14/02/2016
Las diócesis de la Comunidad reclaman medidas para frenar los daños que la proliferación de cigüeñas provoca en el patrimonio histórico
Las peticiones para la retirada de nidos se incrementan año tras año y en esta temporada Medio Ambiente ha autorizado la cifra récord de 292
La población de cigüeñas en la Comunidad ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Si en 1984 apenas se contabilizan 2.000 parejas, veinte años después, en el último censo realizado por la Sociedad Española de Ornitología (SEO) este número se había multiplicado por diez. Desde entonces, y según estimaciones de colectivos naturalistas, el crecimiento, aunque no al mismo ritmos, se ha mantenido.
La presión que estas aves ejercen sobre el patrimonio también se traduce en el incremento de solicitudes que, año tras año, reciben los servicios territoriales de Medio Ambiente para la retirada de nidos. Esta campaña las autorizaciones han ascendido a la cifra récord de 292 y sólo tres provincias Valladolid (58), Salamanca (55) y León (54), concentraron más de la mitad de los permisos. Además, en Segovia se aprobó la retirada de 36 nidos, en Ávila y Zamora, 21 en ambos casos, en Burgos y Palencia (17) y 13 en Soria.
El coordinador de los responsables de patrimonio de las once diócesis de la Comunidad, Miguel Ángel Barbado, asegura que la preocupación va en aumento dado que estamos ante un “grave problema de conservación”, y criticó que ante la falta de ayudas públicas deben ser las propias parroquias las que asuman los gastos que provocan los nidos, especialmente en forma de humedades.
Barbado, que reconoce que la Junta suele facilitar la concesión de permisos para la retirada de nidos, asegura que en algunas ocasiones también “estamos ante un problema de seguridad para las personas debido al peso que llegar a tener los nidos y a la posibilidad de que se desprendan a la vía publica.
Además, también argumenta que la instalación de estructuras artificiales en lugares que no dañen a los edificios no resulta eficaz del todo, ya que las cigüeñas siempre suelen anidar en el mismo lugar y en otras ocasiones la presión es tan alta que en una iglesia como la de El Espinar (Segovia), donde se colocaron ocho estructuras, se han llegado a contabilizar una veintena de nidos.
Por su parte, el responsable de patrimonio del Obispado de Ávila, Óscar Robledo, insiste que la proliferación de cigüeñas se ha convertido en una grave amenaza al patrimonio histórico y artístico de la Comunidad, y alerta que el problema que se puede acentuar en los próximos años si no se empiezan a tomar medidas.
Robledo también argumenta que aunque se suelen aprovechar las obras en las cubiertas para llevar a cabo la retirada de los nidos, a veces es necesario realizar intervenciones puntuales que requieren la utilización de grúas y maquinaria muy costosa, “por no hablar de los casos en los que los nidos se desploman y destrozan una parte de la cubierta”.
Además, y como ejemplo de la presión que soportan algunos edificios y del crecimiento exponencial de la población de cigüeñas, Robledo indicó que mientras en los años ochenta se colocó una estructura metálica en la cubierta de la catedral de Ávila para lograr que anidara una pareja de cigüeñas, “algo inusual en aquellos años”, ahora se han llegado a contar en tejado de la seo abulense más de treinta nidos.
Naturalistas
Además, reclamó la puesta en marcha de mecanismos eficaces para ahuyentar a a estas aves y lograr que aniden fuera de las ciudades, herramienta que también plantean las asociaciones conservacionistas. Así, para Ana Bermejo, coordinadora del programa 'Migra' de la Sociedad Española de Ornitología (SEO), asegura que las cigüeñas son muy fieles y, año tras año, regresan a sus mismos nidos. “Si se derriban, estas aves no dudarán el volver a construirlo en el mismo sitio, por lo que lo mejor es instalar estructuras artificiales para evitar que se puedan producir daños en los edificios”.
Además, también apuntó la eficacia de instalar estas estructuras fuera de las ciudades, e insistió “que la conservación de la patrimonio histórico y del natural hay que ponerlo en el mismo plano.
Por otra parte, Bermejo también explicó que la principal razón por la que muchas cigüeñas ya han dejado de emigrar es la facilidad con la encuentran alimentos en vertederos. Así, explicó que gracias al programa 'Migra' están comprobando como la mayoría de las cigüeñas españolas adultas terminan su migración en Doñana, en zonas de Cádiz, al lado de vertederos y de arrozales, o en Extremadura, y que sólo son los pollos llegan hasta a África.
Esta opinión es compartida por Fernando Jubete, de la Asociación de Naturalistas Palentinos, que asegura que junto con la proliferación de vertederos, hay diversos factores más que contribuyen al incremento de la población de cigüeñas y al descenso del número de ejemplares que deciden emigrar como el cambio climático, la introducción del cangrejo rojo americano, una de las principales fuentes de alimentación de la cigüeñas en las marismas de Doñana o las plagas de topillos que se han registrado en la Comunidad en los últimos años.
LEON PTC / ICAL