04/06/2016
Sandoval no quiere caer en el olvido
El monasterio cisterciense ubicado en Villaverde de Sandoval (León) conmemora 85 años desde su declaración como Monumento Nacional pero necesita una intervención para frenar su deterioro
Desde esa fecha han pasado ya 85 años y Santa María de Sandoval, muy próximo al Camino de Santiago, pero demasiado alejado de la visita de los peregrinos y de los turistas, sigue siendo una joya de la época cisterciense -la vida monástica en este lugar se calcula que dio comienzo en el año 1171- pero que reclama auxilio para recuperar el esplendor que ha ido perdiendo con el paso de los años. Su esencia se mantiene, pero el deterioro es cada vez más evidente después de años de decaimiento.
Para ello, este sábado se ha organizado en el monasterio un acto conmemorativo de esta efeméride en el que además se quiere hacer entrega el primer premio 'Sandoval 2016', constituido por el Ayuntamiento de Mansilla Mayor, para premiar el trabajo de personas e instituciones que han trabajado en la defensa, protección y difusión del patrimonio en el Camino de Santiago. En esta ocasión, este primer reconocimiento recaerá en la asociación Promonumenta, que precisamente se fundó hace más de 25 años para poner en valor este monasterio.
La amenaza de ruina del edificio no es algo nuevo, y ya durante la conmemoración del 800 aniversario de la fundación de Sandoval, la prensa de la época aludía a este enclave como “prácticamente abandonado, con ruinas muy ostensibles, sigue aún en pie, conservando rango artístico y esa apreciación histórica tan vinculada a la Orden que San Bernardo fundara” y que ya por aquel entonces se encontraba “sin monjes y casi olvidado”. Durante ese acto conmemorativo, como el que este sábado se celebra para conmemorar el 85 aniversario de su reconocimiento como monumento, ya se reclamó la protección “inminente” de este monasterio con el fin de evitar “su ruina total”, e incluso el abad oficiante de la ceremonia conmemorativa recordó el esplendor que tuviera este monasterio.
A día de hoy sigue esta preocupación y se espera que el 85 aniversario sirva como punto de inflexión para cambiar el rumbo de este monasterio. Pese a su belleza y grandiosidad, el visitante se encuentra con muchos problemas para poder visitar este lugar y conocer la grandiosidad de su iglesia, la luminosidad y esencia de su claustro o las reliquias y auténticas obras de arte que se conservan en su interior. Sin horario de visitas establecido, ni siquiera de apertura del templo, resulta difícil acceder a su interior más allá de los horarios de misa o el concierto de la Coral del Císter de Sandoval del primer domingo de cada mes.
Durante muchos años fue la conocida señora Munda la que se convirtió en una institución del monasterio y ejerció de perfecta guía y anfitriona para cualquier visitante que llamaba a la puerta de su vivienda, prácticamente adosada a los muros del monasterio. Una vez que falleció, esta costumbre se ha ido perdiendo y esta complejidad de acceso es uno de los inconvenientes que el visitante se encuentra, al margen del deterioro del monumento.
Pero esta tendencia de las últimas décadas se espera que pueda cambiar en las próximas semanas o meses. Responsables del Ayuntamiento de Mansilla Mayor se han reunido recientemente con integrantes de la Consejería de Cultura y Patrimonio de la Junta y haber recibido buenas intenciones a la hora de respaldar la posible recuperación del monasterio. Sin embargo hay un inconveniente que condiciona la materialización de esta ayuda, y es la cesión, por parte de la Junta Vecinal, del edificio conocido como ‘La Panera’, un inmueble próximo al monasterio, en un estado total de ruina. Según los responsables municipales, en el caso de conseguir esa cesión, sería posible empezar a hablar para que la Junta se implicara en la recuperación de Sandoval para hacer de él un monasterio nuevamente visitable.
El teniente de alcalde de Mansilla Mayor, Pablo López Presa, insistió en la voluntad de la Junta “si el Ayuntamiento llega a un acuerdo de cesión de La Panera” a salvar este edificio, para lo que se estima que sería necesaria una inversión que rondaría los 200.000 euros. “Si no hay cesión, no habrá inversión, porque la Junta también quiere una garantía”, añade. Al ser un edificio independiente del resto del monasterio, La Panera se podría destinar a edificio auxiliar en el que contar con un centro de visitantes, un lugar de proyecciones, de almacén, edificio de usos múltiples… “tiene 500 metros cuadrados, así que permite casi cualquier cosa”, explica López Presa.
Cesión de La Panera
Pero, si la cesión de La Panera parece ser el principal obstáculo para dar los primeros pasos que permitan hacer de Sandoval de nuevo un monasterio visitable, ¿cómo está ese proceso? López Presa lamenta que por el momento no se haya podido materializar a pesar de la insistencia con la Junta Vecinal, y después de muchas negativas y numerosas reuniones con los vecinos “parece que se va a poder llegar a un acuerdo en las próximas semanas”.
La Panera se encuentra ahora mismo en un estado “lamentable”, algo perfectamente apreciable desde cualquier punto próximo al monasterio. Además de la situación del edificio, cuya techumbre está totalmente derruída, la disposición de la Junta hace ahora que esa cesión sea más necesaria que nunca.
Punto de inflexion
Recientemente se cayó una bóveda de ladrillo al lado del claustro, lo que permite decir que Santa María de Sandoval “continúa con su deterioro”. Pero el Ayuntamiento de Mansilla Mayor se aferra al compromiso que dice haber arrancado de la Junta. “La Consejería se compromete a realizar las pequeñas obras para garantizar la seguridad y consolidar las partes más delicadas, y esperamos cerrar el acuerdo en las próximas semanas para que sea un punto de inflexión”, porque de ser así, la intención pasa por firmar “a muy corto plazo” el acuerdo para convertir nuevamente a Sandoval en un monasterio visitable.
El propio Ayuntamiento ha solicitado ya una ayuda para trabajadores culturales, y el perfil que se ha pedido es para conservador y guía del monasterio. De esta manera, si se materializase, la iglesia podría abrirse al público en unos horarios determinados, lo que facilitaría el acceso de los turistas que, movidos por el atractivo del templo, deberían incrementarse en número. La señalización también se presenta como un aspecto importante, aunque se trata de un aspecto que tendrá que esperar algo más en el tiempo.
LEON PTC / S.Gallo ICAL