03/05/2016
El árbitro da el golpe de gracia (Malaga 3 -1 Levante UD)
El Levante desciende a Segunda tras anularle Vicandi Garrido el posible 1-2
El conjunto de Rubi mejoró en la segunda parte y tuvo opciones de llevarse la victoria, aunque en muchas ocasiones le faltó hambre, como durante toda la temporada, y tras ese golpe del árbitro se hundió, con lo que el Málaga marcó dos goles para provocar la derrota que baja al equipo de categoría.
Llamó la atención que Rubi se la jugara en el once inicial con José Mari, que apenas ha disputado minutos con él, por delante de Camarasa y Simao, que estuvieron en el banquillo. El gaditano formó pareja con Verza en el mediocentro, mientras que Cuero se mantuvo en el extremo derecho y Casadesús en el ataque, tras su gol al Athletic.
Los granotas ya conocían los nefastos resultados de la jornada y sólo les valía la victoria para mantenerse en la pelea. Aun así, fue el Málaga el que empezó llegando al área, con un buen disparo de ‘Chory’ Castro que Mariño sacó casi de la escuadra y un remate de Charles que de nuevo atrapó el portero. Los de Gracia tenían más empuje, y Camacho controlaba con comodidad el centro del campo. Cada vez creaban más problemas por las bandas, especialmente la izquierda, donde Cuero apenas defendía y Pedro López estaba superado, y de nuevo Mariño tuvo que intervenir ante un testarazo de Cop. La defensa granota aguantaba con apuros, los andaluces eran claros dominadores.
La diferencia de actitud e intensidad, pero también de juego, era muy grande entre ambos equipos. Parecía que los papeles estaban cambiados, que el que se estaba jugando el descenso era el Málaga y que el Levante lo tenía todo hecho. Algo que se ha venido repitiendo toda la temporada fuera de casa, con un equipo azulgrana sin alma ni carácter.
Mientras, el recurso en ataque era enviar balones para que corriera Cuero por la derecha, o que Rossi y Casadesús robaran alguna pelota para aproximarse al área. Verza y José Mari tenían muy poca salida del esférico y el Levante se resentía, ya que le costaba mucho acercarse a la meta de Ochoa.
Hasta que llegó un momento clave. Cuero, el más activo en ataque, desbordó por su banda, se plantó ante el portero y regaló el gol a Rossi, que falló en el remate y la defensa sacó el balón bajo los palos. El propio colombiano remachó a la red, pero en fuera de juego. Y de la clarísima ocasión fallada se pasó a la acción siguiente al gol del Málaga. Cop se adelantó a la defensa y convirtió en el 1-0 un centro de Ricca. La diferencia de acierto en el área condenaba una vez más a los granotas. Y más cuando Rossi, inmediatamente después, volvió a marrar un gol cantado ante el portero. Dos errores graves que no puede cometer en un momento tan decisivo un jugador de su calidad.
El marcador enviaba a los granotas directamente a Segunda, y lo peor es que no se veía ninguna reacción de casta, de coraje para ir en tromba a darle la vuelta al resultado. La actitud de los jugadores de nuevo avergonzaba al levantinismo. Sin prisas, sin esfuerzo. Como si quedara toda la Liga por delante. Como si a nadie le doliera que el equipo granota se vaya de Primera División.
El Málaga se encontraba cómodo, y tuvo que ser en una acción aislada, una pérdida de balón en el centro del campo, la que dio vida a los azulgranas. Casadesús, ausente hasta entonces, dio un buen pase a Morales, que ganó la posición a Albentosa y batió a Ochoa para empatar el encuentro.
Lo cierto es que tras el descanso el equipo de Rubi salió más conectado, mejorando su pobre imagen de la primera parte. Rossi volvió a fallar en el área, Morales disparó cerca del poste, pero también Charles pudo marcar para el Málaga en dos ocasiones. El encuentro estaba más nivelado. Con el paso de los minutos la tensión fue creciendo. José Mari y Verza empezaban a dominar el balón y lanzar al equipo hacia el área, Cuero insistía por la banda, Casadesús bajaba a recibir la pelota. Precisamente el técnico retiró al balear para buscar más remate y movilidad arriba con Deyverson. Quedaban algo más de 20 minutos y había que morir sobre el campo en busca de la victoria. El duelo era de ida y vuelta, como una ruleta rusa. Charles falló a puerta vacía. Y en el contragolpe, se armó la guerra. Tuvo que ser Cuero el que diera medio gol a Deyverson, que remató al cuerpo de Ochoa y Morales marcó en el rechace. Pero el árbitro decidió anular un gol completamente legal que daba vida al Levante. Todos los granotas se querían comer a Vicandi Garrido y a su asistente por un error que le quitaba la vida al conjunto azulgrana. Imcomprensible, e inadmisible en una liga tan profesionalizada que un árbitro se pueda inventar un fuera de juego que no existió.
En los últimos minutos no quedaba otra que volcarse sobre el área. Camarasa y Verdú entraron por José Mari y Juanfran. Mariño salvó un gol de Chory y Duda falló otro. Hasta que a la tercera Cop acertó. Ya no había tiempo. Vicandi había matado las esperanzas del Levante con ese gol mal anulado que quedará para la historia. El que dio el golpe de gracia a un equipo que estuvo hundido toda la temporada. La que acaba con el ciclo más brillante.
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