16/12/2011
Gema López, lotera: Ya tenemos la botella de cava en la nevera
“Son días de un trabajo intenso -explica Gema López Gómez, la propietaria-. No se para un momento atendiendo a los clientes o los encargos”. Y es que “la crisis se nota, porque la gente juega menos. Pero no se deja de jugar. Parece que las personas ponen sus esperanzas en los números de la lotería de Navidad”. Este es el juego estrella, sin duda, de estas fechas, pero hay más: “Hasta diez diferentes. Durante el año, lo que más se juega es el euromillón y la lotería”.
Tres generaciones
Hace casi cuarenta años que el establecimiento abrió sus puertas. “Fue mi abuela quien lo puso en marcha. Era viuda de guerra. Al principio teníamos también papelería y juguetería, pero tuvimos que dejarlo, porque ahora solo se pueden vender juegos del Estado. Después, se hicieron cargo del negocio mis padres, y ahora, yo”, explica Gema.
A lo largo de todos esos años, son muchas las anécdotas y muchos los premios repartidos. “Hemos dado cinco primeros, cuatro segundos y varios terceros, entre otras cosas”, recuerda Kati, una empleada que lleva en la administración desde el principio. Y anécdotas, “son tantas, que es difícil recordarlas. Una de las más destacadas fue en 2002. Vino un señor con su boleto de la primitiva para ver si tenía algo. Lo comprobamos y le dijimos que pasara a sentarse para darle la noticia. No lo sabía y le habían tocado ¡1.547.619 euros!”.
También recuerdan a la clienta que “cuando cambiaron de pesetas a euros, vino con su décimo de lotería. Cuando le dijimos lo que le había tocado, al ser en euros, le pareció nada. Sin embargo, era el gordo”.
Las tres empleadas que tiene la administración y la propia Gema viven el trato con el público como “algo muy cercano. Muchos son clientes fijos, algunos abonados, personas a las que conocemos desde hace muchos años”. Tantos, como esa anciana “de 101 años que todavía viene todas las semanas, ahora acompañada, eso sí, a comprar su décimo y con una ilusión tremenda por que le toque”. Luego hay otro tipo de clientes, como “los que tienen un abono que pasa de padres a hijos, empresas, hospitales, ayuntamientos y hasta embajadas”.
El ‘13’, el ‘11’ y el número feo
A la hora de comprar la lotería en general y la de Navidad en particular, son “muchas las manías que tenemos”. Hay quienes “dedican minutos a mirar números, pensar y buscar el que más les gusta. Hay quienes buscan fechas de nacimientos, bodas y hasta fallecimientos. Hay quienes tienen un número favorito. Y luego están los clásicos como el 15, la niña bonita, o el 13. Este último lo tenemos agotado desde agosto. Este año también se ha vendido mucho el 11”. Por contra, están los números “feos. Esos que no suele querer nadie. Este año hemos escogido el 00404 como número del barrio, porque parece feo, aunque, lógicamente, tiene las mismas posibilidades que cualquier otro”.
Sea un número feo o bonito, alto o bajo, con o sin significado especial, lo que todos buscamos es “que toque” y, si no, lo clásico: “Siempre nos quedará El Niño”.