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28/05/2020

Los cuatro fantásticos, versión triatlón de Puçol : Una familia de élite

Los cuatro fantásticos, versión triatlón de Puçol : Una familia de élite
Fuente: Ayto Puçol
Los apellidos Jiménez Gimeno resuenan con fuerza cuando se pronuncian juntos. Y no es para menos. Cuando Jesús y Marta decidieron formar una familia, podían imaginar que sus hijos heredarían su infinito amor por el deporte. Pero no fue lo único. Al parecer, cuando la genética hace bien su trabajo, surgen historias como esta: cuatro amantes del deporte que han demostrado ser auténticas máquinas de nadar, pedalear y correr, con grandes experiencias a sus espaldas y mucho camino por delante.

Los polos opuestos se atraen. Pero no siempre, y es que los Jiménez Gimeno son —sin excepción— pura carga positiva. Deportistas hasta la médula y profesores de Educación Física, Jesús y Marta decidieron formar una familia hace más de dos décadas. Él, ex atleta, triatleta desde hace más de tres décadas y entrenador. Ella, también una ex atleta que a sus 37 años de edad se adentró en el mundo del triatlón, arrasando con todo.
«Me llamaba la atención ese deporte de 'locos' que practicaba Jesús...», explica Marta Gimeno, que conocía el mundo de la competición gracias a sus años como atleta. «Decidí probar con el triatlón de promoción de Navajas». Y parece que le gustó, pues comenzó a participar en otras muchas pruebas autonómicas y nacionales.
Hoy, a sus 54 años, puede presumir de ser tres veces campeona de España por grupos de edad (Valladolid, 2004; Úbeda, 2007 y Los Alcázares, 2013). De ahí a las europeas, que le han dado muchas alegrías y alguna que otra medalla. Y ya que estaba... ¿Por qué no? A los mundiales, llegando a participar en el Campeonato del Mundo por grupos de edad en Lausanne, y en el de Vitoria.
Todavía pertenece al Tripuçol y, aunque ya apenas compite, la última vez que se puso el trimono del club fue el verano pasado, con el objetivo de terminar el Triatlón del Alpe d'Huez.
Un temple de acero
Pero no se queda ahí... Un Ironman es la prueba de triatlón más exigente que existe, con casi 4 kilómetros de nado, 180 de ciclismo y, para finalizar, lo que viene siendo una maratón: 42 kilómetros de carrera. Solo finalizar una de estas pruebas extremas es una hazaña a la que no muchos aspiran. Marta lo ha logrado hasta en dos ocasiones, demostrando un temple de acero que no muchos tienen.
Igual que Jesús Jiménez, que ha finalizado nada menos que seis de estas pruebas extremas, «entre otras locuras», apunta el veterano, que también acumula unas cuantas nacionales y autonómicas. «Pero lo que me ha motivado siempre ha sido disputar contra la gente joven o las ligas nacionales». En su categoría continúa por delante, haciéndose siempre con los primeros puestos, «aunque en la general cada año me mandan diez puestos atrás... Es lo que hay».
Los años no pasan en balde, pero la sangre de triatleta se mantiene. De hecho, Jesús aspira a realizar el Ironman de Hawaii, el más antiguo y prestigioso del mundo. «Pero uff, qué difícil». La verdad es que está hecho un toro. ¿Su secreto? Actualmente intenta mantenerse haciendo pesas, core, acudiendo regularmente al fisio... «Y no hago burradas entrenando».
Y por supuesto siendo constante con las tres disciplinas que descubrió hace tantos años y que le enamoraron. Practicaba atletismo, pero quiso dar un paso más allá. «El triatlón me enganchó enseguida, era terriblemente divertido». Ahora lleva 30 años practicándolo... «Y lo que me dejen».
El nacimiento del Club Tripuçol
Este pequeño pasito individual fue nada menos que el nacimiento de un pequeño gran club. «Nos juntamos cuatro locos del Club de Atletismo y montamos una sección de triatlón». Y decidieron lanzar la Escuela de Triatlón, que resultó tener bastante éxito. En unos pocos años, lo que hasta entonces había sido un deporte absolutamente minoritario en Puçol comenzó a tener más y más seguidores.
