01/08/2011
Un día con un socorrista: lo fundamental es prevenir
Más de 70.000 personas usaron el pasado año las piscinas de verano bajo la atenta mirada de los socorristas.
Alejandro Álvarez, Álex como prefiere que le llamen, es uno de ellos. “Somos muchos, trabajamos por turnos y estamos solo media hora en cada puesto. Todo ello, con un objetivo: que la seguridad en el agua sea la máxima y evitar accidentes”, dice. Por eso, “lo más importante es prevenir y seguir unas reglas básicas. Siempre estamos pendientes de que se cumplan las normas para evitar peligros: que no se hagan juegos violentos, que la gente se tire con precaución, que no entren al agua con cosas de cristal, que no corran alrededor de la piscina...”.
Toboganes y colonias
Para Álex, uno de los puestos más complicados, quizá el que más, es el de “los toboganes. Hay dos toboganes y la parte más problemática es cuando la gente cae al agua. Sobre todo, lo peor son los niños que no saben nadar. Alguna vez hemos tenido que sacar a un chaval que no salía a flote. Es vital que los padres no dejen tirarse a los pequeños si no saben nadar”, apunta el socorrista.
También, un momento complicado es “el de las colonias. Son 600 niños los que vienen cada día, y en grandes oleadas. Hay que extremar la precaución”.
Pero no es solo tensión lo que le producen a Álex los pequeños bañistas: “Los niños son los más divertidos. Te preguntan de todo: cómo se pueden tirar, si se puede pasar por un sitio u otro, si se puede salir por la escalera...”.
El contacto con las personas es, para Álex, lo mejor: “A veces, incluso, tienes que dirigirte a una persona mayor para recomendarle que se ponga a la sombra o use protector. No es exactamente nuestra labor, pero estamos a diario tratando con vecinos y hay una relación personal”.
Formación especial
“Trabajo en esta piscina desde hace cuatro años. Tengo formación homologada como socorrista en piscinas e instalaciones acuáticas”, explica Álex, quien decidió prepararse para socorrista porque “siempre me gustó el agua y el deporte. De hecho, acabo de terminar INEF y este trabajo me ha servido para compaginarlo con la carrera”.
Para ser socorrista “recibimos una formación muy completa”. Por un lado, está la parte que se llama “soporte vital. Son los primeros auxilios: valorar en una intervención si la persona está consciente, cómo es la respiración, si tiene heridas, si necesita respiración asistida...”. Y luego, la parte acuática, “cómo entrar en el agua, cómo remolcar a la víctima, cómo sacarla, si es activa o pasiva...”. Lo mejor de esta piscina, dice, “es que hay un servicio médico permanente y también de vigilancia”.
En todo caso, lo mejor, insiste Álex, “es prevenir”. Y para ello, algunos consejos básicos: “que las familias vigilen siempre a los más pequeños, hidratarse permanentemente y tirarse con precaución, solo de cabeza, nada de giros, de espalda o con volteretas”. Sencillo, ¿no?