11/12/2015
Peter Lim a examen
El batacazo de Champions y el fracaso de Nuno marcan el primer año de gestión de Meriton ante la asamblea de hoy
Por mucha inyección de capital que vaya a haber, por mucha ingeniería financiera que se haya hecho para enjuagar las cuentas y hasta por muchas naranjas que maneje en su discurso Layhoon Chan esta tarde, inevitablemente el primer examen oficial al que va a verse sometido Peter Lim en su primer año en el Valencia va a estar influenciado por los dos grandes y recientes batacazos deportivos que han dejado a la entidad tiritando: el despido de la Champions a las primeras de cambio y el fracaso de la apuesta que significó Nuno como entrenador y como único responsable deportivo, al menos desde el punto de vista visible. Lim, de quien el club no ha querido decir si estará presente y de «quien no conocemos ni su tono de voz» como decía ayer ácidamente un activo accionista, volverá a tener conciencia hoy de cómo se las gasta el aficionado de a pie valencianista. No es que se espere una asamblea agria, más bien plácida y mucho más rápida en duración que las anteriores, pero sí habrá fuego popular sobre todo lo que ha empañado la gestión deportiva en los últimos meses en el club. Desde la salida de Amadeo Salvo, Rufete y compañía por culpa de Nuno con la complacencia del dueño, hasta las evidentes y públicas intervenciones de Jorge Mendes en toda la política de fichajes, pasando por la inversión que se ha efectuado para traer a futbolistas que están todavía lejos de igualar el rendimiento que se les supone por el precio abonado en su contratación.
Va a ser una Junta histórica en cuanto a la ampliación de capital tan voluminosa que se va a aprobar. El club va a tener dinero en caja y Lim será más dueño si cabe, aunque es patente el gesto de que se deje también que el resto de accionistas participen en la compra de títulos. LAS PROVINCIAS pulsó ayer el sentir de algunos de los accionistas más habituales y que suelen pronunciarse en los discursos en las asambleas y ciertamente el interés por la reunión de hoy está lejos del de anteriores citas. Hasta el batallador Andrés Sanchis anunciaba que no irá al acto aunque, eso sí, dejaba públicamente una advertencia sobre la Asamblea, abandonando el tono neutral que ha mantenido hasta la fecha: «Me reservo el derecho a impugnarla».
Si el Valencia de hoy abarca tres planos (económico, social y deportivo), la labor de Meriton sólo alcanza buena nota en lo que se refiere al asunto financiero. Eso sí, con matices, porque hay especialistas en economía que critican el tratamiento que la firma auditora ha dado en cuestiones de cierta profundidad como el pasivo financiero o sobre la cuenta de resultados que sigue siendo en opinión de esos expertos «penosa y poco optimista».
A trazos más gruesos, la entidad tiene para cerrar la 2015-16 ese reto de 40,5 millones de ingresos presupuestados por competiciones deportivas que tras el adiós de la Champions será difícil cuadrar. A la gente, en cuestión de números y una vez el conflicto con Bankia parece alejado, le gusta saber lo que se ha llevado, por ejemplo, Nuno en su despido o cómo se desglosan las percepciones de los altos ejecutivos (se ha duplicado hasta los 477.500 euros) y quién paga a los consejeros.
Va a ser la Junta del pinganillo. Ya lo fue en diciembre de 2014 y con la traducción del inglés al español ya se sabe que se pierde la intensidad del discurso espontáneo. Pero seguro que se va a echar en cara a esta directiva (estarán todos los consejeros presentes) la política de precios y la campaña que se hizo para la venta de pases en la Champions. En lo positivo, la reacción que hubo desde el club en un intento de compensar a los aficionados, con el tema de los autobuses y con la entrada gratuita para los octavos de la Champions. Al estar en la Europa League se espera que se mantenga la promesa.
En la Junta de hace un año, Layhoon cautivó a los casi medio millar de accionistas que estuvieron presentes y obtuvo un 99,69% de votos favorable al nombramiento del nuevo consejo de administración. Sólo el 0,06% votó en contra (abstención el 0,2). El reto esta vez es conseguir el mismo respaldo. En cuestión de votos no habrá muchas dudas, otra cosa serán las voces que se escuchen. «Queremos que sus aficionados y los valencianos estén muy orgullosos. Hay que competir al más alto nivel y la prioridad es construir un equipo competitivo que tenga ADN valenciano», dijo.
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