«Con los deportes minoritarios necesitas darte a conocer; sin oferta es difícil la demanda... Y creo que aquello fue un salto adelante», asegura Jesús: «Un club te da peso, una estructura y algo que la gente siente como propio». Pero la escuela se quedó pequeña y un grupo de triatletas, con Vicente Pamblanco de presidente, decidieron crear el club. Y así nació Tripuçol.
Y comenzaron a entrenar y entrenar, competir y competir, ganar y ganar... Hasta que el club se convirtió en todo un referente del triatlón. Y a diferencia del resto de clubs importantes, lo hizo desde un pequeño municipio, sin apenas presupuesto y solo con la dedicación de los deportistas locales. «Nadie se lo explica», asegura Jesús entre risas: «Siempre hay algo de suerte, pero nuestra ilusión nos acompañó desde el principio... Solo así se puede llegar tan lejos».
Y tan lejos es, nada más ni nada menos, que ganar la Liga Autonómica y ascender a Primera División Nacional, tanto el equipo femenino como el masculino, y codearse con los mejores de España. «Es nuestro pequeño milagro». Todo esto motiva a los jóvenes, ante la posibilidad de ser parte de ese gran equipo.
Desde entonces, el interés por este deporte ha crecido exponencialmente. «Al principio a la gente le daba miedo apuntarse, porque el club es un referente que disputa en las ligas nacionales con un palmarés espectacular», explica el que ha sido su entrenador desde sus inicios hasta hace tan solo unos meses: «Pero creo que hemos demostrado que se puede congeniar el deporte popular con el competitivo».
Jesús, el mesías del triatlón en Puçol
Jesús ha sido el entrenador del club desde sus inicios. «Cuando empezamos, la gente necesitaba alguna guía, así que me ofrecí a entrenarlos». No cobraba, lo hacía por amor al arte y para disfrutar del ambiente tan familiar que poco a poco se fue gestando. Después comenzaron a crecer... «Y claro, mi entrenamiento se resintió, no llegaba a todo, hubo que cambiar cosas».
Así que Jesús se centró en la Escuela. «Y creo que acerté, tenemos un vivero único de jóvenes triatletas», comenta orgulloso. Siempre ha sido deportista pero, durante las dos últimas décadas, el deporte ha sido el eje central de su rutina: Por las mañanas, clases en el instituto. Por las tardes, preparar dichas clases y los entrenamientos del club. Después, dirigir estos últimos. Y el fin de semana, más entrenes, competiciones y viajes para acudir a campeonatos.
Ostentaba el puesto de entrenador, director, técnico, consejero... Y mil cosas más. «Era agotador, pero disfrutaba muchísimo». Todas estas funciones requerían tiempo... El tiempo que él, entre tantas cosas, no tenía. «Y no podíamos cargarnos lo que nos había costado tantos años». Así, después de mucha reflexión, llegó el día en que Jesús anunció su retirada como entrenador, pasando el relevo a Ian Portalés y Carlos Boví. «Me he alegrado mucho de que cogieran mi testigo; lo están haciendo genial».
Esta gran labor está más que reconocida y agradecida por todos los jóvenes que ha ido entrenando, muchos de ellos, grandes triatletas actualmente. «Me hicieron un homenaje fantástico y ahora soy feliz, tengo tiempo para mí y, cuando echo de menos los entrenes, me calzo las zapas y salgo a entrenar a tope».
Pero no va a salir del mundillo tan fácilmente... Primero, por su amor infinito hacia el triatlón y, segundo, porque él y Marta trajeron al mundo dos máquinas de nadar, pedalear y correr que han arrasado en todo tipo de pruebas, desde lo provincial hasta lo europeo. Y más allá.
De tales palos, tales astillas
Dios los cría, ellos se juntan y decidieron tener familia. La genética hizo el resto. En realidad... La genética y las muchas muchísimas horas de entrenamiento que Jesús y Pablo han dedicado a su deporte desde que tienen uso de razón.
Ambos entraron en el mundillo a sus seis años de edad, al comenzar su padre como entrenador en el Club Atletisme Puçol. «Al principio era como un deporte más en el que nos divertíamos jugando con los otros niños mientras empezábamos a aprender la técnica de las tres disciplinas», explica Pablo Jiménez, el mayor de los hermanos.
