13/07/2011
Un día con un niño saharaui de acogida: Es una experiencia especial para los niños, pero, sobre todo, para las familias
Es ya el segundo verano que viene a Alcobendas y, seguramente, el año que viene repetirá gracias al programa Vacaciones en Paz que organiza la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes.
Médicos, regalos y piscina
Habbaba se levanta temprano. “Paseamos a nuestro perro, Gordo, por el Parque de Andalucía. Habbaba va en bici, que es algo que le encanta”, explica Isabel. “Al principio, hemos tenido que ir todas las mañanas al médico, porque traía una herida infectada en el dedo y ha sido necesario, incluso, darle antibióticos”. El contacto con los médicos y con la sanidad es escaso en Tinduf; por eso, cuando llegan a España estos niños, “van a todo tipo de revisiones. Los médicos del Ayuntamiento de Alcobendas le han hecho reconocimientos y analíticas. Además, les hacen revisión dental y oftalmológica”. También “nosotros le compramos ropa y cosas que necesitan tanto él como su familia. Cuando vuelva, llevará la maleta llena de regalos para los suyos; el año pasado le preparé a su madre algo tan sencillo como un costurero y nos ha contado que está encantada”.
Tras las obligaciones, es momento de relajarse. “Pinta, ve la tele o juega al ordenador”. Y después... “a la piscina. Aprendí a nadar aquí. Me gusta mucho”, dice el pequeño, que se pasa horas en el agua. “Cuando sube de la piscina, me ayuda un poco en la cocina. Si le pido cebolla, por ejemplo, el pregunta: ‘¿es eso que se llora?’. Me ayuda a hacer ensaladas, a poner la mesa...”. Y luego, a comer. “Me gusta mucho el arroz, y también la fruta”, dice el niño. Dentro de unas semanas “iremos de vacaciones, como el año pasado, a Asturias, cerca de la costa. Allí haremos rutas en bici y caminando”.
Con sus grandes ojos y su sencillez, Habbaba ha conquistado a toda la familia: “El año pasado fue duro, le costó mucho adaptarse y nosotros lo pasamos mal. Pero ya nos conocemos y estamos muy felices. La verdad es que es una experiencia muy especial, casi más para nosotros que para él”.
Al final de estos dos meses, como el año pasado, llegará el momento de la despedida. “Es lo peor, aunque él ya echa de menos a su familia y quiere verlos, por lo que se va contento y triste a la vez. Eso sí, en el momento de arrancar habrá lágrimas”, explica Isabel, mientras mira con cariño a Habbaba. “Es nuestro ‘hijo’ de verano y nos hace inmensamente felices verle contento. Le queremos y nos quiere, y con eso nos quedamos”.