02/11/2015
La retirada de símbolos católicos siembra el descontento
Nichos y tumbas mostraban los ramos de flores que a lo largo de los días previos los ciudadanos depositaron como recuerdo para los suyos. Entre todos los camposantos destaca el General de Valencia hasta donde, según las estimaciones previas el Ayuntamiento de la ciudad, consideraba que unas 400.000 personas visitarían el cementerio en los días previos a la fiesta y durante la jornada de ayer.
Las celebraciones de este año llegaron en medio de la polémica suscitada por la decisión del Ayuntamiento de arrinconar los símbolos católicos en la celebración de entierros en el tanatorio municipal. La transformación, por decisión del gobierno que preside Joan Ribó, de las capillas del crematorio en recintos sin atributos religiosos pese a que hay una sala para servicios laicos, marcó las vísperas de Todos los Santos e incluso ayer pervivía en el ambiente a juzgar por las manifestaciones de ciudadanos.
Amparo Sanchis, una vecina de la ciudad, mostraba su descontento porque considera que los signos cristianos «se tienen que respetar». Además, advertía de que con estas decisiones «no nos van a convencer».
No fue la única voz que manifestó a LAS PROVINCIAS su desacuerdo con la medida del Consistorio. Pere García y Laura García hablaban al mismo tiempo insistiendo en preguntar: «¿Qué beneficio sacan con esto?». Y Pere apuntaba que «hay cosas más importantes que hacer que ponerse a quitar signos que no ofenden a nadie».
Entre los ciudadanos que facilitaron su opinión sobre la decisión del Ayuntamiento de retirar símbolos religiosos se encontraba Francisco Carrasco, quien afirmó: «Yo no soy creyente, pero no me parece bien que lo quiten. Eso es como si ahora a mí me dijeran que no puedo venir al cementerio a visitar a mis familiares».
No faltaron criterios partidarios de que «se pueda elegir». En estos términos se pronunciaba Antonia García, una mujer que realizaba esta afirmación tras decir que le «gusta que estén, no me molestan, pero me parece bien que se pueda elegir». Sin embargo, a Ángeles García y a su hermana Vicenta les parecía «muy absurdo», pues consideran que «si es una capilla lo lógico es que estén las imágenes».
Llegada del cardenal
Poco antes de la una de la tarde, hora a la que estaba prevista la misa en la capilla del Cementerio -no en la del tanatorio- entre los ciudadanos que avanzaban por el pasillo que accede ala explanada se descubrió la figura del cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, quien llegaba al camposanto.
Recibió el saludo de ciudadanos que le salían al paso mientras se dirigía hacia la capilla. En declaraciones a este periódico destacó que acudió a la celebración con el objetivo de rezar por «la intercesión de todos los santos por los difuntos y también para que intercedan para que Valencia sea un lugar de convivencia y de paz».
La capilla se llenó a rebosar durante la misa a la que asistieron los concejales del Partido Popular Lourdes Bernal, Alberto Mendoza y Eusebio Monzó.
La homilía del cardenal se centró en las bienaventuranzas en una jornada que definió «de esperanza». Cañizares habló de la «tradición y la religión que nos sustentan» y a lo largo de su alocución apuntó que «no son las ideologías las que salvan al mundo, sino dirigir la mirada a Dios».
Agradecimiento
Al finalizar la celebración, el capellán del cementerio, el sacerdote Benjamín Zorrilla, pronunció palabras de agradecimiento por las muestras de apoyo recibidas a lo largo de los últimos días, como el mismo capellán confirmó a LAS PROVINCIAS.
Recalcó que en la misa de ayer «había más gente que otros años». E incluso dijo que el sábado, víspera de Todos los Santos, «la afluencia también fue mayor que en otras vísperas».
El capellán puso el acento en que a lo largo de la semana, desde que se conoció la decisión adoptada por el Ayuntamiento, «cada día han entrado entre 20 y 30 personas para mostrarnos su apoyo. Para decir que están a nuestro lado y que no van a dejar que los signos cristianos desaparezcan».
El ir y venir de hombres y mujeres por los pasillos a lo largo de los que se extienden los nichos, las calles de acceso al cementerio, los puestos de flores y las áreas de aparcamiento mostraban ayer el aspecto que cada año se repite en torno a los cementerios con la llegada del 1 de noviembre.
La situación, como sucede cada año, llevó a que la Policía Local, según informó Efe, activara un dispositivo especial compuesto por un centenar de agentes que se encargaron de la ordenación del tráfico en los accesos del Cementerio General y el resto de camposantos de la ciudad.
A última hora de la tarde, desde la concejalía de Seguridad Ciudadana destacaron que si bien no podían facilitar una cifra de las visitas de ayer, la Policía Local informó de que «este año ha habido menos afluencia». Como consecuencia de ello, explicaron, los problemas de tráfico también fueron menos.
La misa que ayer celebró el cardenal Cañizares se ofreció por el eterno descanso de todos los sacerdotes fallecidos. Hoy, con motivo de la festividad de los Fieles Difuntos, tendrá lugar una misa a las cuatro y media de la tarde en la explanada del Cementerio General por «el eterno descanso de los fallecidos en el último año en la ciudad». Desde el arzobispado destacaron que con motivo de esta celebración se instalarán varios centenares de sillas para acoger a las personas que deseen participar.
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