08/02/2016
Cómo Google y Facebook nos vigilan (con nuestro permiso)
El ejemplo más claro es el uso combinado en los teléfonos móviles de una cuenta de gmail (el correo de Google) y de la ubicación GPS. Si tienes una sesión abierta en tu cuenta de correo y a la vez tienes activada la ubicación, el buscador (aunque hoy en día es mucho más que un buscador) va acumulando los lugares por los que te mueves. ¿No lo crees? Pues pincha en esta dirección y compruébalo: https://maps.google.com/locationhistory. Te dice las ciudades en las que has estado, las calles, el medio de transporte, la hora…
Teóricamente sólo es algo que puedas consultar tú. Pero cualquiera puede consultar las ciudades o calles por las que suele pasar una persona que se deje su móvil con la sesión de gmail abierta. Más allá de que pueda haber un interés o no por controlar al personal, dentro de nada esos datos serán muy útiles para que puedan enviarte publicidad de una tienda por la que sueles pasar todos los días.
Si no te gusta que Google haga esto, muy fácil: sal de tu cuenta de correo (deslógate) y/o apaga la ubicación GPS de tu ‘smartphone’; de paso, ahorrarás batería.
Otra forma en la que el nuevo oráculo va conociendo a sus usuarios es la navegación que hacemos por su navegador Chrome y las búsquedas que hacemos en Google. Así, va sabiendo cuáles son los gustos de cada uno, cuáles son sus intereses… Y se forma un perfil básico (más o menos acertado) de cómo eres. ¿Cómo puedes comprobarlo? Como prueba de que esto no es nada raro, puedes poner las palabras “google”, “ads”, “preferences” o escribe directamente en tu navegador: https://www.google.com/settings/ads (con tu sesión de gmail abierta).
Un perfil publicitario de Google. Como puedes ver, y de nuevo para demostrar que Google no se esconde, te da la opción de desactivar ese ‘seguimiento’ de tus gustos o intereses. La herramienta misma lo dice, aunque inglés, porque ‘settings’ significa ajustes o configuración y ‘ads’ significa anuncios. Si prefieres que no te lancen mensajes publicitarios ‘personalizados’ (más que personalizados son basados en algunos de los gustos que has demostrado navegando o buscando productos), basta con desativarlo donde pone “SÍ” (ver la foto superior).
Todo lo anterior ocurre aunque no tengas creada una cuenta en Google+, que es una red social diferente a Facebook o Twitter, pero con algunas diferencias. A Google+ y Facebook, por ejemplo, les damos datos nuestros como el sexo, la edad o nuestras preferencias: por ejemplo, los grupos musicales que te gustan, los equipos deportivos a los que sigues, los libros o autores que lees… Se trata de una información valiosísima para las empresas que quieran saber si con tu rango de edad (y el país en el que vives) eres un potencial cliente para venderte entradas de conciertos, discos, equipaciones de tu equipo de fútbol, determinado libro…
Inquietante ¿señora? vigilando la calle.Dicho esto: ¿somos conscientes de cómo hemos REGALADO nuestra vida, gustos, fotos personales, etc a las redes sociales? Las empresas pagan -o mejor dicho, invierten- importantes cantidades de dinero (incluso millones de euros) al comprar bases de datos. De nuestros datos. Y nosotros estamos regalando esos datos. Todo empezó cuando la cajera nos preguntaba (y sigue haciéndolo) el código postal. Imaginen ahora los datos que ha acumulan a diario Facebook+WhatsApp+Instagram (que pertenecen a los mismos dueños). Imaginen ahora si algún día se unieran los dos grandes gigantes Google y Facebook. ¿A qué da un poco de miedete? Un poco de caquita que se hace uno…
Antes de entrar en el tema de Facebook, volvamos a las páginas por las que navegamos y las búsquedas que hacemos. Recuerda, Google no se esconde y puedes evitarlo si entras en https://history.google.com/history/ te dirá que esa información unicamente la ves tu. Pero y si… ¿y si te dejas la tableta en un lugar en el que otra persona pueda cotillear? Podrá ver, por ejemplo, si has buscado “cómo saber si estoy embaraza”, “comprar anillo de compromiso barato”, “abogados para denunciar a la empresa”…
Vayamos ya al tema de la navegación, mezclado con las famosas ‘cookies‘. Las ‘cookies’ no son galletitas con puntitos de chocolate ni cucarachas (aunque esta última acepción no le va mal). Se les llamas ‘galletas informáticas’ y son una especie de migas de pan o pequeñas pistas que almacenamos en nuestros navegadores de internet (Chrome, Mozilla Firefox, Explorer…) y que les dan pistas sobre nuestras navegaciones anteriores.
Veamos un ejemplo: ¿ha comprado alguna vez en Amazon o buscado algún producto concreto y después un anuncio de ese mismo producto le ha ido persiguiendo en su página de Facebook? pues eso lo hace las ‘cookies’ y eso se llama ‘retargeting‘ o ‘remarketing‘, que es casi lo mismo (o lo mismo) aunque no todo piensan así. ¿A qué molesta? ¿A que te incita a comprar el producto? Pues que sepas, que si lo compras no tiene por qué desparecer el anuncio: te aparecerá otro parecido o el mismo.
Las formas de evitarlo son bastante sencillas. Una de ellas es ir a la configuración del navegador que utilices y borrar las ‘cookies’ y el ‘historial’ de vez en cuando. Esto, según dicen Chrome y compañía, hará que navegues más lento.
Otra manera es usar la opción de ‘Abrir nueva ventana de incógnito‘, ‘Nueva pestaña privada‘, ‘Exploración InPrivate‘ o similar (según el navegador que sea) en la aparte superior derecha, donde aparecen tres rayas horizontales o en la configuración.
Varios navegadores
También se puede usar varios navegadores (cada uno con sus ‘cookies’) para despistar. O usar el correo Outlook, que no usa ‘cookies’, a diferencia de gmail o hotmail. Otra opción es marear a las grandes empresas y hacer búsquedas de todo tipo, de cosas raras, para que los enanitos de dentro del ordenador no sepan realmente qué es lo que te gusta. Otra forma más expeditiva es estampar el móvil contra la pared y pegarle fuego al ordenador e irse a vivir a una cabaña en la montaña.
Y como esto ya empieza a desvariar, dejémoslo aquí. Para próximas entregas de Nyas coca! entraremos en si hay aplicaciones (apps) que nos espían de verdad, cómo navegar de forma completamente oculta por internet, cómo (intentar) evitar que te controle tu pareja, cómo saber por dónde va alguien (sin cogerle su móvil y aunque no lleve gmail+GPS), cómo bucear por el llamado internet oscuro y cualquier otra chorradilla que se nos ocurra. Avisaremos aquí:
las provincias