El buen tiempo sí hace repuntar la adquisición de prendas ligeras pero aumenta los gastos del sector agrícola
Fuente: Las terrazas de la plaza de la Virgen, ayer, repletas y con clientes en manga corta. :: jesús signes
El calor hace estragos en cada rincón de la Comunitat. Los termómetros nocturnos son frescos, sin llegar al frío de otras temporadas, mientras que las temperaturas a mediodía se disparan en muchas ocasiones por encima de los veinte grados. Estos últimos días, incluso el poniente se ha acusado más en el interior. Todo ello, hace estragos en el campo y en la ropa de abrigo. Los agricultores deben redoblar sus esfuerzos para que la fruta y la verdura adquieran el tamaña idóneo, mientras que las tiendas adelantan las rebajas para vender el stock de chaquetones.
No resulta extraño a la vista observar gente en manga corta paseando por las calles céntricas de Valencia o por cualquier municipio de la Comunitat a pesar de encontrarnos a las puertas de Navidad. El planeta entero empieza a sentir las consecuencias del incesante cambio climático que, si no se detiene a tiempo, traerá graves consecuencias, y la región no iba a ser una excepción.
Los comerciantes, pese a todo, están satisfechos en las últimas semanas. Por fin, la gente se anima a consumir y los regalos de Navidad son una excusa perfecta. En los últimos días, las grandes superficies han incrementado cerca del 10% sus ventas, a falta de quince días para que empiecen las rebajas, aunque la ropa de abrigo coarta este incremento. Así lo confirmó a LAS PROVINCIAS Feli, responsable de una tienda de Celio, quien asegura que, efectivamente, «el calor está afectando a la hora de comprar» de los valencianos. «Sólo hay que ver cómo tenemos los burritos de abrigos», añade señalando uno de ellos.
«También es cierto que las próximas fiestas se han notado en las ventas, aunque yo también creo que se ha notado que ha llegado la paga extraordinaria y que la gente que está en el paro ha cobrado», pese a todo, admite que respecto a otros años hay más actividad.
Nada de invierno
Por su parte, Sonia es encargada en una franquicia de Newcaro y apunta hacia la misma dirección. «Todo lo que significa invierno, no se vendía. De hecho, lo que más nos piden son camisas y pantalones chinos. También es cierto que en este centro (Gran Turia) hay días que vienen casi 500 personas menos que el año pasado», destaca. Por todas estas circunstancias, han decidido «adelantar las rebajas y lo tenemos al 50%, lo que ha provocado que la gente empiece a comprar, aunque los abrigos aún cuesta mucho venderlos», admite.
Sandra, dependienta de una tienda Springfield, va más allá: «hay clientes que vienen buscando la manga corta», de modo que los abrigos «ni los ve a no ser que busque algo más elegante de cara a Nochebuena o Nochevieja. Vendemos más que otros años, pero nada contra el frío», apunta.
El campo, por el contrario, no es tan optimista. Los maltrechos bolsillos de los agricultores, que en condiciones normales ya tienen dificultades para sacar beneficio de sus cosechas, ahora sueltan más dinero del habitual. «Hay algunos cultivos en los que tenemos que regar prácticamente el doble que otros años, puesto que este es un momento clave, en el que la humedad habitual hace su trabajo, pero este año todavía no ha hecho acto de presencia», advierte el vicepresidente de AVA-Asaja, Bernardo Ferrer.
«Todo, tanto las frutas como las verduras o los cítricos, sufren las consecuencias del calor, que se suma a que entre noviembre y diciembre hay zonas en las que no ha caído una gota», insiste. «Nectarinas, cerezas, melocotones y demás, se encuentran en su hora de reposo invernal y necesitan frío para que en primavera florezcan y saquen un buen fruto. Si esto no sucede de forma natural cuando a finales de enero o febrero florezcan llegarán las heladas y lo arrasarán todo. Entonces, iniciarán un nuevo ciclo, pero lo harán de un modo desregularizado y la segunda floración no es buena», describe el agricultor.
En cuanto a las hortalizas, el calor provoca que aparezca la espiga y que, por tanto no se desarrollen como deben. «La planta no es tonta y adelanta su ciclo», una circunstancia que crea problemas posteriores. Mientras que los cítricos, cuando el termómetro registra las temperaturas actuales, «no sintetizan igual el azúcar, y la compactación de la piel al fruto no se produce». Ante esto, no les queda más remedio «que regar casi todos los días, como si fuera verano porque el sol tiene mucha potencia, la planta sufre demasiado estrés y el agua lo calma», asegura Bernardo Ferrer.
las provincias
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