Que sus hijos se hicieran triatletas no estuvo planificado desde el principio, «salió sobre la marcha», apunta Jesús, que recuerda la primera vez que Pablo compitió: Tendría seis años y, en la transición entre ciclismo y carrera, dejó la bici y salió «escopetado» hacia la meta. «Nos había visto a Marta y a mí tantas veces... Yo creo que, en su cabeza, él ya era triatleta».
Fue pasando el tiempo y, cuando entraron en la categoría cadete —entre los 15 y los 17 años—, comenzaron a tomárselo en serio, dedicando más horas a la semana y con un enfoque competitivo. «Desde entonces, los dos hemos ido compitiendo en pruebas nacionales de bastante nivel, tanto en categoría absoluta como Junior o Sub23», comenta Jesús Jiménez, que tras finalizar tercero en el Campeonato de España Cadete, y segundo en el Nacional por Comunidades Autónomas, «empecé a dedicarme al deporte de alto nivel, aunque he continuado mis estudios como un adolescente más».
El equilibrio entre estudio y deporte
De hecho, ambos han sabido compaginar la vida del triatleta con la del estudiante, incluso en la época universitaria. Pablo, con su doble grado de International Business (Negocio Internacional), lo que le ha llevado a estudiar varios años en París. Ha intentado mantener su media de 13 horas de entrenamiento semanales, que hacía tras finalizar su jornada diaria de prácticas.
Pero varias lesiones se sumaron el hecho de estar fuera de su casa y de su club, lo que le ha supuesto «dos años bastante irregulares» a nivel competitivo. No sin antes conseguir un 17º puesto en la Copa de Europa de Melilla, clasificarse para el Campeonato de España Olímpico y lograr la permanencia en Primera División con Tripuçol, entre otros méritos.
Jesús optó por estudiar Ingeniería Electrónica en la Universidad Politécnica de Valencia, en régimen de matrícula parcial, con la idea de hacer la carrera en seis años, manteniendo así su rutina de entrenamiento antes de entrar en clase, a mediodía y por la tarde. En total, una media de entre 18 y 21 horas de entrenamiento semanal.
Este inconmensurable esfuerzo le ha supuesto también unos cuantos triunfos, como su participación en el Campeonato de Europa Youth, su 35º puesto en el Campeonato de España Olímpico Élite y «un increíble séptimo puesto en la Copa del Rey de Águilas». Y a pesar de que no fue su mejor competición, «recuerdo con mucho cariño el Clasificatorio Europeo para los Juegos Olímpicos de la Juventud, donde todo el público estaba volcado con los triatletas españoles... Fue inolvidable».
Este ambiente deportivo les ha brindado infinidad de experiencias y amistades, tanto en su club, como en las concentraciones que organiza la Federación con otros triatletas de la Comunidad Valenciana. «La experiencia es muy valiosa porque compartes tiempo con compañeros de otros clubs que conocemos desde hace muchos años...», apunta Pablo. «No es solo entrenar, también es pasar tiempo con amigos».
Para ellos también es una bonita forma de crecer a nivel personal, abrir la mente y ver mundo, «porque acabamos conociendo lugares, países y culturas a través de estos mismos deportistas, que al fin y al cabo también son adolescentes con ganas de disfrutar de la competición», añade Jesús.
La pandemia: Un golpe duro
Aunque el confinamiento ha hecho estragos, los hermanos —y sus padres— han podido entrenar desde casa dentro de sus posibilidades, y con la ayuda de la Federación Valenciana de Triatlón, que les hizo llegar una cinta de correr. «Se ha hecho duro», aseguran, «y por mucho que entrenemos, es difícil mantener la forma así».
Con el objetivo de recuperar su estado físico previo lo antes posible, ahora plantean la próxima temporada de forma diferente y es que, sin competiciones a la vista, «nos estamos centrando en trabajar pensando a largo plazo».
