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Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Play Tine"
15 ENERO 2010

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Play Tine"

📍 Auditorio Caja España. C/Mayor 20:15horas

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Play Tine" En Play time, hecha en dos años (1965-1967), y con los mismos problemas de dinero que los otros filmes, Tati vuelve a la carga: «la defensa del individuo frente a esta organización social superautomatizada que padecemos», y de paso da un toque sobre la invasión idiomática anglosajona. Tati juega (play) con el tiempo (time) y con el espacio de sus personajes. No pone obstáculos a sus viajes de locura: por el contrario, les anima y les deja que vean cómo todos los aeropuertos, todas las ciudades, todas las calles y todos los rostros son esencialmente los mismos. Para rodar esta película, Gran Premio de la Academia de Cine de Francia, Jacques Tati construyó unos enormes estudios al aire libre. Una auténtica ciudad en la que se utilizaron 50.000 metros cúbicos de hormigón, 4.000 metros cúbicos de plástico, 3.200 metros cuadrados de armazón de madera y 1.200 metros cuadrados de cristales. Los edificios, montados en raíles para su desplazamiento, disponían de calefacción central y dos centrales eléctricas permitían, gracias a los potentes focos, mantener sol artificial y permanente. Más que una crítica sin más de la arquitectura moderna, Tati quiso reflejar los efectos despersonalizadores de la misma. «No estoy en contra de que los niños en los colegios gocen del sol tras enormes ventanales. Pero nuestro universo se está convirtiendo en algo anónimo y uniforme».

Teatro de humor "Pitecus"
15 ENERO 2010

Teatro de humor "Pitecus"

📍 Teatro Principal

Teatro de humor "Pitecus" Pitecus cuenta historias de numerosos personajes, personas que viven en un microcosmos desordenado, mostrando extractos de realidad que se suceden sin ningún hilo conductor, presentando de forma desagradable y agresiva incluso las cuestiones más delicadas. Los personajes representados hablan un dialecto desigual y entrecortado, se mueven nerviosos, se asoman a través de las fisuras y de los agujeros de los variopintos huecos de la tela; las mentes y las cabezas pensantes sobresalen y se alternan en las sedas, en las redes y en el yute, dando la sensación de los barrios populares, llenos de gente, donde el juego y la fantasía, levantan el estandarte de la incomprensión media

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Trafic"
14 ENERO 2010

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Trafic"

📍 Auditorio Caja España. C/Mayor 20:15horas

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Trafic" Trafic es una película en tono de comedia producida entre Francia e Italia, dirigida por Jacques Tati entre 1969 y 1971 y estrenada en 1971. Sinopsis [editar]El señor Hulot es diseñador en Altra, una pequeña sociedad parisina dedicada a la fabricación de automóviles. A él se le encarga conducir un Renault 4 dotado con numerosos artilugios de su invención hasta una exhibición en Ámsterdam. En su viaje, el tránsito vehicular se presentará como un obstáculo. Maria, encargada de las relaciones públicas de Altra, muy impaciente a causa de un retraso inicial, desencadena por sus acciones una serie de contratiempos y catástrofes. Un choque múltiple, por ejemplo, sirve para escenificar las divertidas reacciones de los involucrados en el mismo ([1] )

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Mon Oncle"
13 ENERO 2010

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Mon Oncle"

