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21/08/2017

Bruselas no sabe cómo equilibrar la cadena agroalimentaria

Bruselas no sabe cómo equilibrar la cadena agroalimentaria
Fuente: Unos agricultores recolectan y encajan patatas en la Huerta de Alboraya para llevarlas ellos mismos al mercado. / JESÚS SIGNES
La Comisión Europea ha lanzado una nueva consulta pública para intentar conocer qué debería hacerse desde las máximas instancias oficiales para conseguir que la cadena agroalimentaria sea más justa. Un concepto, el de justicia, que en este caso implicaría, naturalmente, el gran reto de siempre: que los productores, agricultores y ganaderos, reciban por sus cosechas unos precios remuneradores, no limosnas residuales.

En el lanzamiento de esta consulta, Bruselas anima a agricultores, ciudadanos en general y «demás partes interesadas» a que expresen sus opiniones sobre el funcionamiento de la cadena agroalimentaria.

Sin embargo ya se parte de una exposición que resulta algo inquietante. En su explicación sobre el alcance de la consulta, indica la Comisión que «existen indicios de que el valor añadido de la cadena alimentaria no se reparte adecuadamente por todos sus niveles». ¿Cómo que indicios, todavía a estas alturas? Hay evidencias a millones. Si Bruselas apunta ahora a las «diferencias en la capacidad de negociación de los operadores pequeños y, consecuentemente, más vulnerables frente a los socios comerciales con un mayor poder económico y una mayor concentración», es que en las grandes alturas de la Unión Europea no se sabe cómo afrontar el gran problema. Porque por un lado hay conciencia de que haría falta equilibrar eso que llaman la cadena agroalimentaria; que no haya abusos, que los precios que pagan los consumidores finales se repartan equitativamente, que la mayor fuerza o tamaño de unos pocos compradores no se traduzca en la imposición de precios bajos... Sí, sí, todo eso está muy bien, ya es harto sabido, se ha estudiado desde hace décadas en las universidades, se ha debatido en un sinnúmero de simposios, mesas redondas, congresos..., se ha tratado en los parlamentos regionales, nacionales y hasta en el europeo. Incluso ha sido objeto de leyes bienintencionadas. España ha sido ahí pionera, tenemos una ley de la cadena agroalimentaria, una iniciativa que ha sido parcialmente seguida por otros países europeos, pero que en la práctica no sirve para nada, porque todo sigue igual de mal. Tanto, que cada vez son más las voces de organizaciones agrarias que piden que e derogue la ley; ya que no sirve para nada práctico, como sería mejorar los precios, que se retire el paripé. Todo menos limitarse escuchar de nuevo a un comisario europeo repetir eso de que «los agricultores son el primer eslabón de la cadena y, sin ellos, no habría alimentos que transformar, comercializar o consumir. Sin embargo, observamos que, con frecuencia, siguen siendo el eslabón más débil» (Phil Hogan). Vale, ya es muy sabido. Entonces actúen ya; ¿para qué la consulta?, ¿para seguir enmarañando, para entretener?

Organizaciones agrarias piden la derogación de la ley española por ser totalmente ineficaz

De cualquier forma, las organizaciones agrarias deberían prepararse para participar en esto con energía, y que no pase como en consultas anteriores, donde colectivos ajenos al campo opinaron mayoritariamente sobre lo que había que hacer en el campo, con lo que al final sale que el campo ha de ser más ecológico a marchas forzadas. El campo, sin agricultores, que no se ocupan de estas cosas y otros les preparan la cama.


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Bruselas no sabe cómo equilibrar la cadena agroalimentaria
Unos agricultores recolectan y encajan patatas en la Huerta de Alboraya para llevarlas ellos mismos al mercado. / JESÚS SIGNES
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Alberic renueva su apuesta solidaria para que todas las familias cuenten con un puchero navideño

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Ninguna familia de Alberic sin puchero navideño. Ese es el propósito de la renovación de la campaña que, desde hace años, particularizan los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Alberic y que cuenta con una gran acogida, tanto por los beneficiados como por el resto de la población, que valora el acto de solidaridad en unas fechas muy especiales, que este año, además, estarán enmarcadas en la recesión económica como fruto de la pandemia del Coronavirus. “Un putxero per Nadal” ha permitido desde hace años (y también este) suplir las carencias de las familias más necesitadas del municipio, a las que el consistorio entregará un vale canjeable en los comercios locales para que adquieran los alimentos necesarios para cocinar un típico plato navideño en fechas tan señaladas. La solicitud con la documentación para acceder al donativo se tendrá que presentar desde el 12 al 25 de noviembre. Para poder optar a los alimentos, las familias deben cumplir unos requisitos que permiten a la corporación municipal comprobar el grado de necesidad. Entre las medidas que se exigen figura estar empadronado en la localidad, presentar la solicitud junto al certificado de pensiones, el del Servef y la última nómina en el caso de trabajar. Después del proceso, los seleccionados recibirán un vale mediante el cual podrán adquirir en los comercios de Alberic los alimentos para elaborar el puchero. “La propuesta nació hace ya muchos años y la verdad es que siempre ha disfrutado de muy buena acogida porque es un acto solidario muy bonito en unas fechas de gran tradición familiar. El Ayuntamiento se ha definido siempre por la solidaridad con aquellos que más lo necesitan y, desgraciadamente, la situación de crisis nos hace pensar que pueden ser más los que accedan a este tipo de ayudas porque la crisis del Covid-19 ha provocado que las complicaciones económicas sean mayores entre las familias. Es por ello que ratificamos la apuesta y continuamos nutriendo a los Servicios Sociales para que desarrollen un trabajo hercúleo en beneficio de los vecinos y vecinas de Alberic”, argumenta el alcalde y concejal de Servicios Sociales, Toño Carratalá.             Sin ir más lejos, el Ayuntamiento de Alberic, dentro del Plan de Emergencia y Reactivación Económica para paliar los daños en la economía local provocados por la pandemia del Covid-19, hizo crecer la partida destinada a los Servicios Sociales en 65.000 euros para abastecer las nuevas necesidades ciudadanas. Otras propuestas han permitido diseñar una campaña multiárea en la que también se integran las concejalías de Sanidad de Isabel Beta o la de Seguridad de María Dalmau para coordinar a los agentes locales de la Policía con las técnicas de los Servicios Sociales para tener una mayor presencia junto, por ejemplo, a las personas mayores que viven solas y que por lo tanto no cuentan con la compañía necesaria.