De este modo, podrán continuar clasificándose para las futuras competiciones importantes, cuando lleguen. «Aunque ahora no esté en una posición de súper élite, intento participar en las pruebas nacionales de élite», en las que solo tienen cabida los cien mejores deportistas del país, comenta Pablo, que espera mantenerse en dicha situación «muchos años más, mientras lo compagino con estudios o trabajo».
Jesús, por su parte, se había propuesto clasificarse este año para los campeonatos de Europa y del Mundo Junior, que han quedado suspendidos. Sin embargo, continuará entrenando y estudiando para ver hasta dónde puede llegar. «De momento soy 'pequeño' para saber si tengo un futuro en el triatlón, así que voy disfrutando de las oportunidades mientras trabajo en mis objetivos», comenta Jesús.
A los hermanos Jiménez Gimeno les gusta ganar y cumplir objetivos. Como a todo el mundo. Pero destacan la gran importancia de disfrutar del proceso para superar la presión: «Si disfrutas del entrenamiento, la frustración de una mala competición pasa pronto y sigues disfrutando», explican. Ambos coinciden en que el triatlón es un modo de vida, más allá de entrenar y competir, «porque es una forma de organizarse, desconectar de los estudios, pasar tiempo con los amigos...».
Por todo ello, esperan seguir en el mundillo muchos años más, a ser posible al nivel al que se encuentran y, cuando llegue el momento, como aficionados. «La cuestión es disfrutar de la competición y de las amistades». Una filosofía de vida muy similar a la que sus padres han mantenido durante décadas y que, a propósito o no, han inculcado a sus hijos. «Nos han influido mucho, aunque tampoco nos vemos haciendo otro deporte».
Un éxito compartido
Ser los padres de tales máquinas es, según Marta, una enorme satisfacción, «aunque lo importante es que la sientan ellos, que vivan las circunstancias, saboreen las victorias y encajen los fracasos, evaluándolos para mejorar aquello que falló». En definitiva, a esta madre y ex triatleta se le cae la baba con sus hijos: «Me encantan sus sueños y cómo pelean por conseguirlos».
Y todas sus victorias valen doble porque son, en realidad, un éxito compartido con su padre. «Eso es otro regalo», asegura Marta, que considera a Jesús un gran planificador, capaz de lograr el cien por cien de los deportistas en las competiciones más importantes. Y habla con conocimiento de causa porque, durante un tiempo, también fue el suyo. «Los abrazos son por partida doble». Como entrenador... Y como padre.
«Aparte, la confianza y la cercanía es un plus que muchas veces no consigues con otros entrenadores», subrayan los hermanos. De hecho, Jesús se desvive para aportarles todo el conocimiento y apoyo. Y... ¿Qué espera de ellos? «Que expriman sus límites, vean hasta dónde pueden llegar, pero con cabeza, mientras crecen en su vida profesional», explica, destacando que disfrutará cada uno a su manera, con su propia experiencia.
Y es que, a pesar de su temple de acero, Jesús vive las competiciones de sus hijos con más nervio que las suyas propias. Aunque asegura ponerse nervioso siempre, con todos los triatletas que han competido bajo su mando y con los que mantiene una relación de amistad. «Lo más importante era esperarlos a todos, sobre todo a los últimos... Los primeros siempre tienen palmaditas».
Tras media vida entrenando a los tripus, los considera de su propia familia y observa con orgullo —ahora, como amigo— los logros y experiencias que van viviendo. «La relación con ellos es fantástica, se hacen mayores, pero siguen siendo una piña», asegura, con la ilusión de que Tripuçol crezca y se mantenga donde está, «fuera de toda lógica». Porque los equipos con los que disputan tienen grandes presupuestos, fichajes, material... «Pero el corazón tripu puede con todo».
Ahora, los apellidos Jiménez y Gimeno resuenan fuerte cuando se pronuncian juntos. Y se lo han ganado a pulso. Y es que, cuando la genética hace bien su trabajo, surgen historias como esta. Una familia de élite.
Informa: Irene Mollá | Fotos: Jesús Jiménez
 
