Fuente: Arriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LP
El gas que consumimos a diario para cocinar o calentarnos, como los demás combustibles fósiles (gasolina, gasóleo...), son resultado de la transformación de materia orgánica acumulada en el subsuelo en épocas geológicas. El proceso de formación natural de esos hidrocarburos ha durado millones de años, pero en la actualidad no podemos permitirnos que los residuos orgánicos que produce nuestra sociedad se acumulen sin más, porque generan problemas crecientes de contaminación. Sin embargo, hay disponibles tecnologías que facilitan que esos mismos desechos puedan ser transformados en combustible, en biogás, una fuente de energía renovable, obteniendo además materia orgánica útil para fertilizar en agricultura y jardinería. De un plumazo se resuelven varios problemas medioambientales, en la línea de promover soluciones de economía circular.
El 'Clúster Valenciano de la Energía', que agrupa a firmas del sector energético que se ocupan de aportar actuaciones renovables, ha presentado una atractiva solución para transformar los residuos orgánicos de grandes explotaciones ganaderas y de otras actividades agrícolas y de la industria alimentaria en biogás para su uso energético en las propias granjas o fábricas, si fuera necesario, o para inyectarlo directamente en la red de distribución gasista.
La iniciativa del 'clúster' energético cuenta con el apoyo del Ivace (Instituto Valenciano de la Empresa) y el ITE (Instituto Tecnológico de la Energía), en cuya sede, en Paterna, tuvo lugar esta presentación.
El aprovechamiento del biogás podría cubrir el 8% del consumo de electricidad en España
Luis Alberto Sebastián, director técnico de Genia Global Energy, firma valenciana con experiencia internacional en este tipo de proyectos, ha explicado que su empresa ha desarrollado una tecnología eficaz y competitiva que ha sido homologada por la compañía Gas Natural, con la que mantiene un acuerdo que permite realizar instalaciones para aprovechar dichos residuos y valorizarlos energéticamente.
La propuesta a los ganaderos y demás empresarios con disponibilidad de importantes cantidades de desechos orgánicos que gestionar es en síntesis la siguiente: Gas Natural financia el 100% de la instalación necesaria para convertir los residuos en biogás (metano, biogás o gas natural es lo mismo, sea de yacimientos fósiles o de transformación actual). A cambio vende la energía producida a la explotación agropecuaria durante diez años. Pasado dicho periodo, la instalación quedará de propiedad de la propia explotación, rentabilizando al cien por cien lo obtenido a partir de entonces.
De esta manera, sin invertir nada, cualquier granja ganadera, cooperativa, almacén de productos hortofrutícolas, almazara de aceite, bodega y demás industrias agroalimentarias, tienen la oportunidad de disponer de un sistema para deshacerse de sus problemáticos residuos y obtener de ellos una rentabilidad.
Es evidente que Gas Natural obtiene el retorno de su inversión y la potencial ganancia mediante la venta del gas obtenido durante diez años. En el caso de que se trate de explotaciones o actividades que no necesitan consumir ese gas está la opción de venderlo inyectándolo en la red gasista de distribución general
También existe la alternativa de utilizar el metano obtenido de los detritus de animales para general electricidad, empleándose parte en la propia granja y vendiendo el resto a la red eléctrica. Es lo que se hace por ejemplo en la Granja San Ramón, ubicada en Campo Arcís (Requena), una de las más grandes y modernas explotaciones lácteas de Europa, que llega a producir muchos más kw/h de los que consume.
Gas Natural ha cifrado el potencial del biogás en España en 20.000 GWh al año. (Un GWh es un gigavatio-hora, un millón de kilovatios-hora). Teniendo como referencia que el consumo medio anual de electricidad en España es de algo menos de 250.000 GWh, el biogás podría abastecer al menos el 8% de las necesidades energéticas del país.
Este tipo de aprovechamientos energéticos, transformando los residuos orgánicos en biogás, está ya muy extendido en países del centro y norte de Europa, donde existen más de 17.000 instalaciones en marcha, de las cuales nada menos que 10.000 funcionan en Alemania.
De todas ellas, 365 grandes plantas de biogás inyectan su producción a la red gasista, y es en este terreno donde más se trabaja actualmente, promoviendo además modernas instalaciones de producción en vertederos y depuradoras de aguas residuales. Otra prometedora línea en investigación es la 'RICE2', que busca aprovechar para igual fin la paja de arroz que ahora se quema y es foco de molestias y controversias.
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Arriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LPArriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LPArriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LPArriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LPArriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LPArriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LPArriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LPArriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. 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