22/05/2017
El interior de la Comunitat se queda sin población
Es sólo un ejemplo, pero que habla por sí sólo. La despoblación de la Comunitat, fundamentalmente de las comarcas del interior, es un proceso que lleva años produciéndose. Sin embargo es ahora cuando las administraciones parecen haberse dado cuenta y se aprestan a tomar medidas para frenar una tendencia que parece difícil de revertir.
Hasta ahora parecía un problema al que la Comunitat permanecía ajeno y que afectaba sobre todo a los municipios de las autonomías del centro de España. Pero la problemática va mucho más allá. Más de la mitad de los municipios de España se enfrentan al riesgo de la despoblación.
Es cierto que la crisis económica parece haber agudizado el problema en estos últimos años. La falta de trabajo, la escasez de oportunidades y el crecimiento vegetativo negativo son problemas comunes a todo el territorio español, pero que se han dejado notar con especial virulencia en el mundo rural durante la recesión
Elevada inestabilidad
Según las cifras del padrón continuo de población elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2016 había en la Comunitat Valenciana 148 municipios con menos de 500 habitantes, lo que supone que se encuentran en una elevada situación de inestabilidad, según la escala utilizada por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).
En términos globales. 32.900 habitantes de la Comunitat vivían en 2016, según los datos del INE, en municipios de menos de 500 habitantes. El 80% de la población valenciana reside en tan sólo el 20% del territorio.
Pero lo más preocupante es que los datos confirman que el proceso de despoblación lejos de mitigarse se ha intensificado durante los últimos años. Una década antes eran 137 localidades las que no alcanzaban el medio millar de habitantes censados y sumaban un total de 35.647 vecinos.
Es decir, durante la crisis económica nueve municipios más en la Comunitat han bajado de los 500 habitantes: Algar de Palancia, Millares, Otos, Titaguas, Zarra, Benigembla, Castell de Castells, Cinctorres y Forcall.
Hay casos notables como el de Millares que en una década ha perdido un tercio de sus habitantes. En 2007 tenía 517 ahora sólo viven en el municipio 369 personas. O el de Titaguas, que no sólo ha rebasado la barrera de los 500 censados, sino que ha perdido el 13% de su población en una década.
En la misma línea se encuentra el municipio de Tollos en Alicante que con 53 habitantes, según los datos del último padrón continuo, casi ha perdido un 20% de su población en la última década.
Los casos son innumerables. Fenómenos similares han ocurrido en localidades como Benigembla, Alfafara, Balones, Benasau, Confrides o Sagra por citar algunos.
Castellón es la provincia donde la situación es más preocupante en la Comunitat. Casi el 50% de los municipios tienen menos de 500 habitantes. En concreto 65 de las 135 localidades no alcanzan el medio millar.
Es más, en 18 municipios (cerca del 14% del total) la población censada no supera el centenar de vecinos. Una situación que se ha agravado durante la crisis, ya que en 2007 sólo eran 15.
En Valencia la situación no es tan grave. Sólo el 18,4% de los municipios cuentan con un censo inferior a los 500 habitantes y municipios con menos de 100 registrados sólo se localizan tres. La situación en el interior de la provincia de Alicante es un tanto más preocupante, ya que el 25% de las localidades tienen menos de 500 censados y con menos de 100 vecinos sólo se encuentran tres.
Característica común a las tres provincias es que el despoblamiento se ha producido en las comarcas del interior, mientras que los municipios menores ubicados en el litoral la tendencia ha sido hacia un incremento de la población. Es el caso de Guardamar de la Safor, que en la última década ha aumentado el número de vecinos un 42% y ya casi alcanza el medio millar de residentes censados.
Municipios forestales
Lo que parece evidente es que las soluciones que se han buscado hasta ahora no han conseguido frenar la caída poblacional ni en España ni en la Comunitat. Ni el turismo de aventuras ni el rural en cualquiera de sus variedades ha logrado detener la sangría.
Recientemente el Partido Popular, el PSOE e Izquierda Unida han alcanzado un acuerdo en el seno de la FEMP para apremiar al Gobierno y a las comunidades autónomas a que tome cartas en el asunto.
Por su lado, el pasado mes de abril la Generalitat Valenciana presentó la Agenda Valenciana Antidespoblament (Avant), un plan concebido para combatir la despoblación que afecta a comarcas del interior de la Comunitat.
La Asociación de Municipios Forestales (Amufor) de la Comunitat Valenciana y la de Esmontañas han trasladado al Gobierno la necesidad de «dignificar» el trabajo de la personas que habitan el medio rural e impulsar la «bioeconomía» como alternativa para generar una economía baja en carbono.
En este sentido, recordaron que el reto demográfico ha adquirido relevancia política y desde la asociación quisieron incidir en que la despoblación aboca a los pueblos de interior a «una lenta agonía por su supervivencia» y, consideraron que, aunque la gran mayoría de competencias están transferidas, el Gobierno puede jugar un papel clave en la coordinación y puesta en marcha de políticas horizontales.
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