01/02/2016
El futuro pasa por la salvación (Valencia C.F 0 - 1 Sporting de Gijón)
Negredo falla cinco ocasiones de gol y el Valencia puede quedar a 4 del descenso
Por culpa de unos y por otros, por 'Nunos' y sus amigos o por 'Nevilles', el aficionado del Valencia observa con absoluta incredulidad cómo el equipo se entrega absurdamente al suicidio del descenso. ¿Es una visión excesivamente negativa o real viendo el devenir de los acontecimientos? Hace justo una semana, en las horas previas al partido de Riazor, un miembro del vestuario valencianista con bastantes muescas a sus espaldas reflexionaba sobre lo difícil que es para un grupo de jugadores como éste, destinado a empresas más ambiciosas, adaptarse a unas circunstancias tan incómodas como la de empezar a mirar de reojo a la supervivencia. Con lo que pasó ayer con el Sporting, es necesario reflexionar con crudeza al ver la zona caliente a... ¡cinco puntos! y, ojo, que como gane el Rayo esta noche estará a cuatro. ¡Hay que preocuparse desde ya! Desde el último triunfo, sólo 7 puntos de 33 posibles. Nefasto. Por supuesto estos jugadores tienen calidad para en un momento dado autogestionarse y sacar las castañas del fuego pero si el calendario sigue martilleando y sólo se observan reacciones aparentes contra los grandes, el final de Liga va a ser dramático.
Y que conste que esta reflexión llega precisamente en el día en el que más méritos hizo el Valencia para, no sólo ganar, sino golear. Pero a Gary Neville ya se le ha agotado el margen. Con Gary el equipo no arranca. El Valencia no puede permitirse ningún lujo más. La Copa es la Copa, pero se va en punto muerto en la Liga. Que se preparen todos. La estadística de Neville es escalofriante. Cinco puntos de 24. ¿Alguien ha visto aunque sea paseando al perro por la calle alguna sonrisilla a Nuno?
El Valencia padece de consumismo interno. No sabe gestionar sus escasas fuerzas y recursos. Se le echa la culpa al muerto, como siempre, pero cuando ahora aprieta por un lado, se enfría por otro. Con la Copa mareando, esto es lo que hay. De partidos tostones -que los han habido y muchos- se ha pasado a escenarios de difícil explicación. Sólo el hecho de que Feghouli esté a punto de armar la gorda a pocos segundos para el final cuando corrió como un descosido a marcar aprovechándose del pacto entre profesionales en un saque neutral da claras muestras del estado de incongruencia en el que se encuentra el vestuario blanquinegro. Ya da igual que Gary hable inglés, chapurree el 'spanglish' o se entregue al lenguaje de los signos. El equipo no gana. Y lo preocupante es que no sabe ganar. Ya van once partidos sin hacerlo, una eternidad. Lo justo para asomarse al abismo.
El problema se agrava si, encima, no hay forma de mantener la portería a cero. ¿Tan difícil es impedir que el Sporting, que venía como penúltimo se quede sin marcar, aunque sea por culpa de un penalti tontón de Danilo? Tres meses lleva el Valencia recibiendo goles. Desde el día en el que se vio las caras en Mestalla con el Levante, que encima fue mucho mejor en el primer tiempo, no hay forma de mantener su portería virgen. Eso hay que hacérselo mirar.
Porque en ese caso se evitarían disgustos como el del Sporting. Lo que empezó con cierto dinamismo acabó diluyéndose en un dominio sí, pero casi por obligación. Neville tiró del 4-2-3-1, con Danilo y Enzo como ejes principales quedándose para André la ingrata labor de enganchar con Negredo. Ingrata porque es evidente que el portugués necesita césped por delante para empujar. Cuando se le arrima a las líneas enemigas encuentra dificultades para funcionar. Aún así, el portugués es hoy por hoy uno de los pocos a los que más fe le tiene el entrenador. Del resto, por los movimientos de mercado, está claro que no tiene Neville mucha convicción. A Piatti, por ejemplo, se le fueron fundiendo demasiado pronto las luces y a Feghouli, la poca batería que ha acumulado, se le vació casi desde el arranque. Por eso el Valencia fue bajando sus sensaciones conforme iban pasando los minutos. Juego directo. Balonazo a Negredo y éste a apañárselas. Enzo aportaba algo de ingeniería pero el argentino arrastró el desgaste de Copa y quedó pronto fuera de combate. André acabó descolgándose en busca de la pelota y hasta molestándose con el resto. Llegó el descanso y los únicos aplausos se los llevaron los músicos de Canals. Luego llegó el innecesario penalti de Danilo y el intento del Valencia por arreglar el golpe. Miedo da la visita del domingo al Betis. Rival directo.
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