📍 Auditorio Caja España. C/Mayor 20:15horas

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Mon Oncle" Dirección: Jacques Tati. País: Francia. Año: 1958. Duración: 115 min. Género: Comedia. Interpretación: Jacques Tati (Sr. Hulot), Jean-Pierre Zola (Sr. Arpel), Adrienne Servantie (Sra. Arpel), Lucien Frégis (Sr. Pichard), Betty Schneider (Betty), Jean-François Martial (Walter), Dominique Marie (Vecina), Yvonne Arnaud (Georgette), Adelaide Danieli (Sra. Pichard), Alain Bécourt (Gerald Arpel). Guión: Jean L'Hôte, Jacques Lagrange y Jacques Tati. Producción: Jacques Tati. Música: Franck Barcellini y Alain Romans. Fotografía: Jean Bourgoin. Montaje: Suzanne Baron. Diseño de producción: Henri Schmitt. Vestuario: Jacques Cottin. Estreno en Francia: 10 Mayo 1958. Reestreno en España: 4 Julio 2003. -------------------------------------------------------------------------------- SINOPSIS El Sr. Hulot (Jacques Tati) es un personaje amable y extravagante que vive en un barrio humilde. De vez en cuando va a visitar a su hermana que vive en una mansión ultramoderna. Su sobrino Gerald (Alain Bécourt) adora a su tío, pero su padre no ve con buenos ojos la estrecha relación que tiene con su extravagante cuñado. -------------------------------------------------------------------------------- CRÍTICA por Tònia Pallejà Tiempos modernos Después de la excelente bienvenida que recibió la fabulosa "Las vacacio-nes de M. Hulot" e implícitamente su memorable antihéroe protagonista, este monstruo de la comedia que fue Jacques Tati decidió proseguir la aventura cinematográfica cinco años más tarde. En "Mi tío" la extravagante figura de Monsieur Hulot, su alter ego delante de las cámaras, regresaba a la vida y acabó por consolidarse como un personaje fijo en su filmografía, además de muy querido por el públi-co. La cinta, escrita, dirigida e inter-pretada por Tati, como ya era habitual, fue merecedora del Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de 1958 y del Oscar® a la Mejor Película Extranjera en 1959, amén de un aluvión consi-derable de galardones internacionales en toda Europa y América. En esta ocasión conocemos a la remilgada parentela de Monsieur Hulot, los Arpel, a quienes visita con frecuencia en su ultramoderno chalet provisto de los más avanzados electrodomésticos (sólo la cocina, inmaculadamente blanca, ya es una compleja sala de má-quinas donde sentirse perdido) y decorado con un estilo tan van-guardista como poco acogedor y funcional. Su oronda y avasallado-ra hermana –siempre pasando un trapo para eliminar la suciedad inexistente y presumiendo de su vivienda “inteligente” ante los co-nocidos–, su cuñado –empresario del plástico, aburrido y papana-tas, que cede a los caprichos de su esposa– y su sobreprotegido sobrino, Gérard –con quien Hulot comparte una entrañable amistad teñida de complicidad, pese a que el padre del niño no lo vea con buenos ojos– forman la típica familia burguesa que cae en los más ridículos comportamientos movidos por la apariencia, ese “querer ser” de cara a la galería y la posesión material como reafirmación de su estatus. Como en "Las vacaciones de M. Hulot", este solte-rón larguirucho será de nuevo el elemento que desentone en un ambiente no concebido para él. Su acostumbrada torpeza, junto a sus descuidos, generarán una serie de situaciones calamitosas cuando el Sr. Arpel le ofrezca un empleo en su fábrica y la Sra. Ar-pel se empeñe en emparejarlo con su sofisticada y boba vecina. Al intentar remediar el entuerto, la buena voluntad de Hulot provocará otras desgracias... Con esta nueva incursión humorís-tica, filmada en color, Tati modera un tanto la carga hilarante que prevalecía en la disparatada "Las vacaciones de M. Hulot". El discurso de "Mi tío", aun dejando todavía espacio para la carca-jada, cede más terreno a esa sonrisa sostenida que embarga al espectador cuando reconoce la aguda disección que concede la ironía y se siente con-siderado por el autor como un recep-tor inteligente y partícipe activo de la obra. El realizador francés levanta aquí una crítica mucho más ácida contra la sociedad moderna, tecni-ficada y deshumanizada, en base a dos ejes narrativos: la indus-tria de mangueras de su cuñado y la vivienda familiar de su herma-na, ese domicilio completamente automatizado puesto al servicio de una nueva clase media-alta regida por lo superficial y lo frívolo, y con unas pretensiones de progreso tecnológico que no encuentra equivalente a nivel cultural. Es ésta una tradición temática que ya se inició con la genial "Metrópolis" de Fritz Lang, allí contada a tra-vés de una titánica fábula sobre la lucha de clases, pero en "Mi tío" Tati recoge sobre todo el legado de Charles Chaplin y su célebre "Tiempos modernos", con un ser humano sometido a la dictadura de la máquina y despersonalizado por el trabajo en cadena. Esta prisión mecanizada afecta tanto al obrero como al ama de casa (véanse los problemas con que se encuentra Hulot cuando entra a trabajar en la empresa