Los cuatro fantásticos, versión triatlón de Puçol : Una familia de élite
Ayto Puçol
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Pedro Iranzo crea un belén mágico que une a tres pueblos rivales en un valle encantado

28/10/2025

Pedro Iranzo crea un belén mágico que une a tres pueblos rivales en un valle encantado

Pedro iranzo construye  un belén diferente donde nos cuenta la historia de 3 pueblos rivales, situados en un valle encantado donde terminan celebrando gracias a los niños unas navidades unidos.  En un rincón de valencia en el bullicioso barrio de extramurs, entre pinceles, maderas y un sinfín de pequeñas piezas, el artista valenciano Pedro Iranzo está dando forma a una idea, que no es sólo un belen, es un valle encantado en miniatura, un homenaje a los pueblos, a las ferias de barrios, a sus parques llenos de vida y a la memoria colectiva de toda una generación.  Porque si algo distingue a Iranzo es su forma de recrear la historia con alma artesanal, y está nueva obra no podía ser menos. Todo absolutamente todo ha sido hecho a mano, desde las casas y los edificios municipales,  como el ayuntamiento, la escuela o el mercado.  Hasta los personajes que habitan este pequeño universo donde la Navidad se vive de otra manera. Un belen que no mira el pasado bíblico sino el presente cotidiano. El belen  de Pedro Iranzo no transcurre en Belén, si no en un valle encantado lleno de vida y color. Aquí hay una feria con noria, barco pirata y caballitos, un parque natural con lago, un jardín floral con mosaicos de colores, e incluso un tren de vapor que recorre la feria, invitando al visitante a viajar por diferentes escenas que parecen sacadas de la vida misma. Cada rincón tiene su historia el mercado con sus    puestos de flores, dulces y camisetas en oferta, el parque donde los niños giran en el tio-vivo, o la mo taña que custodia el pueblo desde lo alto. Es un paisaje que Respira nostalgia, ingenio y humor, como si la tradición navideña hubiera decidido ponerse al día si perder se encantó. Iranzo lleva un año ( y muchas horas de trabajo»construyendo cada pieza a mano, con madera, cartón telas y pequeñas dosis de imaginación.  No hay moldes ni impresoras 3D, solo paciencia,  talento y un profundo respeto por el arte hecho con las manos. En las paredes las fotografías muestran el paso a paso del proceso, bocetos, cortes de madera, maquetas en evolución... una especie de diario visual de la creación. Y esque este proyecto no es sólo una obra artística, si no también una lección sobre el valor del trabajo artesanal en tiempos de pantallas y automatización. La curiosidad está servida. Este es sólo el comienzo.  En las próximas semanas. El Belen cobrara vida con sus personajes, su iluminación y su ambientación final. Será entonces cuando los visitantes podrán adentrarse en este pequeño valle y descubrir cada detalle,  escondido entre  sus pueblos,  sus calles, flores y risas de fiesta. Si su anterior  exposición nos llevó aún viaje por la valencia de antaño, esta promete hacernos sentirnos niños otra vez. Porque en el Belén de Pedro Iranzo el espíritu navideño no se reza... se construye, se pinta y se comparte. Por último, agradecer al equipo de trabajo y la falla Borrull Turia, el apoyo y el trabajo en equipo, para que podamos seguir disfrutando de iniciativas tan hermosas.

