Una docena de radicales de la Comunitat han viajado a Siria e Irak
Interior cifra en unos 150 los combatientes desplazados desde España para luchar o entrenar con el Estado Islámico
Fuente: Un militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan Valat
Ningún otro país europeo ha propinado más golpes al terrorismo yihadista en lo que va de año que España. Los 62 arrestos llevados a cabo por las Fuerzas de Seguridad de sospechosos de colaboración con el Estado Islámico demuestra el elevado índice de alerta de los especialistas de la lucha antiterrorista. Pero el peligro para nuestro país no está sólo dentro de las fronteras, sino sobre todo fuera de ellas. Según cifras del Centro de Análisis y Prospectiva de la Guardia Civil, alrededor de 150 radicales se habrían desplazado en los últimos cuatro años desde España para apoyar al Daesh en Siria e Irak. El temor de las Fuerzas de Seguridad es que alguno de estos combatientes se convierta en un 'retornado', elementos radicales listos para atentar de regreso a Europa.
La Comunitat Valenciana no es ajena a este camino hacia la radicalización. Del centenar y medio de combatientes desplazados a zona de combate entre 2011 y 2015, alrededor de una docena habrían «viajado o mantenido algún tipo de vinculación» con territorio valenciano, como señalaron a LAS PROVINCIAS fuentes de Interior.
Desde el Ministerio consideran la Comunitat como uno de los «puntos calientes» de principal control de elementos yihadistas en España, por detrás de otras zonas con mayor riesgo como Ceuta y Melilla, Cataluña y Madrid, por este orden de incidencia, según los incidentes.
Uno de ellos fue Abdeljalil Ait Elkaid, el ciudadano marroquí de 31 años, con residencia en Alicante, que reveló antes de verano los planes del Daesh de atentar en suelo francés, como ya publicó este periódico el pasado lunes.
Entrenamiento y combates
Ait Elkaid viajó a Siria en septiembre del pasado año. Y, según las citadas fuentes antiterroristas, lo hizo acompañado de otro vecino de Alicante. Su objetivo, incorporarse a las filas del Daesh. Recibió entrenamiento, participó en combates y tuvo responsabilidades en las telecomunicaciones del grupo terrorista antes de ser encuadrado en un grupo de yihadistas seleccionados para regresar a Europa a atentar.
La Guardia Civil y la Audiencia Nacional pusieron en marcha el operativo de control del sospechoso, que sirvió para detectar en junio su salida de Siria y su desplazamiento a Polonia, donde fue detenido. Allí fue donde confesó la intención del Daesh de atentar en lugares especialmente concurridos en Francia, amenaza dramáticamente consumada el pasado viernes.
Otro caso sería el de Dolores H., otra vecina de Alicante casada con un magrebí fundamentalista y al que los servicios antiterroristas sitúan en Siria desde mediados del año pasado, como ya publicó en exclusiva LAS PROVINCIAS. La mujer fue detectada por los agentes en la frontera de Ceuta con una menor. La policía sospechó de la adolescente al ir ataviada toda de negro y con el preceptivo hiyab. Los agentes retuvieron a la joven ante el temor de que fuera una de las captadas por el Daesh, pero la alicantina sí prosiguió su trayecto.
Su destino, Marruecos. O quizás Siria. Allí es donde la Policía sitúa a Mohamed B., un magrebí afincado junto a su mujer y sus dos hijos en el barrio de Colonia Requena de Alicante. Su sustento en la Comunitat era regentar un locutorio, aunque otro de sus negocios demuestra sus notables contactos en el extranjero y, sobre todo, en el mundo árabe. A través de internet ofrecía, como «mayorista de viajes», como consta en una web, viajes a La Meca con todo incluido por 3.300 euros.
Salida apresurada
Sin embargo, un simple rastreo de la red demuestra que tuvo una apresurada salida de la Comunitat, sin dejar rastro. Así se prueba con las notificaciones publicadas en el boletín oficial de Alicante de sanciones de tráfico, impagos a la Seguridad Social (con casi 300 euros de deuda) y hasta una notificación de «embargo de cuentas corrientes». También en internet quedan muestras de su paso por Ceuta, antes de dar el salto a Marruecos y, presumiblemente, a la cuna del Daesh en Siria.
La cifra de 150 radicales desplazados desde España a los dominios del Daesh es nimia si se compara con la de 1.200 desplazados desde Francia. En cuatro años, según cifras manejadas por Interpol, unos 30.000 combatientes se habrían unido al Daesh en Oriente Medio, la mayoría desde Túnez y Marruecos. Los datos europeos no dejan de ser sorprendentes. Uno de cada cuatro desplazados salió de este continente. Junto a Francia y Bélgica, otro país llama la atención al aportar un 7% de los combatientes europeos: Finlandia, el paradigma del sistema educativo y el estado del bienestar.
las provincias
Un militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan ValatUn militar vigila, ayer, una escalera de acceso a la basílica del Sagrado Corazón de París. :: EFE/Yoan Valat