de tubos de plástico o intenta conseguir un vaso en la cocina de su hermana). Pero Tati también es consciente de que cada infraestructura da pie a unas relaciones sociales de distinta índole, y por eso no sólo centra su atención en la relación entre sujeto y objeto, o sujeto y medio, sino también en las conductas y relaciones que nacen en cada entorno. Posteriormente, en "Playtime", llevaría esta idea al extremo en el espacio de las terminales de los aeropuertos. No sorprende, pues, que los arquitectos alabaran su visionaria concep-ción. Se puede encontrar, además, en la figura del pequeño Gérard una crítica a los sistemas familiares, con esos padres trabajadores que se distancian de sus hijos, más cercanos, afectivamente, a otros parientes como sucede con Hulot y su sobrino. Para reforzar lo absurdo de las pautas de comportamiento de la clase acomodada, Tati crea un marcado contraste entre dos formas de entender la vida, dos mundos separados por el dinero pero también por la noción de hogar o de tiempo de ocio. Así, en otro punto de la ciudad nos presenta el humilde barrio de Hulot, un ambiente sencillo en el que sobrevive la cordial y viva-racha dinámica de un pueblecito, con sus gentes reunidas en el mercado y las calles llenas de actividad. Nada que ver con el frío e impersonal vacío que reina en la parte alta. Lo mismo se podría de-cir del edificio donde vive Hulot, antiguo y de acceso difícil, pero lle-no de vida, frente al chalet de los Arpel, esnob, gélido y poco prác-tico. En el plano argumental, "Mi tío" dis-pone de una mayor complejidad que su anterior trabajo, con distintas sub-tramas que buscan resolverse, parale-lismos, oposiciones, metáforas, con-trapuntos y más cambios de escena-rio. También los diálogos, sin llegar a dominar en ningún caso el relato, ad-quieren una presencia más consisten-te, evolucionando un paso a partir del simple sonido ambiental de fondo ca-racterístico de "Las vacaciones de M. Hulot". No obstante, y como ocurría con aquélla, "Mi tío" podría ser enten-dida perfectamente si eliminásemos el volumen. Se trata, una vez más, de un cine mudo al que se le ha incorporado el sonido, donde la auténtica protagonista es la imagen, la mímica, la reunión de personas en torno a una actividad. El uso de planos generales para captar mejor to-dos los detalles y el clima que se respira en cada lugar, y la aten-ción que se les concede a todos los caracteres secundarios son otras constantes que se repiten. El film concentra algunos de los gags visuales más conocidos de Tati. Por poner sólo unos ejemplos, las mangueras que se convier-ten en salchichas, el surtidor de agua en forma de pez o el ya men-cionado de la cocina. Mientras en "Las vacaciones de M. Hulot" el slapstick estaba ligado o propiciado por objetos o actividades, aquí se añaden una serie de gags completamente vinculados al propio decorado de la acción, tanto en la casa de Hulot (cuando le vemos ascender hasta su piso por el laberinto de escaleras, a través de las aberturas de la fachada) como en la de los Arpel (las sombras en las ventanas redondas que las hacen parecer dos ojos obser-vando el exterior). Hulot continúa encontrando en niños y animales un alma gemela, ya sea porque, al contrario que los adultos, le acep-tan tal como es e incluso le admiran (su sobrino Gérard), ya sea porque agradecen su bondad (el canario que canta cuando le proporciona la luz del sol), ya sea porque los identifica como seres libres, no atados por las convenciones sociales (los perros calleje-ros). Por ello, también opone el mundo acartonado de la burguesía y el de la clase trabajadora. En el caso de los niños, a quienes les destina varias secuencias, la casualidad hace que su sobrino se vea seducido por las inocentes trastadas de una banda de pillos. De igual manera, el perro salchicha de su hermana, vestido con una tela de cuadros, se mezcla con los perros vagabundos que buscan comida entre los cubos de basura. En "Mi tío" el director galo cuenta como siempre con actores de-butantes en la gran pantalla, algunos de los cuales, gracias a su participación en esta película, iniciaron su carrera cinematográfica. Seguramente habría bastante más que comentar en torno al presente film dado el detenimiento con que Tati confeccionaba cada uno de sus pro-yectos, sujetos a varios niveles de análisis y repletos de pormenores en diferentes planos, pero manteniendo en todo momento una apariencia lla-na, próxima, inocente y encantadora. Película de visionado obligado (les re-comiendo que hagan una sesión do-ble precedida por "Las vacaciones de M. Hulot"), que se convierte en un di-vertido bisturí que abre en canal los males de la sociedad moderna sin salirse nunca de los amables márgenes del Universo Tati. Personalmente echo en falta la chispa de su anterior cinta y, tal vez, con la perspectiva temporal, también haya envejecido menos dignamente, eso sí, sin perder nunca el interés, la capacidad de in-cisión, la lucidez o ese poso de ternura que se contagia.

