18/09/2015
La fábrica de Juan Roig que genera 1000 empresarios al año
El presidente de Mercadona pone en marcha Marina de Empresas, su sueño para formar directivos y crear emprendedores
En esa Marina de Empresas de 18.000 metros cuadrados creada a orillas del mar, aprovechando antiguas bases de equipos de la America's Cup, se ubican la Escuela de Empresarios EDEM, que recibe 1.000 alumnos anuales entre programas directivos y universitarios, la aceleradora de proyectos Lanzadera, que en sus tres ediciones ha seleccionado 67 proyectos entre los 6.700 recibidos, 32 en la última, y la sociedad de inversión Angels, con 7 empresas participadas.
Se presenta como «el mayor polo emprendedor en el Mediterráneo», y cuenta con 25 aulas equipadas con la última tecnología, cuatro salas de trabajo de 500 metros, una biblioteca con capacidad para 200 personas, 23 salas de reuniones, seis talleres, salas de informática y formativas, comedores, cafetería y un salón de actos para 240 personas que ayer se quedó pequeño.
El empresario valenciano Juan Roig, presidente de Mercadona y vicepresidente de EDEM, compartió ayer algunas de las «lecciones» que le han acompañado a lo largo de su vida y que le han llevado a triunfar, la primera, que «hay que dar, sin ser tontos, para luego recibir», aunque el ser humano tienda a invertir el orden, y la segunda, que «si recibes, tienes que devolver sin esperar a preguntar si hay otros que lo están devolviendo».
Precisamente aludió a esa intención de devolver lo «mucho» que ha recibido de su familia, de la empresa que preside y de la sociedad como el motivo que le ha llevado a poner en marcha el complejo Marina de Empresas, ubicado en la Marina Real Juan Carlos I del puerto de Valencia, para «crear empresas, empresarios y ejecutivos y que ellos a su vez, en el futuro, lo devuelvan a la sociedad como cada uno de ellos considere».
Con una inversión de 30 millones de euros, Roig ha transformado tres bases de los equipos BMW Oracle, Shosholoza y +39 de la Copa América, en poco más de un año, en un complejo que aúna las sedes de la Escuela de Empresarios EDEM, la aceleradora de proyectos Lanzadera y la sociedad de inversión Angels.
Este polo emprendedor, que se prevé que genere el paso diario de 1.000 personas y contribuya a la reactivación económica de la zona, ocupa unos terrenos cedidos por un plazo de hasta 75 años, con un canon anual por su utilización de 350.000 euros, aparte de la inversión inicial.
Con la inauguración ayer de la Marina de Empresas, Roig asegura que «se empieza a hacer realidad uno de sus sueños: ayudar a otros emprendedores a conseguir los suyos», algo de lo que fueron testigos numerosas autoridades como el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, o el alcalde de Valencia, Joan Ribó, así como personalidades del mundo empresarial y social.
Roig, que admitió haberse salido del guión en varias ocasiones ante un abarrotado salón de actos, defendió la «verdad universal de dar, pedir y exigir, que se cumple siempre», e incidió en algunas de las claves de su forma de entender los negocios, como su «modelo de calidad total, que es pensar mucho en el cliente, tratar muy bien a los trabajadores, tratar muy bien a los proveedores, aunque siempre un apretón no viene mal, cumplir con la sociedad y hacerlo, además, ganando dinero porque es la forma de que hacer sostenible todo el sistema», aseveró.
Ahora, desde la Marina de Empresas, quiere «transmitir el espíritu del esfuerzo y del trabajo, y honestidad: no todo vale, hay que respetar los valores constantemente», dijo, para remarcar a continuación que «hay que contribuir a la sociedad, entre otras muchas cosas con el pago de impuestos» para costear las prestaciones sanitarias y educativas o las carreteras.
Juan Roig también insistió en la necesidad de apoyar al sector turístico, «el que más futuro tiene», y se marcó el objetivo de «llenar la Comunitat Valenciana y España de empresas, empresarios y ejecutivos» desde ese singular enclave, convencido de que «el bienestar depende del número de empresas de calidad que surjan» a nivel autonómico y estatal.
«Asumimos que vamos a tener errores y fracasos», dijo Roig, quien considera parte del ADN del empresario «tener éxito y fracasos», pero ser siempre capaz de levantarse y, al final, «tener mayor porcentaje de acierto que de fracasos», como le enseñó el entrenador de baloncesto Luis Casimiro. Además, cree fundamental «tener mucho coraje y volver a insistir» para alcanzar el éxito.
De los emprendedores a los que quiere ayudar, más allá de ese término que ni existía en su juventud, según bromeó el empresario, afirmó que se trata de un tipo de persona que «sabe ver oportunidades que otros no ven» y que, además, «asume riesgos, es inconformista y radical por naturaleza, es un pez que nada a contracorriente» y sigue adelante, con o sin apoyos y sin esperar aplausos.
Roig garantizó asimismo que «la falta de recursos económicos no va a ser nunca un impedimento para que un alumno estudie en EDEM», ni para que alguien «con una buena idea» pueda desarrollarla en la Marina.
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