Fuente: El polígamo Tom Green acude a los juzgados de Provo (Utah) con sus cinco esposas, en una foto de archivo. :: GEORGE FREY/epa
Hacía mucho tiempo que en Utah no se discutía tanto sobre la poligamia. Hablamos de un estado que es referencia mundial en este tipo de relación, donde las familias que la practican suman unas 30.000 personas, pero aun así la cuestión suele estar ausente del debate público. Desde hace unas cuantas semanas, en cambio, se ha convertido en uno de los asuntos centrales de la actualidad informativa, ha sido objeto de acaloradas discusiones en el Parlamento e incluso ha salido a las calles, con manifestaciones en las que las pancartas exhibían lemas como 'Quiero a todas mis madres' o 'Somos familias, no delincuentes'. La culpa de tanta controversia la tiene un nuevo proyecto de ley, cuya gestación sirve para hacerse una idea de la manera en que la poligamia continúa polarizando a la sociedad en esta parte de Estados Unidos.
El vínculo de Utah con la poligamia tiene que ver con su condición de cuartel general de los mormones. Hay que recordar que el fundador de este grupo religioso, Joseph Smith, tenía tantas esposas como para justificar una entrada en la Wikipedia dedicada a enumerarlas: en la lista figuran más de cincuenta nombres, aunque las estimaciones de los estudiosos de la propia iglesia rebajan la cifra a «entre 30 y 40». Los mormones rechazaron la poligamia ya en el siglo XIX, y de hecho expulsan fulminantemente a todo aquel que la practique, pero existen colectivos fundamentalistas ajenos a la ortodoxia que siguen emparejando a los varones con varias mujeres. La Constitución de Utah no solo declara ilegal esta costumbre, sino que incluso puntualiza que seguirá siéndolo «para siempre». Pero, aun así, en los últimos tiempos las cosas habían cambiado.
Esa relajación tenía que ver con la más visible de las dos caras opuestas del fenómeno. Por un lado, están las comunidades que ocultan su estructura poligámica, recluidas en un secretismo muy parecido a la clandestinidad. Por otro, la poligamia se ha convertido en vistoso material de 'reality show', con espacios de éxito como 'Sister Wives', que sigue las alegrías y tribulaciones del cuarentón guaperas Kody Brown, sus cuatro esposas y sus dieciocho hijos. Si al principio el programa parecía un intento de normalizar socialmente la poligamia, las últimas temporadas transmiten la sensación de que a lo mejor no es tan buena idea: Kody se divorció de su cónyuge más antigua (la única legal) para formalizar su relación con la más reciente, la esposa 'degradada' se echó un amante por internet que resultó ser una mujer y, según los rumores, el protagonista está a punto de quedarse compuesto y monógamo, porque tres de sus parejas tienen la intención de abandonarle.
«Mi bisabuelo tenía cinco mujeres», recuerda un parlamentario
El caso es que Kody y su familia, las caras más visibles de la poligamia en Estados Unidos, emprendieron acciones legales para reclamar el derecho a organizar su vida como les viniese en gana. Un tribunal federal les dio la razón en 2013, de manera que la práctica quedó tolerada de hecho desde entonces. La controvertida nueva ley de Utah había nacido con la intención de adecuar la normativa al dictamen judicial, sin romper por ello con la Constitución: la poligamia se iba a catalogar como mera infracción, castigada con una multa irrelevante, pero el texto se ha ido endureciendo a lo largo del recorrido legislativo y ha acabado recuperando la tipificación de delito mayor, con un máximo de cinco años de cárcel. La Cámara de Representantes estatal ha dado el visto bueno a la norma tras una sesión muy entretenida, que ha evidenciado el arraigo de lo que se podría llamar una tradición local: el republicano Earl Tanner, por ejemplo, explicó que su bisabuelo tenía cinco esposas y no por eso dejó de ser un señor muy respetable, abogado y pilar de la comunidad. El proyecto está ahora pendiente de aprobación en el Senado de Utah.
Ni policía, ni agua
Los polígamos, como es lógico, han puesto el grito en el cielo: «Es una violación de mi libertad de expresión, mi libertad de asociación y mi libertad religiosa -protesta Enoch Foster, marido de dos mujeres, en declaraciones a la cadena Fox-. Si fuesen mis amantes, no podría ser perseguido, pero como las considero esposas y somos una familia, me convierto en un criminal». Frente a estas apelaciones, los activistas contra la poligamia recuerdan que estas comunidades consagran la desigualdad, consideran a las esposas una propiedad del marido y suelen fomentar el matrimonio con chicas muy jóvenes, a menudo menores. «Es todo lo contrario a la libertad de elección, te adoctrinan desde que naces», explicaba esta semana una mujer que logró huir de ese ambiente viciado. También sobre eso, por cierto, hay un 'reality' televisivo que incluso se ha emitido en España, titulado 'Escapando de la poligamia'.
La 'recriminalización' llega justo después de un proceso de siete semanas en el que dos pueblos polígamos -uno de Utah y el otro de Arizona, pero colindantes- han sido condenados por violar la Constitución de Estados Unidos, ya que hostigaban sistemáticamente a los residentes que no formaban parte de su comunidad religioso-cultural: les negaban la protección policial, los permisos de obra e incluso el enganche al suministro de aguas. Este tipo de polígamos fundamentalistas son la peor publicidad para quienes defienden un enfoque contemporáneo de esta práctica, basado en el libre consentimiento entre adultos: el anterior líder espiritual de esos dos pueblos, Warren Jeffs, está cumpliendo condena por mantener relaciones sexuales con dos 'esposas' de 12 y 15 años.
las provincias
El polígamo Tom Green acude a los juzgados de Provo (Utah) con sus cinco esposas, en una foto de archivo. :: GEORGE FREY/epaEl polígamo Tom Green acude a los juzgados de Provo (Utah) con sus cinco esposas, en una foto de archivo. :: GEORGE FREY/epaEl polígamo Tom Green acude a los juzgados de Provo (Utah) con sus cinco esposas, en una foto de archivo. :: GEORGE FREY/epaEl polígamo Tom Green acude a los juzgados de Provo (Utah) con sus cinco esposas, en una foto de archivo. :: GEORGE FREY/epaEl polígamo Tom Green acude a los juzgados de Provo (Utah) con sus cinco esposas, en una foto de archivo. :: GEORGE FREY/epaEl polígamo Tom Green acude a los juzgados de Provo (Utah) con sus cinco esposas, en una foto de archivo. :: GEORGE FREY/epaEl polígamo Tom Green acude a los juzgados de Provo (Utah) con sus cinco esposas, en una foto de archivo. :: GEORGE FREY/epaEl polígamo Tom Green acude a los juzgados de Provo (Utah) con sus cinco esposas, en una foto de archivo. :: GEORGE FREY/epaEl 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