30/12/2015
El nombramiento del marido de Montón abre una guerra entre PSPV y Compromís
La vicepresidenta Oltra arremente contra la decisión: «Ni es estética ni se debería haber producido»
Por su parte, la consellera de Sanidad, Carmen Montón, atribuyó las declaraciones de Oltra a un momento «postelectoral e incierto», donde es normal que haya ruido. Montón defendió el nombramiento de su marido porque «son ámbitos competenciales distintos y administraciones distintas» y por tanto no compare esa apreciación. «Pasado el tiempo volverá la normalidad al Gobierno», dijo.
Pero, el enfado de Oltra con este asunto es más que evidente, ya que precisamente la denuncia contra los 'enchufados' ha sido uno de los caballos de batalla de Compromís durante sus años en la oposición. De hecho la formación inició hace años una campaña política en la que cuantificó en más de 15.000 a los enchufados del PP valenciano en la Administración. Y ahora algo que tanto criticaron desde su formación se lleva a cabo desde las instituciones en las que ahora comparte gobierno con el PSPV. El paralelismo con lo que antes criticaban llegó hasta el extremo de que la vicepresidenta empleó palabras similares para referirse a la situación en la que queda la consellera de Sanidad, a las que en su día espetó al expresidente de la Generalitat, Francisco Camps, cuando se hicieron públicas sus conversaciones con Álvaro Pérez 'El Bigotes'. En aquel momento aseguró que «el César no sólo tenía que ser honesto, sino también parecerlo», y ayer volvió a acudir al mismo refrán para aludir al nombramiento de Hernández en la empresa mixta de aguas. Además, Oltra desvinculó la decisión de cualquier participación de su grupo en la Diputación, donde gobierna junto al PSPV y recordó que la decisión competía en exclusiva a la Junta general de la empresa, de la que sólo forma parte política el presidente de la Diputación o la persona en la que delegue. Lo cierto es que ayer el nombramiento pasó por el Consejo de Administración de Egevasa, del que sí son vocales todos los partidos con representación en la Diputación y, aunque no tienen capacidad de decisión, la representante de Compromís no puso reparo alguno ni hizo constar en acta disconformidad alguna.
Pero, aún así, en el PSPV las palabras de la vicepresidenta fueron interpretadas como un ataque directo contra la conselleria de Sanidad, que abre una brecha en el seno del Gobierno valenciano. Las bases del partido no tardaron en hacer correr por mensajes de móviles una consigna para pasar a la acción contra los enchufes que también consideran que tiene Compromís. Como ejemplos, el nombramiento de la mujer del alcalde de Valencia, Joan Ribó, como asesora de formación en la Conselleria de Educación, o el hecho de que el jefe de gabinete de la propia vicepresidenta, Miquel Real, sea su expareja. Unas afirmaciones de las que la dirección nacional se desentendió ayer.
Lo cierto es que parte de la federación valenciana se ha cansado del inmovilismo que se mantiene con Compromís a nivel orgánico e interpretaron ayer las palabras de Oltra como «una salida de tono» que ataca directamente a una decisión tomada en el seno del partido. Además, desde Blanquerías se insistió en justificar el nombramiento del marido de la consellera de Sanidad atendiendo a la idoneidad del perfil. Pero en Compromís entendieron que entre los casos de enchufismo que se denunciaban hace menos de un año y el que ayer explotó en la Diputación de Valencia no hay diferencia alguna, por lo que justificaron las palabras de Oltra en una cuestión de coherencia.
Aunque esas declaraciones, realizadas a título personal, no sentaron nada bien a la mitad socialista del Consell, que cree que debe moderar su discurso, sobre todo para afrontar un tema tan delicado como el que ahora afecta a una compañera de Gobierno. Sin embargo, Oltra
recordó que el segundo eje del Acord del Botànic «habla de transparencia, de ética pública, de lo que es ético y estético» y el nombramiento de Alberto Hernández
Por su parte, el portavoz adjunto del PP en Les Corts, Vicente Betoret, afirmó ayer que la consellera de Sanidad, Carmen Montón, «ya tiene a su alrededor dos nombramientos sospechosos en solo seis meses».
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