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Las Vacaciones de M. Hulot"
12 ENERO 2010

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Las Vacaciones de M. Hulot"

📍 Auditorio Caja España. C/Mayor 20:15Horas

Filmoteca Ciclo Jacques Tati "Las Vacaciones de M. Hulot" Dirección: Jacques Tati. País: Francia. Año: 1953. Duración: 95 min. Género: Comedia. Interpretación: Jacques Tati (M. Hulot), Nathalie Pascaud (Martine), Michèle Rolla (Tía), Valentine Camax (Mujer inglesa), Louis Perrault (Fred), André Dubois (Comandante), Lucien Fregis (Propietario hotel), Raymond Carl (Camarero). Guión: Jacques Tati, Henri Marquet, Pierre Aubert y Jacques Lagrange. Producción: Fred Orain. Música: Alain Romans. Fotografía: Jacques Mercanton y Jean Mouselle. Diseño de producción: Henri Schmitt. Estreno en Francia: 25 Febrero 1953. Reestreno en España: 4 Julio 2003. SINOPSIS En un complejo termal de la costa, los veraneantes se instalan con sus costumbres urbanas. Hasta que llega Monsieur Hulot (Jacques Tati) al volante de su viejo cacharro y rompe la calma del lugar. -------------------------------------------------------------------------------- CRÍTICA por Tònia Pallejà El nacimiento de un personaje inolvidable Presenciar cómo una sala de cine llena de críticos ríe a mandíbu-la batiente durante toda la proyección de una película es una acon-tecimiento inusitado que merece ser tenido en consideración. De-trás de esta festiva comunión, fruto de la espontaneidad, debía de esconderse una poderosa razón, capaz de alcanzar tan bullicioso consenso. Y así era. DeAPlaneta ha tenido el gran acierto de repo-ner dos emblemáticos títulos de la filmografía de Jacques Tati coincidiendo con el 50º aniversario del nacimiento de Monsieur Hu-lot, el famoso personaje que este cómico francés esculpió para la gran pantalla; dicho en otras palabras, su alter ego en la función. El primero, también en orden cronológico, esta maravilla llamada "Las vacaciones de M. Hulot". Jacques Tati, descendiente de rusos, fue uno de los genios del humor más reseñables de todos los tiempos, al igual que Charles Chaplin y Buster Keaton, por cuyo trabajo se vio influenciado en distinto grado. Como ellos, fue un artista integral de generoso talen-to que interpretaba, escribía y dirigía sus propios proyectos. Pero pese a haber alcanzado un gran éxito en Europa y en todo el conti-nente americano, su nombre nunca resonó con la misma populari-dad que la conseguida por los otros dos, tal vez a causa de su origen galo, de su empeño por mantener la independencia artística, y de que su producción, en cuanto a largometrajes se refiere, no fue tan extensa si se compara con la obra de Chaplin y Keaton, da-do que era un perfeccionista nato y le gustaba madurar sus crea-ciones a lo largo de varios años. Por suerte, nunca es tarde para seguir reivindicándole como se merece. "Las vacaciones de M. Hulot", re-alizada tras la multigalardonada "Jour de fête" (Día de fiesta), fue la carta de presentación de este entrañable personaje que le con-sagró a la fama y cuyas peripecias encontraron continuidad en otros films. El memorable Monsieur Hulot, una figura alta y delgada de andares extraños y notable flexibilidad, lucía una apariencia más anglosajona que francesa, con su sempiterna pipa, su sombrero, su gabardina y su para-guas o bastón, de los que nunca se desprendía y que se convirtieron en sus señas de identidad. Solterón maduro, extremadamente educa-do, de buen corazón y gran voluntad, pero también patoso, algo despistado e inoportuno, reflejaba a la perfección a ese tipo de hombre común, anodino, solitario, inadaptado, que intenta acercar-se con su buen talante a los demás pero no acaba de encajar en las reuniones sociales, donde es confundido por un excéntrico o un molesto acompañante. Sólo las almas puras, como la suya, disfru-tarán de su amistad. Hulot ha dejado su inconfundible huella en otras figuras cómicas posteriores, como el Mr. Bean de Rowan At-kinson y algunos de los caracteres que encarnó otro grande, Peter Sellers, por ejemplo el hindú Hrundi V. Bakshi de "El guateque". Esta hilarante película que tenemos entre manos recibió el Pre-mio Louis Delluc en 1953, el Gran Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cannes del mismo año y fue nominada al Mejor Guión en los Oscars de la Academia® de 1956. Rodada en la pla-ya bretona de Saint-Marc, con un reparto desconocido, sigue la ru-tina cotidiana de un grupo de veraneantes adinerados que se insta-lan en un complejo termal de la costa atlántica para pasar unos días de relax junto al mar, sin abandonar del todo sus costumbres de la ciudad. Hasta allí llega el Sr. Hulot al volante de su ruidoso y ruinoso coche. Desde el principio, su presencia y su forma de con-ducirse evidencian que desentona en aquel ambiente. La torpeza del pobre hombre, su excesiva prudencia y ciertos malentendidos bienintencionados provocarán una cadena de pequeñas catástrofes que romperán la calma de sus compañeros. Eso sí, finalmente aca-barán pasando unas vacaciones como nunca habrían esperado te-ner. El universo Tati podría encerrarse en una bola de cristal, como esos souvenirs en los que milagrosamente nieva sobre ciudades extranjeras cuando les damos la vuelta. Su mundo es una diá-fana y delicada burbuja donde a uno le gustaría perderse; soleado y cristalino, parece concebido por una mente infan-til, pura, libre de prejuicios, donde domina el candor, la in-genuidad, y no hay espacio para la maldad. Por eso no debe sorprender la importancia que les concede a los niños, y de ma-nera equiparable a los animales, aunque su papel sea meramente secundario, porque se identifica bien con ellos. Hay una secuencia en el film que recoge a la perfección este