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27/10/2025

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 El pleno del Ayuntamiento de La Pobla de Farnals, celebrado el jueves 23 de octubre, aprobó los dos puntos relativos al proyecto de construcción del nuevo Auditorio Municipal y a la concertación de un préstamo por valor de 5 millones de euros para su financiación. La propuesta contó con los votos favorables del equipo de gobierno formado por PSOE y Compromís y la abstención de los grupos municipales PP y VOX. El crédito se ha suscrito con Arquia Bank, con un interés de Euribor del + 0.16% a devolver en 14 años, incluyendo dos años y medio de carencia. El proyecto, redactado por Sanchis Olivares Arquitectos, ganadores del concurso de anteproyectos convocado por el Colegio de Arquitectos de Valencia en 2023, cuenta con un presupuesto de licitación inicial de 4.999.696,45 euros y un plazo de ejecución de 18 meses. El alcalde, Enric Palanca, destacó que la aprobación de este proyecto supone “un paso decisivo para dotar al municipio de un espacio cultural de primer nivel”. En sus palabras, “el auditorio municipal es una obra necesaria, fruto de oc o años de gestión y de ahorro con recursos cien por cien propios. Hemos trabajado con prudencia para poder afrontarlo sin comprometer la estabilidad económica del Ayuntamiento”. Palanca añadió que “no se trata solo de un edificio para el pueblo, sino de un espacio cultural que servirá para todas las asociaciones, comisiones falleras, la banda de música, el colegio y el instituto. Será un equipamiento de referencia para La Pobla de Farnals, conectado con transporte público gratuito y el nuevo carril ciclopeatonal”. Por su parte, la concejala de Cultura, Dolors Fontestad, subrayó que “el nuevo auditorio no será solo un edificio más funcional, accesible y eficiente que la actual Casa de la Cultura; será el equipamiento que impulsará la vida cultural, social y educativa del municipio”. Fontestad añadió que “invertir en cultura es invertir en futuro, y este auditorio marcará un antes y un después en la oferta cultural de La Pobla de Farnals”. La concejala explicó que la financiación se ha estructurado como una operación de crédito a largo plazo con disposiciones graduales, lo que permitirá ajustar los pagos al ritmo de ejecución de la obra. Además, el Ayuntamiento prevé utilizar parte del remanente líquido de tesorería anual para cubrir algunas certificaciones, reduciendo así los intereses finales.  

Nueva Nit al Mercat y la actuación de Ramonets para celebrar Halloween en Burjassot

27/10/2025

Nueva Nit al Mercat y la actuación de Ramonets para celebrar Halloween en Burjassot

La noche más terrorífica del año está muy próxima y, para celebrarla como se merece, desde el Mercado Municipal l’Almara, junto a la Concejalía de Comercio y Mercados, dirigida por Rosa Coca, proponen a la ciudadanía un gran plan festivo en el que la música y los buenos platos se darán la mano. La tarde del viernes 31 de octubre comenzará a las 18.30 horas en la Plaza de la Concordia donde dará inicio el desfile de Halloween que pasará también por la Carretera de Llíria hasta llegar al Mercado Municipal l’Almara. Este será el punto de encuentro para el resto de actividades de la tarde noche ya que, a las 19.30 horas, de la mano de Codemer, la Asociación de comercios del Mercado Municipal l’Almara, sonará el rock más actual, en este caso, en al aparcamiento de Las Palmeras, justo al lado del mercado. Codemer da la oportunidad, a pequeños y mayores de disfrutar gratuitamente del concierto de Ramonets, la genial banda de rock en valenciano orientada al público familiar que acerca este estilo de música a las niñas y los niños para que disfruten y, además, aprendan a lo largo de la actuación aspectos relacionados con el rock. Tras el concierto, sobre las 20.00 horas, dará comienzo una nueva Nit al Mercat en la que los puestos del mercado ofrecerán sus mejores productos cocinados al momento para deleite de todos los presentes y a precios populares. Una noche terrorífica en la que las viandas más ricas se podrán probar en cada uno de los puestos dedicados a la alimentación del Mercado Municipal l’Almara. No hay excusa para disfrutar de Halloween en el Mercado Municipal l’Almara de manos de Codemer y el Ayuntamiento de Burjassot.