23/11/2015
Valencia pierde 50.000 vehículos y alcanza el nivel más bajo desde 2003
Turismos y camiones son los que experimentan el descenso más acusado, mientras suben las motocicletas
Es el mismo propósito en el que están embarcadas las principales ciudades europeas, con el objetivo de rebajar la contaminación y, sobre todo, conseguir que el desarrollo urbano esté enfocado a los peatones. El informe indica que ese año hay matriculados en Valencia un total de 457.044 vehículos, mientras que en 2008 la cifra se elevaba a 506.776.
Mucho ha pasado desde que todavía se escuchaban los ecos de la Copa América de vela, aunque el mismo documento apunta algunas pistas. El número de camiones ha bajado de 32.837 a 22.797 vehículos, es decir, la crisis galopante de la construcción ha hecho mella en numerosas empresas del sector.
Cierto es que la investigación se refiere a la ciudad de Valencia y buena parte de las compañías han podido trasladarse al área metropolitana, pero el caso es que la mayoría han echado el cierre. Lo mismo ocurre con la reducción de un centenar de autobuses en el sector del transporte discrecional.
Pero en los turismos es donde se aprecia el gran cambio, al pasar de 379.425 recibos del Impuesto de Vehículos en 2008 a 342.379 este año. La movilidad está empezando a cambiar a favor de otros medios de transporte, donde destacan el repunte el pasado año tanto de la EMT como Metrovalencia, así como la bicicleta, aunque esto último no aparece al carecerse de un registro fidedigno de su número en Valencia.
La crisis ha llevado también a un aumento de las motocicletas, aunque se trata de algo engañoso. Mientras las motos han aumentado en 5.481 unidades en ocho años, resulta que en el mismo periodo ha bajado en 7.069 vehículos la cifra de ciclomotores. Para un análisis más certero falta conocer la influencia del área metropolitana de Valencia. No en vano, los atascos en los accesos de la capital son frecuentes todas las mañanas, por lo que hay una población flotante que llega cada día en sus coches y motocicletas.
El descenso del número de vehículos no se ha traducido en una bajada de los atascos. Las obras que se han realizado estos meses en el Ensanche han complicado la circulación en la Gran Vía Marqués del Turia, mientras que la decisión del gobierno de asfaltar las calles sólo de día para evitar los ruidos nocturnos ha tenido como contrapunto la subida de las retenciones y colapsos de tráfico. El caso más reciente sucedió en Giorgeta y Pérez Galdós.
El Consistorio inició el pasado mandato un cambio en la estrategia de movilidad para la ciudad. El caso más cercano es la reurbanización de algunas calles del centro y el Ensanche, con aceras más anchas en San Vicente, Hernán Cortés y Pizarro, por citar algunas, así como la construcción de varios carriles bici como el que discurre por la avenida Baleares y la calle General Elio.
El nuevo gobierno municipal todavía no ha tomado decisiones al respecto que se hayan traducido en obras. Sí que aparece en los presupuestos municipales de 2016 una partida de un millón y medio de euros para nuevos carriles bici, además de dos millones para reformar calles en el centro histórico.
De momento parece descartado el rescate de los concursos de aparcamientos para residentes en los barrios. Los últimos años se han saldado con renuncias y procesos desiertos, dadas las dificultades de las empresas por encontrar financiación. En numerosas zonas de la ciudad hay solares repletos de coches aparcados que se reservaron en su día para estos estacionamientos. Los problemas de parking no se han resuelto en muchos barrios, donde los edificios son más antiguos y carecen de aparcamientos privados.
Por último, el informe indica que en los últimos ocho años el número de tractores ha bajado de 8.496 a 7.006 unidades. Este descenso muestra las dificultades de mantener la huerta que rodea la ciudad, pese al supuesto interés de las instituciones públicas en que Valencia no pierda una de sus señas de identidad.
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