espíritu: un pequeño com-pra un par de helados en un puesto de la playa; es tan bajito que ni siquiera llega al mostrador y sólo se nos muestra su mano agarran-do el dinero; después sube con dificultad un largo tramo de escale-ras de piedra, con un cucurucho en cada mano... Todos tememos que se le vayan a caer. Al final, su satisfacción es la nuestra. Sin embargo, tras esta apariencia inocente e inofensiva, y con total na-turalidad, Tati va construyendo una crítica vitriólica contra la sociedad bur-guesa del momento, algo que se irá incrementando, y a la vez acentuan-do, en sus siguientes películas, como "Mi tío", la visionaria "Playtime" y "Traffic". El autor, gran observador de su entorno, es una esponja infinita que absorbe cual antropólogo inocen-te los signos de su tiempo y los sín-tomas de la naturaleza humana. Con sensibilidad y precisión retrata un fresco de la época y de sus gen-tes, y ataca sus peores hábitos y vicios asociados a la tecnifica-ción de la vida moderna y al encorsetamiento de la clase media, esclavos de su condición, artificiales y pretenciosos. Sus persona-jes, que rayan la caricatura, son estereotipos absolutamente reco-nocibles en cualquier civilización industrial avanzada, y ahí radica el gran poder de vinculación que atrapa al espectador. La vieja y ama-ble soltera, los sufridos camareros, la bella joven que viaja con su familia y se ve rodeada de moscones, el marido que anda varios pasos tras su dominante esposa, el pesado idealista de izquierdas, el avinagrado militar... y así un largo etcétera. Todos resultan creí-bles y cumplen una función. Tati no descuida a ninguno de los se-cundarios, cada uno de ellos tiene un interés y la oportunidad de lu-cirse al mismo nivel. La línea argumental que vertebra la cinta se antoja simple, pero esto es también una falsa impresión. A través de la irrupción de es-te elemento perturbador (Monsieur Hulot) en un entorno que en prin-cipio le es ajeno (el centro turístico), se ofrece la posibilidad de en-garzar una serie de divertidos y precisos gags visuales, en la línea del slapstick, que denotan un minucioso estudio de los mecanismos y resortes de la comedia. Tati piensa en imáge-nes, y asistimos a este continuo discurrir, ágil, fresco y transparen-te, con el asombro de quien se halla ante un engranaje perfecto que hace diana allá donde se había propuesto. La obra de Tati, a pesar de ser sonora, se podría considerar una especie de prolongación del cine mudo, y no sólo por la abundante mímica que despliegan los actores para transmitirnos sus senti-mientos, intenciones y actitudes, llegando a sustituir a la palabra hablada, que se hace del todo innecesaria por su expresiva gestua-lidad. En "Las vacaciones de M. Hulot" apenas hay diálogos en el sentido habitual del término. Las conversaciones que escuchamos, murmullos, frases aisladas, exclamaciones o asentimientos rudi-mentarios, en ocasiones casi ininteligibles, forman parte, intencio-nadamente, del ruido ambiental, de esa “banda sonora” donde tam-bién confluyen una iterativa pieza musical deliciosa y la destacada profusión de otros sonidos que resultan de la acción, como colisio-nes, golpes, crujidos, etc. Esta concepción de lo sonoro es prodi-giosa y reafirma esa sensación de retrato coral de un entorno deter-minado que viene marcada por el variopinto número de caracteres que se congregan en la trama y por la espléndida puesta en esce-na, tan auténtica y detallada. Algunos de los habilidosos gags que Hulot exhibe aquí tienen co-mo protagonista el deporte. Uno de los más desternillantes se pro-duce durante un partido de tenis, cuando el infeliz vence a todos sus oponentes sin haber jugado antes, limitándose a repetir una combinación de dos movimientos que cree obligados. En realidad, Tati fue un destacado atleta en su juventud y comenzó en los esce-narios teatrales parodiando mediante mímica diversos deportes in-dividuales o de equipo, material humorístico que vuelve a recoger cuando salta al cine. En "Las vacaciones de M. Hulot" también empiezan a vislumbrar-se otras constantes que irían cobrando mayor fuerza en sus títulos venideros, y que ya había apuntado, esto es, su amor y respeto ha-cia los niños y los animales. Su relación con los animales, sobre todo con los domésticos, se ubicará en unas coordenadas no de-masiado distantes de su tierna mirada hacia la infancia. Ahora será tan sólo un perro echado sobre una carretera que impide el paso a los vehículos o un caballo que le acarrea problemas, pero más adelante, en "Mi tío", nos presentará a un grupo de canes vagabun-dos y a un agradecido canario al que Hulot le procurará sol. "Las vacaciones de M. Hulot" reúne inteligencia, entretenimiento, sen-sibilidad, análisis y emoción; ma-gia y poesía; es una fascinante danza escenificada en el cine y una lúcida expresión de vida en la que late la sabiduría del genio y el corazón del ser humano. Decía al comienzo de esta crítica que en los tiempos que corren resulta insólito encontrarse con un patio de butacas sumido en una carcajada colectiva de hora y media de duración. Un fenóme-no que es todavía más prodigioso si tenemos en cuenta que la película que ha logrado hermanarlos data de 1953. Y es los años no han hecho mella en "Las vacaciones de M. Hulot". Al contrario, las dé-cadas transcurridas desde su realización no han hecho sino en-grandecerla, como al buen vino. Descúbranla si todavía no la cono-cen y recupérenla si ya la habían visto. Al salir, se sentirán como si se hubieran tomado una pócima secreta de bienestar. Ya casi no se hace cine como aquél... Calificación: -------------------------------------------------------------------------------- ENLACES Ficha en IMDb Web oficial de Jacques Tati: www.tativi

