05/09/2016
Un incendio con varios focos arrasa chalés de Xàbia y desaloja a cientos de vecinos
Más de una docena de medios aéreos trabajan ya sobre la zona mientras que las brigadas terrestres se emplean en la zona sur del municipio
Carreteras cortadas y viviendas afectadas
Un gran incendio forestal que se desarrolló con varios focos tenía al cierre de esta edición a los habitantes de La Marina con el corazón en un puño y con la mirada puesta en el horizonte. Un fuego que comenzó en Benitatxell obligó a desalojar cientos de chalés en al menos cinco urbanizaciones de Xàbia y las llamas avanzaban anoche sin control, ya en zona del Parque Natural de La Granadella, de gran valor natural y paisajístico.
Con las primeras luces de la mañana, se ha podido constatar que el fuego afecta a la Granadella más de 12 horas después de iniciarse las llamas con varios focos activos. Más de una docena de medios aéreos trabajan en la zona, centrados especialmente en el Parque Natural, mientras que las brigadas terrestres se emplean en la zona de las urbanizaciones, lugar en el que varias casas se han visto afectadas por el fuego. Las carreteras de la parte sur de Xàbia, siguen cortadas al tráfico.
El fuego se declaró sobre las tres y media de la tarde, en una jornada de riesgo extremo de incendios forestales por las altas temperaturas y el poniente. Según fuentes de Emergencias, se originó en el mirador del Puig de la Llorença, cerca de la urbanización Cumbre del Sol. Las causas comenzarán a investigarse en cuanto se extinga el fuego, pero no se descarta la mano del hombre. Lo que es evidente es que ayer no hubo rayos ni quemas agrícolas en esa zona, motivos habituales en los inicios.
Casi al mismo tiempo, lejos de allí, las llamas amenazaban también los montes de Moixent. Inicialmente se enviaron dos aeronaves de extinción, bomberos de Alicante y bomberos forestales de la Generalitat. Los primeros resultados del ataque del fuego eran optimistas. De hecho, a las 16.30 horas Emergencias informó de que no se precisaban más aviones ni helicópteros con agua y una hora después ya comenzaban a retirarse los aparatos desplazados para combatir el fuego. Pero sobre las 18.30 horas, cuando ya casi no había llama y comenzaba a atardecer, un nuevo foco sembró la alarma en las proximidades del punto de inicio del siniestro.
Posible intencionalidad
En esta ocasión, las llamas fueron de una enorme virulencia. Y de nuevo con la intervención humana como principal sospecha. Una enorme columna de humo comenzó a adueñarse del cielo, visible tanto en las zonas de chalés entre Benitatxell y Dénia como en los arenales.
En ese momento el viento soplaba con fuerza y empujó las llamas hacia los chalés hasta el punto de arrasar algunas viviendas. Se trata de urbanizaciones con casas diseminados entre pinos y accesos complicados. Eso complicó las tareas de una evacuación que, literalmente, fue a vida o muerte. Según testigos, hubo escenas de cierto pánico en los vecinos, «con agentes lanzando mensajes con megáfonos para que la gente abandonara sus casas y obligando a residentes a dejar las maletas para salir con urgencia», según una afectada. Tras la reproducción, seis aeronaves de extinción pusieron rumbo al fuego, pero ya caía la noche y no tardaron en retirarse. Para colmo, se declaró otro foco más alejado en El Saladar, junto a la playa del Segundo Montañar. Hubo desalojos en Villes al Vent, Cansalades Park, Pinosol, El Tossalet, entre otras urbanizaciones. También en los apartamentos Oasis y la zona de la calle Atenas, ya cerca del arenal, así como unos 20 caballos de una hípica. La Unidad Militar de Emergencias (UME) fue activada para reforzar la extinción y una veintena de desalojados pasaron la noche en el IES Antoni Llidó de Xàbia. Algunos residentes se quejaron de la tardanza en movilizar los medios aéreos para controlar las llamas y otros lamentaban que hasta entrada la noche no se alertó a la UME. Criticaron también que los medios aéreos no pudieron acceder a balsas antiincendios por la excesiva altura de los pinos cercanos.
La zona de El Saladar, un área de vegetación muy seca y alejada del primer foco de Benitatxell, ya ha sufrido varios incendios intencionados. Algunos vecinos barajaban ayer la acción de un pirómano y hablaban de «hasta cinco focos», aunque en otros incendios la fuerza con la que el viento de poniente empuja las pavesas hace que se reproduzcan núcleos de llamas a gran distancia.
La de ayer fue una tarde de incendios forestales. Otro de menor magnitud obligó a cortar una carretera y sembró la alarma entre los vecinos de Moixent. Los efectivos de extinción lucharon para que no afectara a una fábrica de muebles próxima. Sobre las siete de la tarde, la tórrida jornada volvió a levantar llamas, esta vez entre Bolulla y Callosa d'En Sarrià. Aunque fueron fuegos menores, anoche todavía no estaban extinguidos.
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