09/03/2016
El 80% de los diputados, ausentes de su despacho en Les Corts por la tarde
Una comprobación de este diario tras proclamar la Cámara su intensa actividad revela cómo se queda de vacía la sede parlamentaria
Lunes
La Cámara emitió un comunicado en el que se anunciaba que en el hemiciclo valenciano se registraría «una intensa semana parlamentaria». A partir de ahí, Les Corts enumeraba una catarata de comisiones y subcomisiones. Ese mismo día y el posterior, el martes, uno de los síndics ironizaba amargamente en público para subrayar lo mucho que se trabaja en la Cámara después de que LAS PROVINCIAS informase de que, por ahora, los diputados han dispuesto, respecto a los escolares valencianos y sus jornadas lectivas, un 50% más de días sin actividad (sin plenos ni comisiones) que el alumnado. Y lo que te rondaré, morena. Tras el pleno de la semana próxima, y coincidiendo con Fallas, Semana Santa y Pascua, los parlamentarios no vuelven a reunirse en el hemiciclo hasta el 13 de abril. A esa sesión plenaria del 9 y 10 de marzo no asistirá el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, excusándose en un viaje a Berlín, por lo que se establece un paréntesis de 50 días sin sesiones de control al jefe del Consell, desde finales de febrero hasta mediados de abril. ¿Cómo han aprovechado los diputados esta «intensa semana», la que ahora acaba, sin pleno y sin preguntas al presidente que preparar?
Este diario testó la actividad vespertina de sus señorías de martes a viernes. Les visitó en sus despachos. La inmensa mayoría, vacíos. No se trata de una situación nueva.
Martes (ausentes 79 de 99 diputados)
En una de las salas de comisiones (donde se reúnen un máximo de 15 diputados), acoge la comisión de Sanidad. Una decena de diputados de Ciudadanos se reúne a primera hora de la tarde. Acaban y la inmensa mayoría se va. Dos parlamentarias socialistas permanecen en sus despachos, así como otra del PP, uno de Compromís y cuatro de Podemos. Como sucede en los hoteles cuando las habitaciones están vacías, el personal responsable de la limpieza hace su trabajo. Es más fácil tropezar con una gamuza que con un diputado, si bien algunas salas no precisan de demasiado esmero, ya que no hay mucho que limpiar. Como sucede en Marte, algunas mesas de sus señorías no muestran signos de vida humana. Ni un papel, ni una carpeta, ni un bolígrafo, ni un rotulador fosforescente amarillo. Esas mesas contrastan con otras, repletas, sí, aunque por la tarde, poco usadas.
Miércoles (ausentes 91 de 99)
En la agenda de la web de Les Corts, el día 2 aparece iluminado en rojo, señal de que hay actividad. Consiste en una visita a Castellón por parte del presidente Morera. Los castellonenses están en plena Magdalena, una efervescente festividad que contrasta con la pausa y sosiego que reina por los pasillos del Palau del Benicarló, o dels Borja. A última hora de la mañana, sólo diez fumadores han salido al patio del gigantesco ficus. Los días en que la actividad es realmente «intensa», los ceniceros rebosan. A las 16.30 horas hay diputados en apenas ocho despachos. En algunos de las estancias vacías hay flexos encendidos, un derroche energético que se repite a lo largo de la semana, generalmente, siempre en los mismos despachos. La popular María José Ferrer-San Segundo, el nacionalista Josep Nadal, la podemista Fabiola Meco... Si el ala oeste de la Casa Blanca da para exitosas series de televisión, los despachos orientados a la zona noroeste de Les Corts no darían ni para un cortometraje.
Jueves (ausentes 93 de 99)
Jorge Bellver sale de su despacho. El exsindic del PP es de los pocos que lleva todo el día en Les Corts. Participa en la Comisión de RTVV, que también tiene sesión vespertina. El también popular Juan Carlos Caballero ocupa el suyo. Está acompañado de dos asesores. Entre las 16.30 y las 17 horas, exactamente media docena de diputados se dejan ver por el edificio de oficinas del hemiciclo. La popular María José Catalá, una de las que por allí transita habitualmente por la tarde, se da cuenta de que en la comisión de estudio de la adjudicación de plazas en residencias, entre el listado de convocados, confeccionado por los otros cuatro grupos parlamentarios, no es que haya un fallecido (que además era relativamente célebre por su vinculación familiar con una exfallera mayor), sino dos. La «intensa actividad» a la que aludía Les Corts el lunes parece que permite convocar no sólo a ex altos cargos del PP que habitan este mundo, sino también invocar a los del mas allá. Entre los cuatro grupos responsable del listado de comparecientes, nadie se dio cuenta de tan luctuoso impedimento para asistir a la comisión. El único sonido procedente de un grupo de despachos del PSPV es una televisión encendida. El síndic socialista, Manolo Mata, está a punto de llegar.