Javier Bustelo "Colaboraciones"
12 ENERO 2010

Javier Bustelo "Colaboraciones"

📍 Sala cultural. C/Don Sancho

Javier Bustelo "Colaboraciones" Horario: 19:30

Santi Font
8 ENERO 2010

Santi Font

📍 Sala cultural. C/Don Sancho

Santiago Font: "Artefactos" Caja España a través de su Obra Social organiza la exposición de Santiago Font "Artefactos", en la que podremos contemplar una colección de "obras de arte" elaboradas con materiales y mecanismos reciclados, objetos móviles que no hacen más que interpretar el trabajo artístico del autor en función de lo mecánico.

Llegada de los Reyes en Tren.
5 ENERO 2010

Llegada de los Reyes en Tren.

📍 Estación RENFE

Llegada de los Reyes en Tren. Horario: 18.00

Cabalgata de Reyes
5 ENERO 2010

Cabalgata de Reyes

📍 Comienzo recorrido: C/ Miguel de Unamuno

Cabalgata de Reyes

Teatro de Calle "Crack"
4 ENERO 2010

Teatro de Calle "Crack"

📍 Calle Mayor

Teatro de Calle "Crack" Horario:19:30

Recogida de cartas de los Pajes de los Reyes Magos
2 ENERO 2010

Recogida de cartas de los Pajes de los Reyes Magos

📍 Plaza de San Francisco

Recogida de cartas de los Pajes de los Reyes Magos Horario: 18:00 a 20:00 Organiza: Ayuntamiento de Palencia

Coro Agustinas de Becerril de Campos"Voces para la Navidad"
2 ENERO 2010

Coro Agustinas de Becerril de Campos"Voces para la Navidad"

📍 Iglesia de San Agustín

Coro Agustinas de Becerril de Campos"Voces para la Navidad" Horario: 20:30