01/02/2017
La Policía Local de Valencia admite que deja de poner multas a gorrillas y botellón al «ser inútiles»
Vecinos y hosteleros piden control de los aparcacoches y del consumo de alcohol en la calle, que ha reducido sanciones
La decisión de sancionar menos del Ayuntamiento a los aparcacoches contrasta con la opinión de vecinos y empresarios afectados. En la avenida de Francia y la prolongación del paseo de la Alameda el «asedio es constante, con la presencia de estas personas en toda la banda de estacionamiento del cauce», indicaron fuentes vecinales.
Lo mismo ocurre en el paseo de Neptuno y en el resto de las playas del Cabanyal y la Malvarrosa. José Miguel Bielsa, representante de la asociación de empresarios de la primera zona comentó que los más sorprendidos de esta situación anómala son los turistas.
Los expertos reconocen la dificultad de una solución legal
Los expertos no ven clara qué solución administrativa o judicial se puede aplicar a la cuestión de los aparcacoches. Fuentes del bufete Pedrós Abogados indicaron ayer que la única normativa legal por la cual se les puede «intentar controlar o limitar su presencia es la ordenanza de Tráfico, dado que solo los agentes de la Policía Local tienen atribuidas esas funciones». Las personas que son sancionadas «normalmente son insolventes, por lo que la sanción queda en saco roto».
Las mismas fuentes señalaron que el segundo problema se da cuando «ya nos encontramos ante casos de amenazas, coacciones, o daños en los vehículos. Ahí ya debemos acudir a la vía penal, lo cual, tampoco es la solución».
La cuestión final es que parte de la ciudadanía «reconoce la labor que realizan, manifestando además que la sensación de coacción que podía existir antes ha desaparecido». Ante ello, las soluciones no están nada claras y «entendemos que crear cuerpos de aparcacoches oficiales no soluciona el problema, dado que lo único que provoca es la oficialización de esta función».
«¿Esto es normal? Nos han pedido dinero», preguntan en ocasiones al llegar a hoteles y restaurantes. Para Bielsa, lo peor es que se da una «imagen negativa de la ciudad, aunque lo tengamos asumido». Los fines de semana, cuando hay más afluencia a los locales de hostelería, es cuando llegan más gorrillas.
«Veo siempre a los mismos, supongo que están organizados», comentó un vecino de la avenida de Francia. La presidenta de la Federación de Vecinos, María José Broseta, pidió que la Policía Local distinga la presión a ejercer contra personas sin recursos que carecen de otros ingresos de los grupos organizados, que han hecho de esta práctica un negocio en toda regla.
«No digo que sean mafias porque no tengo pruebas para ello, pero es evidente el reparto de zonas y que hay gente con la voz cantante», dijo.
Menguzzato indicó que la Policía Local tiene la posibilidad de multar, aunque «sabemos que no es efectivo porque no pagarán jamás esas multas». La edil matizó que en los casos que «sabemos que estas personas abusan a los conductores sí sancionamos, podemos ejercer un mayor control pero la policía no podrá poner solución a este problema».
La Policía Local ha dejado también de enviar los casos a la fiscalía cuando se acumulan las sanciones, al entender que puede haberse producido un presunto delito de desobediencia a la autoridad. «Es evidente que en los últimos 20 años no ha sido efectivo», precisó. En su opinión, la puesta en marcha de la renta básica de ciudadanía contribuirá a evitar este tipo de mendicidad.
Los datos fueron desvelados por el concejal del grupo popular Félix Crespo, quien criticó la «mala gestión» del gobierno municipal en este asunto. La delegada de Protección Ciudadana extendió el problema de los gorrillas a lo que ocurre con los botellones en todos los barrios, donde señaló que las multas «tampoco son efectivas», por la dificultad de certificar el alcohol y sancionar.
En este caso, la presidenta vecinal se mostró más crítica. «Hay muchos menos que hacen botellón y la multa debe llegar a sus padres para que la paguen y conozcan lo que hacen sus hijos», consideró Broseta.
Menguzzato habló de las mesas de convivencia, una iniciativa puesta en marcha en Benimaclet y que se prevé extender a otros barrios. «Se ha adoptado una forma de consumo de alcohol en las calles de la ciudad que va más allá del hecho de que la policía multe a esos chavales, estoy convencida de que las multas no hará cejar en su empeño». Acerca de los controles policiales, señaló la conveniencia de fomentar las mesas de convivencia.
El presidente de la asociación de pubs de Valencia, Tico Corrons, comentó que no le parece adecuado que la Policía Local deje de multar también a los que practican botellón en las calles. «Si no multan nada, todo se va al garete», apostilló.
Corrons forma parte de los grupos de trabajo que ha formado el Consistorio para revisar las zonas acústicamente saturadas, donde se producen botellones con frecuencia. Respecto a los gorrillas consideró que en zonas como el paseo de la Alameda ya «son de la casa» por la falta de efectividad policial.
En los últimos meses han bajado los incidentes en esta parte de la ciudad, lugar clásico de conflictos por ocupar las zonas de estacionamiento, idóneas para los conductores que se dirigen al centro.
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