Viernes (ausentes 83 de 99)
Una persona encargada de la limpieza mira sorprendida la inusual actividad vespertina. «No es lo normal, no», admite. La comisión para la erradicación de las violencias de género organiza un pleno especial, un acto conmemorativo y reivindicativo del Día de la Dona. La presidenta de la comisión es la podemista Llum Quiñonero, y la mayor parte del grupo parlamentario va y viene de despacho en despacho. También hay actividad en las salas de Ciudadanos. En el PP, PSPV y Compromís, el ambiente es similar al de otras tardes; es decir, la voz de diputadas como la socialista Sandra Martín o la ecologista Cristina Rodríguez resuena con eco por los pasillos vacíos. Con motivo del pleno, una treintena de parlamentarios (el 75%, mujeres) asiste al acto en el hemiciclo. Una buena parte de sus señorías no se acerca por el despacho ni previa ni posteriormente.
Les Corts anunció la pasada semana una «intensa actividad parlamentaria»
Durante los primeros cien días de 2014, las sesiones y plenos se condensaron en 25 días, también dejando generosos huecos en el calendario para que la actividad no coincidiese con festivos. Entonces, los portavoces de la izquierda lo criticaron con dureza. «Lo que hace el PP es reducir al mínimo la actividad parlamentaria para no dar explicaciones de lo que está sucediendo y de los gravísimos problemas que tenemos», señalaban desde EU. El PSPV consideraba que al PP «no le interesa» la actividad parlamentaria para evitar la fiscalización y porque el Consell de Fabra no tenía «nada que aportar», porque está «agotado». Enric Morera, como portavoz de Compromís, consideraba que la Comunitat no estaba para irse «de fiesta y de parranda». Hasta Ximo Puig, entonces el líder de los socialistas en la Comunitat, salió a la palestra para reclamar que un diputado no tuviese más vacaciones que un trabajador, ya que nadie entendería por qué un parlamentario «no ha de estar al pie del cañón como cualquier otro trabajador».
Morera preside actualmente Les Corts; y Puig, la Generalitat. La oposición recordaba que era el PP el que imponía ese calendario parlamentario tan flexible en tiempos festivos, tal y como continúa ocurriendo ahora. En la época de la burbuja inmobiliaria, dos presidentes de Les Corts manifiestamente manirrotos gastaron 11 millones en el edificio ahora infrautilizado.
¿Estaban los parlamentarios reunidos con sus votantes o con asociaciones cívicas (uno de los recurrentes motivos que se utilizan tradicionalmente para explicar el despoblamiento de los despachos), para conocer el día a día de los valencianos de a pie? ¿Han iniciado, sin hacerlo público, una campaña contra el culto al presentismo laboral y en defensa de la conciliación familiar? Lo presenciado esta semana en Les Corts permitiría pensar que la Generalitat ha seleccionado a los diputados para realizar una prueba piloto de cara a implantar el anunciado teletrabajo entre los funcionarios. O eso, o los parlamentarios se han lanzado en masa a la calle a entablar contacto con la ciudadanía, que podría acabar saturada con esta acusada presencia de tanta señoría electa por las calles valencianas.
A partir de las 16.30 horas, en las oficinas hay más personal de limpieza que diputados
Son 99 los diputados, y son menos de una veintena (el miércoles, ni una decena) los que acudieron esta semana por la tarde a sus despachos. Complicado saber qué hicieron los otros 70. Puede teorizarse mucho sobre el asunto. Lo que es indiscutible es el hecho de que la inmensa mayoría de los despachos de Les Corts permanecieron vacíos esta semana, la de la «intensa actividad», una tarde tras otra.
En 2013, la diputada del PP Carmen Amorós suspendió una comisión por tener agenda festiva en Castellón a causa de la Magdalena. Este año, se ha descartado celebrar una comisión el día 17 por ser la semana de Fallas. Por ahora, la web de Les Corts señala como actividad en esa semana fallera dos actos: una conferencia de un concejal de Valencia y la Nit del Foc.
Con todo, y pesar de la escasa querencia a sus despachos, hace tres semanas se registró una petición de la diputada podemista Llum Quiñonero en la que solicitaba a la Mesa de Les Corts que «determine en el plazo de seis meses espacios que puedan ser puestos a disposición de los grupos parlamentarios y de la propia presidencia tanto en Castellón como en Alicante». Más despachos.
Quizá sea así la nueva política tras el vuelco en el poder producido el pasado 24 de mayo, un aire novedoso tan fervoroso que permite a la Cámara argumentar su pujante actividad explicando que en enero «se celebró un pleno el día 13, con sesión de control. Es la primera vez en la historia actual de Les Corts que se hace un pleno al mes de enero». Sin embargo, la realidad es que un año antes se celebraron dos plenos. A no ser que aquellas sesiones, celebradas el 14 y 15, y el 28 y 29 de enero de 2015, no fuesen reales, sino el producto del sueño propio de una siesta vespertina.
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