valencia se cantó hace 90 años
«Valencia» se estrenó un 11 de noviembre. Hace hoy 90 años. La famosa cantante francesa Mistinguett le había pedido una canción al maestro Padilla para incorporarla a una revista que estaba preparando para estrenarla en el popular Moulin Rouge. Ella quería «La Violetera», pero el músico almeriense le aseguró que había preparado una composición que encajaba perfectamente con su espectáculo. Esa pieza fue «Valencia» y el éxito resultó apoteósico.
Cuenta José Soler en el libro 'Valencia pintoresca y tradicional' que en las primeras semanas se vendieron medio millón de discos de pizarra (el gramófono acababa de aparecer) y las calles de París se llenaron de puestos con naranjas, pues en la versión francesa se hablaba del «País de las naranjas». Otros artistas, a la vista de la popularidad que había logrado, la incorporaron a su repertorio. Curiosamente la obra se había podido escuchar antes en el Tívoli de Barcelona en una zarzuela llamada 'La bien amada', pero la repercusión no tenía comparación. En un año se despacharon 22 millones de discos y proporcionó al maestro 25 millones de francos, nada menos.
En realidad la canción había nacido para ser cantada por el coro de la zarzuela, pero enseguida ganó su autonomía por la melodía y por la musicalidad, que ayudaron a que sonase después en multitud de teatros parisinos como el Theatre de l'Avenue, el Champs Elysées o la Gaité Lyrique.
«El estreno en París consiguió llenar al final el escenario con pétalos que caían del techo y que se perfumase la sala con azahar», rememora Eugenia Montero, sobrina del autor, que se encargó el año pasado de organizar los actos por el 125 aniversario del nacimiento del músico y que en breve presentará el libro biográfico 'José Padilla: la pasión de la música'. Ella rememora la trascendencia que tuvo aquella obra musical, que sirvió para dar nombre a dos teatros americanos, uno en Baltimore y otro en Nueva York (el primero desapareció y el segundo es en la actualidad una iglesia protestante).
Hasta Nueva York
No era para menos, el pasodoble de la capital francesa viajó a Roma, a Viena, a Tokio y hasta a Nueva York. En esta última formó parte del espectáculo de Broadway 'Greats temptations', que también obtuvo un enorme reconocimiento. «'Valencia' llegó al Tibet y los monjes budistas la cantaban mientras paseaban por senderos inaccesibles que rodeaban los templos», explicó Montero.
Otras canciones se han escrito después sobre Valencia pero ninguna ha logrado la notoriedad de aquella casi un siglo después. «La blanca barranca, la flor del naranjo, la huerta surtida de almendros en flor. El Turia de plata, el cielo turquesa, el sol valenciano van diciendo amor», reza el pasodoble de Padilla, que aún se declama. Mario Lanza, José Carreras, Alfredo Kraus, Bing Crosby, Dean Martin o Helmutt Loti han sido algunos de los que se rindieron a su letra.
Muy celebrada fue por supuesto su inclusión en 'El último cuplé' con Sara Montiel cantándola. La cinta, por cierto, en muchos países se tituló directamente 'Valencia'.
En 1926 Irving Cummings rueda 'La estrella de Valencia', estrenada en Madrid el 17 de octubre de 1926 en el cine San Miguel. Por su parte, la Metro Goldwing Mayer produjo incluso una película titulada también 'Valencia', protagonizada por Mae Murray y que contó con la primera intervención cinematográfica Boris Karloff. Se estrena en Nueva York, en el cine Capitol, el 17 de enero de 1927. La película tuvo como presentación una entrada escénica de las Chester Hale vestidas de soldados que recorrieron el pasillo del patio de butacas y desaparecieron en el escenario siguiendo con sus pasos el compás de la música del pasodoble.
Valencia le debe el reconocimiento a Padilla. Y este, a su vez, se lo debe a París. Allí fijó su residencia y consigue que sus obras se interpreten en el Casino de París, en el Folies Bergère y en el Moulin Rouge.
El libro 'La pasión por la música', de Eugenia Montero, cuenta con una extensa documentación y fotografías para narrar cómo fue la vida de este genio, que vivió en Buenos Aires, Roma y París, entre otras ciudades, que nunca se separaba de su piano y que logró que su trabajo fuese declarada Bien de Interés Universal por la UNESCO en 1989. Se trata en definitiva de rendir homenaje a un músico reconocido además por otros títulos como 'La Violetera', 'El Relicario' o 'Princesita', entre otras.
A propósito de la celebración del 125 aniversario del nacimiento de Padilla el año pasado se celebró un concierto en el Auditorio Nacional de Madrid que se inició con la 'Suite de Norga', obra inédita y póstuma de José Padilla interpretada por la ORCAM y dirigida por Víctor Pablo Pérez.
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