18/11/2015
Padres y colegios arremeten contra la supresión del distrito único en Educación
Denuncian que el nuevo sistema de admisión de alumnos es discriminatorio al eliminar la libertad de elección del centro
En concreto, el nuevo modelo que pretende implantar la Conselleria de Educación primará, sobre todo, que el centro en el que deban matricularse los alumnos esté próximo al domicilio familiar, por lo que hará muy difícil que los niños puedan acudir a otro centro docente distinto al de su barrio; contrariamente al distrito único que imperaba hasta ahora y que permitía a los progenitores escoger el colegio, público o concertado, que mejor se adaptara a sus necesidades.
Lloris advirtió que este retroceso a que imperen las áreas de influencia por encima de los proyectos educativos hará que, de nuevo, regresen «las trampas», como por ejemplo modificar el empadronamiento de los alumnos, ya que los escolares «pierden el derecho de salir de su barrio». La presidenta de Concapa CV recordó que el distrito único venía siendo demandado por los padres desde varios cursos atrás y que, finalmente, el anterior Gobierno de la Generalitat había decidido implantarlo. Gracias a este sistema, insistió, se favorece la pluralidad y la diversidad, mientras que con la obligación de acudir al centro más próximo «hace que los colegios con menos rendimiento se aseguren la clientela». «El distrito único hacía que los centros se pusieran las pilas y trataran de ofrecer una educación de calidad. Ahora, al garantizarse el alumnado, ¿para qué se van a molestar?», se preguntó.
Por su parte, el portavoz de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia (Fcapa), Vicente Morro, lamentó «el error» que supone «retroceden en algo en lo que se había avanzado bastante, como es el derecho de libertad de elección». Morro valoró de forma «totalmente negativa» la medida, que calificó que «exclusivamente ideológica», puesto que, según subrayó, «no existen argumentos académicos ni pedagógicos que la justifiquen». «Sólo es un compromiso del tripartito», resumió
El portavoz de Fcapa lamentó la «animadversión hacia la educación concertada» que demuestra el nuevo Gobierno de la Generalitat con este decreto. «Tienen miedo a la libertad de elección de las familias, buscan limitarlas y obligarlas a acudir al centro donde haya vacantes».
Además, recalcó que, con esta decisión, la conselleria pretende redistribuir los alumnos ya que existe una mayor demanda de centros concertados que públicos, pero se pregunta si «hará lo mismo con las ayudas y las subvenciones».
En esta línea, los datos avalan que las familias, si existe libertad de elección, suelen optar por los colegios concertados. Por ejemplo, de las 240.000 plazas que ofertar los cerca de 430 centros con concierto educativo de la Comunitat sólo el 2% se quedan vacantes, mientras que el 25% de las 720.000 plazas ofertadas en colegios públicos se quedan vacías, una de cada cuatro. Es más, de los 20 centros más solicitados por las familias, 16 son concertados y sólo cuatro públicos y, durante los últimos ejercicios, unas 6.000 familias no han podido entrar en el colegio concertado que habían solicitado como primera opción. Pese a ello, gracias al distrito único más del 90% del alumnado ha podido inscribirse en el centro educativo que había escogido como primera opción.
Sobre ello, Morro apuntó que Educación tiene «miedo a la libertad» puesto que existen centros que, por sus instalaciones, su profesorado o su modelo educativo atraen a un gran número de alumnos mientras que otros «se quedan vacíos». Por ello, tanto desde Concapa como desde Fcapa instan a la conselleria a que, en lugar de imponer unos determinados centros con el modelo de proximidad al domicilio, genere mecanismos para mejorar la calidad educativa de los centros con menor demanda.
Para José Manuel Boquet, presidente de la Federación de Centros de Enseñanza de Valencia (Feceval), cree que la libertad de elección del centro es «importantísima para valorar el funcionamiento de un centro que, si la gente lo rechaza, significa que no funciona bien». Además, al igual que los padres, cree que los distritos cerrados «promueve la generación de guetos en las zonas más deprimidas», en las que se imposibilita a los escolares a acudir otros centros fuera de su ámbito.
Otro punto que promueve el nuevo decreto es el reparto equitativo entre todos los centros de alumnos con necesidades especiales. «El problema es que los centros concertados carecemos de los recursos suficientes para atender a niños con esas características, recursos como psicopedagogos y profesores especiales de los que sí disponen los centros públicos». Boquet espera que este reparto equitativo de alumnos con necesidades especiales también vaya acompañada «de la decisión de que todos tengamos los mismos recursos».
Para Vicenta Rodríguez, presidenta de Escuelas Católicas en la Comunitat Valenciana, el reparto equitativo de estos alumnos «independientemente de que los centros tengan recursos o no demuestra muy poca sensibilidad» de la conselleria. También criticó la eliminación del distrito único, de las puntuaciones que otorgan los centros, tanto públicos como concertados, de las aportaciones voluntarias que pueden hacer los padres para, por ejemplo, mejorar las instalaciones del centro; y que Educación «quiere también reducir el protagonismo de las asociaciones de padres de alumnos».
Todas estas organizaciones, así como la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de la Provincia de Valencia (Fapa-València), lamentaron que la conselleria de Educación no les haya consultado en la elaboración del anteproyecto del decreto, aunque Fapa-València sí aplaude la eliminación del derecho de los padres a escoger el centro educativo porque, en opinión de su presidenta, Eva Grimaltos, «la proximidad del domicilio a la escuela es un criterio fundamental para la escolarización porque la relación del niño con su barrio y su pueblo es muy importante para su educación». Sobre ello, el portavoz de Fcapa replica que «para crear barrio están las asociaciones de vecinos, la escuela está para enseñar».
Grimaltos recalcó que el distrito único era una medida «clasista» que creaba «guetos», y que «ha tenido unas consecuencias, como la segregación del alumnado» con la masificación en unos centros mientras otros han perdido alumnos.
Para el resto de organizaciones es justo al contrario: el distrito único facilita la movilidad por lo que ayuda a evitar los guetos, y que unos centros tengan más demanda que otros demuestra que los modelos educativos de unos colegios son más interesantes para los padres que los de otros.
Hasta los profesores representados en la Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza (Fsie) harán público hoy un comunicado crítico en el que mostrarán su disconformidad con la supresión del distrito único.
El conseller de Educación, Vicente Marzá, justificó que se había incrementado la «puntuación de proximidad» para «vertebrar el centro educativo en su territorio». Quiere que «los centros estén más arraigados en su territorio y que las familias puedan participar de forma más activa no sólo en el centro educativo, sino en el conjunto del barrio».
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