24/08/2020
El Museo Arqueológico de Badajoz supera las mil visitas tras la reapertura de junio
El reencuentro de los museos de la ciudad con el público sigue en un continua escalada. La tendencia al alza se consolida semana tras semana.
Guillermo Kurtz, el director del Arqueológico Provincial, explica que dentro del contexto de inseguridad por la crisis sanitaria, el verano ha ido bastante bien. 266 visitantes en junio, 533 en julio y a falta de cerrar agosto ya hay contabilizado más de setecientos. Más de mil desde que se levantó el estado de alarma.
Los números se sitúan por debajo de cualquier otro verano, pero muy positivos teniendo en cuenta los parámetros tan extraordinarios que marcan este trimestre con crisis sanitaria y cierre previo.
Según Guillermo Kurtz, el verano ha servido para demostrar que los museos son espacios seguros
«El 60% de nuestros visitantes son locales, entendiendo por locales residentes en 100 kilómetros a la redonda, incluidos los portugueses».
El director del Arqueológico intuye que quizá este verano menos gente del entorno de Badajoz se ha ido de vacaciones y ha aprovechado los días de descanso para visitas culturales buscando actividades sin aglomeraciones con la familia. «Esto es solo una intuición de lo que ha ocurrido este verano, pero no lo podemos saber con seguridad»
Kurtz reconoce que cuando reabrieron en junio esperaban varios días sin un solo visitante, pero eso nunca ocurrió. Desde el primer momento entró público y a partir de la segunda semana nunca bajaron de la decena diaria. «Eso nos anima, la gente está viniendo».
El verano, explica Kurtz, ha servido para demostrar que los museos son espacios seguros. Se respetan los aforos, las distancias y las visitas resultan cómodas porque los visitantes, todos con mascarillas, no se encuentran con mucha gente moviéndose entre las salas.
«No hay constancia de rebrotes vinculados a algún museo en todo el mundo, por lo general, si se cumplen los protocolos no hay problemas».
El otoño marca el inicio de temporada, aunque en esta ocasión pocos planes se pueden hacer por la incertidumbre de la evolución de la pandemia.
Salvo las visitas individuales, poco más se puede asegurar para los próximos meses. Se han suspendido las guiadas en grupo o las actividades extraescolares y tampoco se avistan exposiciones relevantes. «Nosotros no vivimos de las grandes exposiciones temporales, somos más bien un servicio directo a un público local».
Al menos han podido organizar los talleres infantiles de verano con grupos de 10 de participantes en vez de 30.
El Museo de Bellas Artes de la plaza de la Soledad también reabrió en junio, y desde entonces ha sumado ya más de 350 visitantes. 108 en junio, 141 en julio y 115 en lo que va de agosto.
Teresa Rodríguez, su directora, cuenta que ha sido una reapertura sin incidencias. Visitantes de Madrid y Sevilla entre los nacionales y de Francia, Italia, Reino Unido y Guatemala además de Portugal entre los internacionales durante este trimestre. El verano no suele ser la época con más afluencia a este espacio del Casco Antiguo.
Se han quedado sin los exitosos conciertos del patio por las dificultades para garantizar la distancia y mantienen suspendidas las visitas guiadas en grupo. En el MUBA hay un control de temperatura a la entrada y el cálculo del aforo se ha hecho para que los que entran se muevan por las salas con comodidad.
La limpieza y desinfección es continua. Incluso cuando estuvo cerrado, se mantuvo el servicio diario.
El Morales del Prado
De cara al otoño, esperan sacar adelante una nueva publicación dedicada a las piezas americanas en el patrimonio extremeño y presentar al público, al poder ser en exposición, el cuadro de Morales restaurado en Madrid por una restauradora del Museo del Prado.
Tampoco se puede avanzar mucho más porque dependerá, explica la directora, de la evolución de la pandemia. Al no poder organizar actividades infantiles quieren enriquecer la página web con contenidos para niños. Siempre, aclara, como elementos que contribuyen a la actividad presencial y a conocer los fondos del museo, pero no como reemplazo a lo que hay en una sala. «Para los que nos dedicamos al patrimonio no hay nada que sustituya a la actividad presencial».
Antes del estado de alarma, el MUBA cerró la exposición de Eduardo Naranjo por la que pasaron casi trece mil visitantes en menos de dos meses, una de las muestras más vistas en el centro.
El catedralicio
El Museo de la Catedral reabrió el pasado 1 de julio. Desde el centro explican que por la experiencia de los últimos años y ante las novedades por la restauración, las visitas guiadas son muy valoradas.
Por eso han decidido ofrecer una experiencia personalizada multiplicando las ofertas de visitas guiadas y bajando el número de visitantes, siempre con las medidas sanitarias pertinentes.
Programan siete diarias con grupos de hasta diez personas. De esta forma podrán descubrir puntos antes inaccesibles tanto a las visitas libres como a los grupos más numerosos, como la capilla del Cristo, el patio o la capilla privada del obispo.
Los interesados pueden reservar de martes a sábado a las diez y media, once, doce o doce y media por la mañana y a las seis y cuarto, siete y ocho menos cuarto por las tardes.
El Meiac cierra la oferta museística en la ciudad. Catalina Pulido, su directora en funciones, cuenta que al menos han podido mantener este verano los talleres infantiles. Han contratado a más monitores y con menos plazas, pero la acogida, resume, ha sido muy positiva.
El Meiac tiene previsto iniciar en septiembre parte de las actividades programadas en la primavera. Habrá, por ejemplo, una nueva exposición. Para adaptarse a las recomendaciones habrá que cambiar el formato de presentación, pero el Meiac, recuerda su directora, cuenta con espacios amplios que permiten una visita segura.
Fuente: Hoy