02/01/2013
«Una sociedad sin obras de arte sería una sociedad sin rumbo»
-En el mundo del arte valenciano, su nombre suena con bastante frecuencia. Dicen que es una de las artistas jóvenes con mayor proyección, recibe premios (el último el del Salón de Otoño del Ateneo)...
-No sé. Yo me he limitado a trabajar. Son muchos pasos los que he dado y no todo han sido premios. Los fracasos también forman parte del aprendizaje.
-¿Es la Comunitat, donde sobreviven pocas galerías de arte contemporáneo, un buen lugar para vivir del arte?
-Efectivamente asistimos al desmantelamiento progresivo de la cultura y de manera notable en el arte. Galerías y artistas atraviesan un periodo de gran precariedad. Los artistas que viven de su trabajo son una minoría y las galerías o se reinventan o desaparecen. Es un momento crítico que sólo se puede superar con decisión y creatividad.
-¿Las galerías de arte son prescindibles?
-Actualmente y con la precarización de la industria cultural, creo que las galerías resultan imprescindibles, porque lo que no hacen museos e instituciones lo pueden hacer las galerías (y otras iniciativas independientes, por supuesto), la cuestión es estudiar estrategias para su sostenibilidad y financiación. Internet es un medio importantísimo para la difusión y el conocimiento, pero no sustituye la experiencia directa con la obra artística. El artista no vive de la promoción, si no fundamentalmente de las ventas de sus obras.
-La Galería Punto, que resiste, expone sus últimos trabajos. ¿Qué busca transmitir?
-Conforme han avanzado los años mis preocupaciones sobre el presente han ido creciendo, y también mi necesidad de trasladar estas impresiones. Las artes visuales son una poderosa plataforma de expresión y comunicación y desde una línea crítica busco poner de relieve problemáticas actuales que me inquietan, entre ellas la contaminación ambiental, la manipulación mediática, los excesos cometidos por las élites económico-militares, etcétera.
- También llama la atención los libros cerámicos pintados por usted...
-Los libros cerámicos de la exposición son una alusión directa a un presente que considero distópico. Los títulos de cada libro, los titulares de los periódicos y revistas recreados son una manera de subrayar el peligro que corre el conocimiento, el riesgo del control y el adoctrinamiento, y en definitiva el preocupante debilitamiento de la capacidad de elaboración de un pensamiento crítico y creativo.
-¿Qué salvaría antes de las llamas: los libros o las obras de arte?
-Son lo mismo, salvaría ambos. No concibo una sociedad sin ellos, sería una sociedad sin rumbo.
-¿El guiño a la cerámica denota su origen o es una incursión artística más?
-Investigo con frecuencia con distintos soportes y materiales en la medida de mis posibilidades. La cerámica, por sus características, se adecúa muy bien a mis objetivos formales y conceptuales. Me gusta la cerámica valenciana y existen artistas contemporáneos que la trabajan obteniendo muy buenos resultados. Supone un reto para mí hacer un uso poco habitual y ortodoxo de la cerámica, la cual se identifica como un soporte popular asociado a la artesanía.
-El espacio que ahora ocupa 'Clear Transparent Posion' fue tomado anteriormente por Luis Feito, quien dijo que había artistas que pintaban con las vísceras y artistas que lo hacían mirando el billete de dólar. ¿Usted dónde se sitúa?
-En su día encontré desafortunada esta afirmación. Si bien es cierto que algunos artistas estrella pueden ser tachados de comerciales, la realidad es que la gran mayoría de los artistas viven en la precariedad y muchos de hecho viven de un segundo trabajo. En estas condiciones me parece absurdo hablar de dinero cuando de lo que tenemos que hablar es de la necesidad de la profesionalización del sector del arte, puesto que por poner un ejemplo, todavía no está contemplado en muchas de las instituciones valencianas el pago por derechos de explotación y difusión de las obras que se exhiben. Me parece que no somos los artistas los que tenemos que tirarnos piedras unos a otros, es el propio funcionamiento del sistema, movido por la especulación y el lucro, contra el que los artistas, coleccionistas, críticos y galeristas deberíamos aunar esfuerzos en pos de lograr un ecosistema del arte más saludable y enriquecedor.
-¿Es fácil no seguir una tendencia ni mirar el mercado del arte?
-Lo importante es ser uno mismo, y ser uno mismo va asociado a ser un hijo de nuestro tiempo, por lo tanto indisociable del momento histórico, social, político, económico.Todo influye y todo está conectado, el arte es una actitud social.
-Ahora que está en auge el diseño gráfico y la fotografía, ¿la pintura está en crisis?
-La historia de la amenaza de la muerte de la pintura es un tema recurrente prácticamente desde el Renacimiento, así que no creo que le debamos dar mucha importancia. La pintura convive con el desarrollo tecnológico y se vale del mismo para seguir evolucionando. Los medios simplemente se superponen, no se eliminan unos a otros.
-Dígame una medida que adoptaría si fuera ministra de Cultura....
-Bueno. El IVA del 21% en España es más que una temeridad, un ataque directo al progreso y prosperidad de la cultura. Sólo hay que mirar cómo funciona en otros países para darse cuenta de que en España todavía nos queda mucho camino en cuanto al respeto y la dignificación de las actividades culturales.
las provincias